El escritor malagueño Javier Castillo atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida personal, tras el fallecimiento de sus padres en un corto intervalo de tiempo. El autor, de 39 años, ha comunicado este lunes la muerte de su madre, apenas dos meses después de despedirse de su padre. El pasado octubre, Castillo remarcó la fuerte relación que tenía con su madre en la presentación de su libro El susurro del fuego, en la que contó con el apoyo de su mayor admiradora: “Mi madre es la persona que más feliz me hace que me admire”.
Esta doble pérdida la ha compartido de forma pública a través de sus redes sociales con un mensaje breve y contenido. El malagueño ha expresado el impacto emocional que le ha supuesto encadenar ambas ausencias en tan poco tiempo. En su publicación, acompañada de una imagen junto a su madre, el novelista alude a la sensación de incredulidad y a la dificultad de tener “tan poco tiempo de asimilar el golpe”. También remarca que su madre estaba orgullosa de él y que “creyó en él cuando nunca fue capaz de creer ella”.
La noticia ha generado numerosas muestras de condolencia por parte de lectores, compañeros del sector cultural y literario como Pastora Soler, Elvira Sastre, Pedro Alonso y Lydia Bosch, que han querido trasladar su apoyo en este momento de duelo. Castillo ha cerrado su mensaje con una despedida cargada de afecto y gratitud, dejando entrever que la escritura seguirá siendo también una forma de homenaje: “No dejes de leerme, allá dónde estés. Aún me quedan muchos libros por escribir”.
Compañeros del sector cultural como Pastora Soler, Elvira Sastre, Pedro Alonso y Lydia Bosch le han trasladado su apoyo en este momento de duelo
El autor, uno de los escritores españoles más leídos de los últimos años, ha subrayado el papel fundamental que su madre desempeñó tanto en su vida personal como en su trayectoria profesional. Fue ella quien despertó en él el interés por la lectura y quien siguió de cerca su evolución como escritor, convirtiéndose en una figura clave de apoyo. Desde niño, su vínculo con la literatura surgió en la cotidianidad del hogar, donde compartía largas horas con su madre mientras ella enfrentaba una seria enfermedad. La imposibilidad de salir transformó la lectura y la escritura en su refugio y en un modo personal de expresarse y explorar el mundo a través de las palabras.
Castillo creció en el marco de una familia humilde: su padre albañil, su madre limpiando casas ajenas. Aprendió de adolescente el valor del esfuerzo y se abrió camino entre el trabajo y sus estudios de Empresariales hasta lograr un puesto estable en Caja Rural, que dejó tras el inesperado éxito de El día que se perdió la cordura, publicado en el 2014. Con el apoyo y la admiración de sus padres, continuó conquistando lectores con La chica de nieve y Todo lo que sucedió con Miranda Huff, transformando sus raíces y vivencias en misterio y literatura que conecta con todos.

Hace 2 horas
1







English (US) ·