Una calamidad japonesa

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Actualizado Domingo, 1 febrero 2026 - 00:08

Los 49 d?as que Liz Truss gobern? el Reino Unido, entre septiembre y octubre de 2022, sirvieron para escribir en la historia brit?nica el cap?tulo de una calamidad fiscal y monetaria. Truss, sucesora de Boris Johnson, era al igual que ?l un ejemplar del populismo conservador brit?nico que encumbr? el Brexit. Le dio por anunciar un dr?stico recorte de impuestos sin cuadrarlo con un tajo proporcional, por lo que el inter?s del bono brit?nico se puso por las nubes, la libra esterlina se fue por los suelos, el Banco de Inglaterra tuvo que intervenir para estabilizarla y Truss hizo las maletas en Downing Street cuando casi no las hab?a deshecho. Fue bautizada como calamity, un vocablo que no necesita demasiada traducci?n.

La breve historia de Truss constituy? la en?sima lecci?n de que un gobernante puede desafiar a todo y a todos en esta vida excepto al mercado de deuda. Una lecci?n que los populistas se niegan a aprender. A Truss le ha salido una imitadora en Jap?n, el lugar menos pensado. Su primera ministra, Sanae Takaichi, trumpista de pro, ha convocado elecciones con el objetivo declarado de rebajar los impuestos sobre los alimentos sin explicar c?mo va a contener el d?ficit por el otro lado de la balanza. El yen se ha hundido y el inter?s de los bonos nipones se han disparado con un efecto a?adido: sus problemas de deuda tambi?n son nuestros problemas de deuda.

El gigantesco pasivo japon?s paga desde hace d?cadas rendimientos muy bajos y sus ciudadanos invierten masivamente en bonos de otros pa?ses que los remuneran mejor. Como la (anti) pol?tica fiscal de Takaichi ha incrementado el tipo de inter?s de sus emisiones, los inversores japoneses estar?n tentados de vender su deuda extranjera para comprar la nacional, con lo que el riesgo se transmite a otros mercados. A ello se a?ade que puedan perder a la camisa muchos inversores que practican trady trade, es decir los que se endeudan en yenes para comprar otras divisas y quedarse con el margen.

Todo este enredo deber?a haber sido suficiente para que la primera mujer que preside Jap?n tuviese una corta historia en el cargo. Sin embargo, se ha encontrado con Trump de aliado. El presidente de Estados Unidos quiere asaltar la Reserva Federal para dictar desde el sal?n de su casa una bajada de los tipos. Entre que lo logra o no, intenta reactivar su econom?a con un recorte de impuestos descomunal. El d?lar se ha depreciado a toda pastilla, por ejemplo, frente al yen, que se ha estabilizado.

Son dos maniobras de corto plazo, cuyos efectos a largo ya est?n escritos con un vocablo anglosaj?n: calamity.

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