Actualizado Domingo, 1 febrero 2026 - 19:01
El a?o 2026 amaneci? en un mundo que no pens?bamos volver a ver. Un mundo gobernado por las relaciones de poder. Derechos de aduana, subvenciones masivas, restricciones a la exportaci?n, violaciones de la propiedad intelectual: la competencia internacional nunca ha sido tan desleal. Ahora que se est?n redefiniendo las reglas del comercio, ya no tenemos otra opci?n. Sin una pol?tica industrial ambiciosa, eficaz y pragm?tica, la econom?a europea est? condenada a ser un mero patio de recreo para sus competidores.
Los riesgos est?n a la vuelta de la esquina: poner en peligro nuestras industrias emblem?ticas y nuestros conocimientos t?cnicos; reducir la huella industrial mundial de Europa; dejar que nuestro continente se convierta gradualmente en una mera cadena de montaje para potencias externas.
No podemos permitir que esto suceda. Por eso, desde hace m?s de un a?o, la Comisi?n Europea, junto con los l?deres empresariales europeos, ha vuelto a situar la competitividad en el centro de la agenda geopol?tica de Europa. Juntos, estamos haciendo todo lo posible para mejorar el acceso de nuestras industrias a la energ?a, las materias primas, las inversiones, las competencias y, por supuesto, a nuestro mercado de 450 millones de consumidores. Sin embargo, esto no es suficiente. Las cifras hablan por s? solas. Solo el a?o pasado, por ejemplo, la Uni?n Europea registr? un d?ficit comercial r?cord de 350.000 millones de euros con China.
Entonces, ?qu? podemos hacer?
Nuestra respuesta se puede resumir en tres palabras, que tienen la ventaja de entenderse en todos los idiomas del mundo: "fabricado en Europa". Los chinos tienen "Made in China", los estadounidenses tienen "Buy American" y la mayor?a de las dem?s potencias econ?micas tienen planes similares, que dan preferencia a sus propios activos estrat?gicos. Entonces, ?por qu? nosotros no?
Ha llegado el momento de que Europa produzca m?s y, sobre todo, de forma m?s estrat?gica. Para garantizar nuestra seguridad econ?mica, debemos apoyar y reducir los riesgos de nuestras cadenas de valor clave.
Nosotros, como l?deres econ?micos y pol?ticos, debemos hacer colectivamente lo que nunca nos hemos atrevido a intentar antes, principalmente por miedo, ideolog?a o costumbre. Debemos establecer, de una vez por todas, una aut?ntica preferencia europea en nuestros sectores m?s estrat?gicos. Se basa en un principio muy sencillo: siempre que se utilicen fondos p?blicos europeos, estos deben contribuir a la producci?n europea y a la creaci?n de puestos de trabajo de calidad.
Ya se trate de una subasta p?blica, de ayudas estatales directas o de cualquier otra forma de apoyo financiero, la empresa beneficiaria tendr? que producir una parte sustancial de su producci?n en territorio europeo. Por supuesto, tambi?n debemos aplicar esta l?gica a las inversiones extranjeras directas. Y lo aplicaremos "al estilo europeo". Es decir, sin burocracia. Y teniendo cuidado de evaluar previamente el impacto econ?mico, de involucrar a nuestros socios internacionales de confianza y de cumplir con el derecho internacional.
Fieles a nuestro ADN, garantizaremos el equilibrio necesario entre preservar la apertura de Europa hacia sus socios de confianza y promover nuestros intereses, asegurando unas condiciones de competencia equitativas con nuestros competidores, apoyando y protegiendo nuestra industria, nuestro capital intelectual, nuestra mano de obra y nuestros valores.
Esta es la l?gica que defenderemos en cada iniciativa. Se trata de un acto de independencia econ?mica, una implementaci?n directa del informe Draghi, un llamamiento a dar una clara preferencia a todos aquellos que eligen Europa.
St?phane S?journ?es vicepresidente ejecutivo de Prosperidad y Estrategia Industrial de la Comisi?n Europea con el apoyo de 1.141 dirigentes empresariales europeos.

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