Realismo, unidad y audacia

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Actualizado Domingo, 1 febrero 2026 - 00:08

Los mensajes de los l?deres europeos en Davos, y especialmente las palabras que articulaban el hist?rico discurso del primer ministro canadiense Mark Carney, todav?a resuenan y reflejan un claro despertar de los aliados tradicionales de EEUU ante las l?neas rojas que ha cruzado la Administraci?n Trump 2.0. y el estado de alerta en el que deber?n mantenerse los gobiernos de la Alianza Atl?ntica durante los pr?ximos tres a?os de mandato del presidente estadounidense. Pero tambi?n subyace la idea fuerza de que, en una era marcada por el choque entre dos superpotencias, como son EEUU y China, el objetivo de alcanzar una mayor autonom?a estrat?gica en Europa deber?a entenderse como un plan com?n para afrontar los retos y fortalecer la resiliencia socioecon?mica, y no como un escenario de sustituci?n de bloques hegem?nicos.

Es decir, los europeos deber?amos evitar remplazar la interdependencia con EEUU, en un contexto en el que la pol?tica econ?mica y exterior de la Administraci?n Trump no refleja el sentimiento mayoritario de sus ciudadanos ni de algunos representantes del Partido Republicano, por la f?cil opci?n de construir nuevas dependencias cr?ticas con China, cuyas autoridades tambi?n hacen uso de instrumentos econ?micos como elemento de coerci?n para lograr sus propios objetivos estrat?gicos.

El punto de partida es complejo y abordarlo exige mayores dosis de realismo, unidad y audacia. Sin olvidar que la p?rdida de liderazgo econ?mico o tecnol?gico frente a EEUU y China es s?lo responsabilidad de los europeos, que durante d?cadas no quisimos superar nuestras suspicacias internas para crear un mercado ?nico real en ?mbitos como la tecnolog?a, la defensa, el mercado de capitales o la energ?a. Por ello nos enfrentamos a un momento hist?rico para la supervivencia de la UE, ya que, en un mundo de creciente fragmentaci?n geoecon?mica, polarizaci?n social y desinformaci?n no s?lo ser? necesario defender los valores de las democracias liberales, sino tambi?n reducir las dependencias excesivas frente a las dos mayores potencias mundiales.

El diagn?stico sobre las debilidades europeas es claro, pero tambi?n es momento de poner en valor algunas de las fortalezas con las que cuenta el continente para hacer frente al fin del orden mundial, piedra angular de la estabilidad y la prosperidad de las ?ltimas d?cadas. En este sentido, y en un contexto en el que todav?a no queda claro c?mo transcurrir?n las negociaciones sobre el futuro de Groenlandia o si ser? posible alcanzar con Rusia un acuerdo de paz que garantice la seguridad de Ucrania y del continente, la UE debe de hacer valer su posici?n de que es un mercado clave tanto para EEUU como China, o no olvidar que seg?n algunas estimaciones del Bloomberg los europeos poseen el 49 % del total de acciones estadounidenses en manos de inversores extranjeros. Al mismo tiempo que gobiernos, ahorradores, instituciones financieras y fondos de inversi?n del continente podr?an concentrar aproximadamente un 30% de la deuda p?blica estadounidense en manos de tenedores extranjeros.

En un escenario global en el que se observan se?ales de que la fragmentaci?n del orden mundial vigente desde la II Guerra Mundial, la situaci?n presupuestaria de EEUU o los intentos de injerencias de la Casa Blanca sobre la Fed est?n provocando cambios en la toma de decisiones de los inversores y de algunos bancos centrales sobre sus activos referenciados en d?lares.

Los ?ltimos datos del Tesoro de EEUU reflejan que, hasta el pasado mes de noviembre, India ha reducido durante los ?ltimos 12 meses un 20% sus tenencias de deuda p?blica a largo plazo estadounidense frente a los registros m?ximos alcanzados en 2023. Seg?n el Banco Central de India, los bonos del Tesoro estadounidense representan actualmente aproximadamente un 30% de las reservas de divisas del pa?s, frente a un 40 % hace tan s?lo un a?o. Todo ello en un contexto en el que China ha reducido significativamente su exposici?n a los bonos soberanos de la primera potencia mundial hasta situarla en su menor nivel desde septiembre de 2008.

Paralelamente, el Consejo Mundial del Oro sigue ofreciendo datos que muestran la estrategia de China, India, Brasil o Turqu?a de aumentar sus reservas de oro, en l?nea con la toma de decisi?n del Banco Central de Polonia que ha anunciado que seguir? incrementando sus compras del metal precioso.

Por ello, parece inevitable que, tras el repliegue del orden mundial vigente en los ?ltimos 80 a?os y la ausencia de una nueva definici?n de la gobernanza mundial, la necesidad de aumentar la autonom?a estrat?gica de los aliados tradicionales de EEUU provoqu? mayores dosis de proteccionismo comercial. En este sentido, si bien el Gobierno de Canad? ha tenido que anunciar que no est? abierto a firmar un acuerdo de libre comercio con China ante el impacto que podr?a tener sobre la econom?a la amenaza lanzada por el presidente de EEUU de imponer aranceles de un 100% a las importaciones de bienes canadienses, el primer ministro Carney ha lanzado la campa?a buy Canadian, apelando a los consumidores y al tejido empresarial para que prioricen la adquisici?n de bienes o tecnolog?a nacional.

Junto al creciente proteccionismo econ?mico, es inevitable que la erosi?n o ausencia de un orden mundial estable no tenga consecuencias directas y crecientes sobre el sistema financiero internacional, tanto en su arquitectura como en su funcionamiento diario. De ah? que gane peso la apuesta por la diversificaci?n de las inversiones, poniendo un mayor foco en las oportunidades que ofrecen otras regiones o potencias intermedias, y se dibuje en el horizonte un posible escenario de desdolarizaci?n, que si bien no parece inminente podr?a representar una oportunidad para el euro. Para ello, la UE y los Estados miembros deber?n apostar por avanzar en la uni?n fiscal y financiera, sin olvidar el papel clave que podr?a jugar la uni?n del mercado de capitales defendida por el Canciller Merz o la emisi?n recurrente de eurobonos ligados a objetivos comunes y a los proyectos que el continente europeo tendr? que abordar para acelerar su autonom?a estrat?gica y ganar influencia geoecon?mica. No obstante, su uso no tendr?a que representar una mutualizaci?n total e incondicional de los niveles de deuda p?blica a nivel nacional.

En un contexto en el que el sentimiento europe?sta crece entre los ciudadanos, se?alando las encuestas m?s recientes, como la del Grand Continent, que aproximadamente un 70% de los europeos creen que la protecci?n a los desaf?os actuales debe venir de la UE o de medidas adoptadas en bloque por los Estados miembros. Ante este cr?dito social sobre el proyecto europeo, los gobiernos deber?an olvidar el ciclo pol?tico y apostar por una mayor integraci?n en cuestiones cr?ticas que no se limitan a la defensa, la tecnolog?a, el mercado de capitales, la competitividad de las empresas o tejer alianzas con las potencias intermedias, sino tambi?n a la necesidad de unificar aspectos esenciales del Estado de Bienestar. Tiempo de realismo, unidad y audacia, no exenta de sacrificios.

*Alicia Coronil es economista jefe de Singular Bank asesora del C?rculo de Empresarios, y miembro consejo Asesor de LLYC.

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