Al igual que ante Arabia Saudí, ambos estuvieron en el once. Y la selección agradeció mucho su presencia. Más allá del resultado, España estuvo fluida en ataque desde el primer instante (308 pases y once disparos en la primera parte). Olmo ofrece soluciones intermedias y movilidad. Vino a recibir y estiró al equipo intercambiando posiciones con Oyarzabal. No es por el balón que toca (29 en el primer tiempo) sino por lo que provoca en su entorno. Por su parte, Porro comprende muy bien su rol, en el que cerrar la banda y complementar a Lamine Yamal es la tarea más importante. Cuándo acercarse, cuándo dejarle espacio y cuándo saltar a presión. Y además, metió un gol.

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