La polémica ha estallado con fuerza en el Mundial 2026. En un vibrante encuentro de octavos de final disputado en el SoFi Stadium, la selección española se ha visto gravemente perjudicada por una decisión arbitral al borde de la primera media hora de juego. Corría el minuto 29 contra Austria cuando el colegiado sueco Glenn Nyberg anuló un gol completamente legal a España por una supuesta infracción que las repeticiones demostraron, de forma flagrante, que nunca existió.
La jugada, que congeló los corazones de la marea roja y encendió de inmediato las redes sociales, nació a la salida de un saque de esquina. Tras el lanzamiento, el balón quedó muerto y suelto dentro del área austriaca en medio de la tensión generalizada. Fue entonces cuando apareció el lateral de España, Marc Cucurella, quien incorporándose con todo al ataque cazó ese esférico suelto y conectó un espectacular y potentísimo zurdazo que se coló de lujo al fondo de las mallas.
Sin embargo, la celebración española fue cortada de golpe. Tras marcar el defensor, el árbitro Glenn Nyberg hizo sonar su silbato para anular la acción, señalando una supuesta e inexistente falta de Pau Cubarsí sobre el guardameta austriaco, Alexander Schlager.
El error se tornó mayúsculo al confirmarse que el VAR no pudo intervenir para corregir la flagrante injusticia. Al haber pitado el colegiado la falta en el instante en que el balón entraba en la portería, la jugada se consideró "muerta" técnicamente. Este tecnicismo de las reglas de juego dejó con las manos atadas a la sala tecnológica, impidiendo que el golazo de Cucurella subiera al marcador y privando a España de una ventaja legítima que habría cambiado por completo el rumbo de las eliminatorias.
Las reacciones en el banquillo de Luis de la Fuente no se hicieron esperar. Los jugadores españoles rodearon a Nyberg exigiendo explicaciones ante la total limpieza de la acción. Las imágenes televisivas confirmaron la indignación ibérica: el joven central defendió su posición limpiamente y fue el portero Schlager quien midió mal en el barullo, sin que mediara ningún contacto punible.
Este gol anulado por la preocupante precipitación de Nyberg promete traer cola y aviva el debate sobre la aplicación de los protocolos del VAR en los momentos de máxima tensión de una Copa del Mundo. España se marcha con una profunda sensación de impotencia tras ver cómo un silbato apresurado arruinó una genialidad de Cucurella.

Hace 2 días
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