Entró en política con una convicción: mejorar el municipio en el que había nacido, crecido y formado su familia. Tenía casi 40 años, una carrera profesional consolidada —doctorado, dos carreras universitarias, dos másteres— y era funcionaria del Estado. En otoño de 2022, a pocos meses de las últimas elecciones municipales, empezó a colaborar con el Partido Popular de Móstoles, un municipio madrileño de 215.000 habitantes, sin conocer los códigos ni las inercias del mundo político. Se había afiliado en 2010, pero sin una gran pasión política. Su familia, de clase media, era del PP de toda la vida, y ella lo consideraba su partido. Cuando, 12 años después, se animó a participar de forma más activa, empezó a ir cada tarde a la sede para ayudar en lo que hiciera falta, como tantos voluntarios.
Muy poco después, Manuel Bautista, que más tarde se convertiría en alcalde, le pidió que lo acompañara en su camino electoral. Le dijo que necesitaba a alguien “altamente formado”, con capacidad de trabajo y experiencia en gestión de equipos. Que la había visto trabajar y que era justo lo que necesitaba en su campaña. Ella se ilusionó con la propuesta y con la confianza depositada en su capacidad profesional, y aceptó.
Pero muy pronto, según la denuncia interna a la que ha tenido acceso EL PAÍS, se dio cuenta de que Bautista buscaba algo más que ayuda en la campaña electoral. La concejala afirma haber sido objeto de acoso sexual, en un primer momento, y de acoso laboral y trato degradante después. Acudió a su partido a pedir ayuda en al menos seis ocasiones (tres cartas, dos reuniones y otro intento fallido de reunión), pero en ningún momento logró lo que buscaba: sentir el amparo de su partido.
La edil asegura en los escritos que ha presentado que el PP de Madrid no solo no investigó, sino que la disuadieron de acudir a la policía o al juzgado. “El amparo del partido pasa por que te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia”, le dijo Ana Millán, vicesecretaria de Organización del partido y vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, la persona a la que se le asignó el caso, según la documentación presentada. “Una denuncia pública te perjudicaría. Protegerte es no hacer nada”.
Tras dos reuniones y varias peticiones de amparo, la concejala entregó su acta y se dio de baja en el partido. Esta reconstrucción de los hechos se basa en la documentación por escrito presentada por la edil ante el Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP, a la que ha tenido acceso este periódico. En los documentos aparecen los detalles de las reuniones, conversaciones y actuaciones internas, y ella afirma en su escrito que dispone de pruebas de lo que manifiesta.
Contactada por EL PAÍS, la concejala no ha querido aparecer haciendo declaraciones en este reportaje y ha pedido que se mantenga su anonimato. A lo largo de su denuncia y de los documentos que incorpora aparece de forma recurrente una idea: quiere evitar cualquier daño al partido, pero necesita obtener amparo, reparación y justicia. No quiere que ninguna otra mujer pase por lo mismo que ha pasado ella.
Marzo de 2022: “Tenemos una conexión increíble”
Cuando Manuel Bautista la eligió para formar parte de las listas que se presentarían a las elecciones municipales, la mujer y él empezaron a pasar más tiempo juntos. Él le pedía que lo recogiera, que lo llevara… Luego empezaron las insinuaciones y los comentarios con contenido sexual, las referencias a su físico y las proposiciones explícitas, según manifiesta en su escrito.
La mujer rechazó desde el principio cualquier vínculo que no fuera profesional. Le recordó que estaba casada y que tenía hijos pequeños. Él no se dio por aludido. Según el relato que ella hizo después ante el partido, le decía que la echaba de menos cuando no estaba, que debían buscar “algún hueco de tranquilidad juntos”, que tenían una “conexión increíble”, que en política surgen relaciones de complicidad que “sin darte cuenta llevan a algo más”, que “hay que dejarse llevar”.
Ella relata que personas que trabajaban para el alcalde le contaron que tenía “una obsesión tremenda” con ella. Un compañero, cuyo testimonio tiene por escrito, le aseguró que Bautista utilizaba expresiones como: “La he fichado para que me haga un gran trabajo a mí”, “esta mujer nos alegra el día y más me lo va a alegrar”, “está buenísima, esta es solo para mí”, junto a algunas referencias más soeces a su aspecto físico. Según este relato, Bautista decía que se acostaba con ella, alardeando de ello. El rumor se extendió y le generó un profundo malestar personal y profesional.
La mujer explica en su escrito que, ante la situación incómoda creada por Bautista, su posición fue firme y rotunda: le dijo que no tendría ninguna relación que no fuera estrictamente profesional y que no iba a consentir falsedades sobre una supuesta relación. Tras esa rotunda negativa, el comportamiento de él hacia ella cambió radicalmente.
Comenzó entonces lo que la mujer describe en su denuncia como un “acoso profesional reiterado”. Humillaciones constantes, “invisibilización continua” de su trabajo como concejal —resultó elegida en las elecciones de mayo de 2023 en las listas del PP—, aislamiento progresivo. No la dejaban intervenir en los plenos del ayuntamiento ni defender las mociones que ella preparaba. La excluían de actos oficiales incluso una vez ya iniciados.
Contactado el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Móstoles para contrastar los hechos con Manuel Bautista, una portavoz señaló este miércoles que para este caso se remiten al PP “ya que de él depende el Comité de Derechos y Garantías” al que se dirigió la edil en última instancia para pedir amparo.
Un empleado del Ayuntamiento que no quiere aparecer identificado por miedo a represalias corrobora el relato de la mujer: “Pasó de hacerlo todo con ella, absolutamente todo, a decir que no la quería en ningún sitio con él y a emprender un acoso y derribo”. Dos personas más del entorno municipal coinciden en señalar las situaciones de trato degradante que describe la concejal. “Todo el mundo sabía lo que pasaba”, asegura una coordinadora de área que sigue trabajando en el Ayuntamiento y que pide que no figure su nombre. “Era una profesional que trabajaba muchísimo, que se involucraba al 100% en lo que hacía y que quería aportar a su ciudad. Todo lo que cuenta es verdad”.
Se trata de un patrón habitual que se repite en otros episodios de acoso en el ámbito político, desde el caso de Nevenka Fernández hace 26 años en el PP de Ponferrada hasta denuncias más recientes como la de una edil socialista de Torremolinos que hace dos meses relató en este periódico una pauta casi calcada.
La concejala enumera en sus escritos hasta 14 episodios que considera arbitrarios y degradantes, todos ordenados por el alcalde. Finalmente, el regidor le indica que le van a quitar sus funciones y competencias, y que le van a dar su concejalía a otra persona. Le dicen que no tendrá ya despacho, que recoja sus cosas. En ese momento la edil decide pedir amparo al Partido Popular. Han pasado casi 10 meses desde las elecciones municipales.
26 de febrero de 2024. Carta dirigida al gabinete de Isabel Díaz Ayuso
Su primer paso fue escribir al gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso: “Desde mayo de 2023 llevo sufriendo una discriminación muy grave que no ha cesado y se está incrementando. Me gustaría poder mantener una reunión contigo para que conozcas la situación y puedas mediar para que no tengan que intervenir otros organismos”.
La respuesta llegó al día siguiente: Díaz Ayuso no podía reunirse con ella por motivos de agenda, pero su caso se derivaba al secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, diputado de la Asamblea de Madrid y senador. Días después le indicaron que acudiera a una reunión presencial en Génova, sede nacional del PP. Allí la recibió el 11 de marzo de 2024 Ana Millán, vicesecretaria de Organización del partido en Madrid y vicepresidenta de la Asamblea. Serrano se incorporó más tarde al encuentro.
Manuel Bautista e Isabel Díaz Ayuso, en Móstoles el 24 de mayo de 2023.A. Pérez Meca / Europa Press (Europa Press)11 de marzo de 2024. Ana Millán: “Protegerte es no hacer nada”
La concejala relató a Millán el acoso sexual sufrido durante la campaña y el cambio radical de trato por parte del alcalde Bautista tras negarse a mantener cualquier relación que no fuera profesional y no permitir que se alardeara de relaciones inexistentes. Explicó el aislamiento progresivo, la humillación pública y privada, la retirada de funciones. La concejal solicitó que el partido interviniera. Reclamó que se activara un protocolo de acoso. Explicó que el problema no era solo la retirada de competencias, sino que la situación era insostenible, que no podía más y que necesitaba ayuda.
Según las citas textuales recogidas en los escritos de la concejala, Millán le desaconsejó desde el comienzo que acudiera a un juzgado con frases como: “¿De verdad te merece la pena? ¿Por tus hijos, por ti, por tu padre?”; “Ayuda no es hacerlo público, eso te va a hundir”; “Lo que no puede ser bueno para ti es una denuncia en el juzgado, porque te comen”; “El PP está para ayudarte, ese amparo pasa por quitarte de la cabeza cualquier tipo de denuncia”; “Vamos a parar esto. Esto es un acoso de manual. Tienes que protegerte a ti, y protegerte es no hacer nada”.
Alfonso Serrano: “¿Qué podemos hacer? No vale venir aquí sin proponer solución”
En un momento de la reunión se incorporó Alfonso Serrano. Resumió la situación así: “Manuel te ficha, hay una mezcla entre lo personal y lo profesional, te tira los tejos, tú le das calabazas y a partir de ahí todo cambia. ¿Estamos hablando de esto?”. “Estamos aquí para ayudarte, podemos hablar contigo. ¿Qué podemos hacer? No vale venir aquí a contar esta situación sin proponer solución”. Aseguró respetar lo que ella sentía y decía haber vivido, pero insistió en que una denuncia pública era contraproducente. “No es cuestión de tapar”, afirmó, “es que una denuncia pública o judicial te afectaría a ti”.
La reunión terminó sin medidas concretas. Tras ese encuentro, eso sí, se paralizó la remodelación interna de las funciones de los concejales en el Ayuntamiento.
Le prometieron volver a citarla, pero no ocurrió, así que volvió a escribir al partido. El 22 de marzo insistió de nuevo ante el gabinete de Díaz Ayuso solicitando la apertura de un protocolo de acoso. Pidió saber qué se estaba haciendo con su caso. Finalmente fue convocada por Ana Millán a una segunda reunión que se celebró el 16 de abril de ese año.
16 de abril. Ana Millán: “Todas hemos aguantado muchas cosas. No vale la pena, déjalo, el PP no acaba en Móstoles”
Según los documentos presentados ante el Comité de Derechos y Garantías del PP nacional, estas son algunas de las manifestaciones que en esa segunda reunión —a la que también asiste Lucía Paniagua, teniente de alcalde en la localidad de Villanueva de la Cañada y también integrante de la ejecutiva del PP de Madrid— realizó Ana Millán: “La denuncia judicial, que luego sería pública, no te beneficiaría”; “Yo no sé qué entiendes tú por amparo, nuestro amparo fue decirte: vete a casa, habla con tu marido”; “Todas hemos aguantado muchas cosas en política”; “Te dije: piénsalo, quizá te venga mejor dar un paso atrás, no pasarlo mal, que tu padre no lo pase mal”. Y le lanzó una pregunta directa: “Tú eres una persona inteligente, ¿tú crees que vas a poder seguir trabajando allí?, porque yo creo que no”.
El mensaje que recibió la afectada, según su relato, fue de resignación, discreción y silencio. En estas reuniones se abordó el acoso sexual previo como una cuestión menor, como si solo hubiera que resolver un presente en el que Manuel Bautista, el alcalde, tenía todo su derecho a cambiar su equipo cuándo y cómo quisiera, porque para eso era el alcalde. “No nos podemos meter en la gestión de un Ayuntamiento”, le dijo Paniagua según el escrito de la edil. Ella trató de hacerles ver, sin éxito, que una remodelación municipal no podía basarse en una discriminación previa por su negativa a mantener ninguna relación que no fuera estrictamente profesional.
La solución que le planteó Lucía Paniagua fue o un acuerdo “amistoso” con el alcalde, o acudir al Comité de Derechos y Garantías. “O alguno de los dos tiene que dar un paso atrás”, le dijo Paniagua, según el escrito. “Nosotros desde nuestros cargos os podemos prestar nuestra ayuda altruista pero nada más”. Se le sugirió bajar el perfil, aceptar quedarse como concejala rasa, asumir la pérdida de competencias y dejar pasar el tiempo. “Tú te quedarías en tu ayuntamiento yendo como vayas, intentando tener la menor relación posible, y aquí no ha pasado nada”, se le llegó a decir. “Cuando te metes en política tienes que estar preparada para aguantar muchas cosas. (…) Piensa que a lo mejor ahora te merece la pena estar en un segundo plano, no estar tan visible, deja pasar el tiempo y luego… tienes que tener perfil bajo una temporada y luego ya verás”.
Sobre abrir el protocolo de acoso, le dijeron que era imposible, según su escrito: “Tú no tienes una relación laboral (…). Es decir, tú no eres una empleada del Partido Popular. (…) Nos estás pidiendo en tu último mail que abramos el protocolo de acoso y no sé qué no sé cuántos, es que para nosotros tú no eres una funcionaria. Entonces, no podemos aplicar el protocolo de acoso en el partido”.
Este periódico ha contactado con un portavoz oficial del PP de Madrid para recabar la opinión de Serrano, Millán y Paniagua, que han decidido no hacer ningún comentario.
Nada cambió después de esa reunión. Las competencias de la concejala se mantuvieron, pero la tensión, el aislamiento y la discriminación continuaron, según su relato de hechos. Durante las reuniones con Millán, Serrano y Paniagua, ella insistió una y otra vez en que no había acudido allí para que no le quitaran las competencias, sino para obtener ayuda y amparo general, para que se investigara el acoso. Los cargos del partido respondían que no entendían bien qué quería.
Octubre de 2024: entrega del acta de concejal y baja del partido
La concejala no volvió a saber nada del partido en meses, por lo que escribió de nuevo al gabinete de la presidenta el 17 de junio. La citaron en julio con un día de antelación y ella no pudo acudir. Su abogado escribió el 23 de septiembre al gabinete de la presidenta solicitando información sobre las medidas y protocolos que se estaban siguiendo en su caso.
Finalmente, en octubre de 2024 volvieron a citarla. Acudió con su abogado y se no la recibieron por ese motivo. Al día siguiente presentó la dimisión de sus cargos y la baja como afiliada ante el intenso malestar sostenido durante meses y la desprotección que sentía.
El 10 de octubre recibió respuesta del Comité de Afiliaciones del PP confirmando su baja e indicando que la motivación reflejada en su escrito no podía ser tramitada en los servicios competentes por no ser ya afiliada del partido, porque “no se determinan en modo alguno los hechos concretos que pudieran dar lugar a la consideración de su escrito como una denuncia” y, porque “la situación parece haberse producido en el seno de una corporación municipal y no en el ámbito de control del Partido Popular”.
Semanas después denunciaba en un juzgado que la bandeja del correo electrónico a su nombre desde el que se habían enviado las peticiones de amparo a Díaz Ayuso y su equipo “había sido borrada por completo y en la configuración de accesos aparecen IP [direcciones desde las que un equipo informático se conecta a internet] desconocidas que han accedido a mi correo”.
Noviembre-diciembre de 2024: Comité de Derechos y Garantías del PP
La ya exconcejala presentó un escrito de 20 páginas, asistida por un abogado, ante el Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP exponiendo los hechos, aportando documentos, proponiendo testigos y solicitando que se depuraran responsabilidades y se reparara el daño causado:
“El daño que se ha causado con estos hechos es gravísimo. He tenido que soportar durante más de un año una situación de acoso sexual y laboral continuado que ha sido apoyada y respaldada por las personas que la presidenta de la Comunidad de Madrid designó para tramitar mi caso. He tenido que dejar mi acta como concejal en el Ayuntamiento de Móstoles, con la correspondiente pérdida económica y daño moral”.
“(…) La respuesta de mi partido a mi solicitud de auxilio —continúa el escrito— ha provocado una revictimización y un daño añadido, mostrando una parcialidad absoluta hacia Manuel Bautista, manifestando Ana Millán que es amigo suyo y una apuesta personal, y desamparando de forma evidente a la víctima de esta situación. Además, me ha amenazado con denunciarme a mí a nivel interno”.
La mujer remitió este escrito al correo del comité, dirigido por el senador popular José Antonio Monago, y a uno de sus miembros e instructor de su caso, el diputado de la Asamblea de Madrid Francisco Galeote.
Le respondieron que se suspendía la tramitación del procedimiento interno porque ella había interpuesto una denuncia penal en el juzgado. Ella respondió, a través de su abogada, que la denuncia se refería solo al borrado de la bandeja de entrada de su correo electrónico, un delito de descubrimiento y revelación de secretos que nada tenía que ver con el acoso sexual y laboral denunciado internamente en el partido, y solicitaba que se reabriera. Remitió el auto del juzgado, como le pidieron, por correo electrónico. Un mes después, el 27 de enero, recordó que había enviado la documentación y que estaba a la espera de noticias. Ya no obtuvo respuesta.
Un portavoz oficial del PP nacional explica sobre esta investigación lo siguiente: “El Partido Popular recibió a través de los canales correspondientes una denuncia por parte de una afiliada y, por supuesto, abrió una investigación interna que incluyó la recopilación de información tanto por parte de la denunciante como por el resto de partes afectadas. Una vez hechas todas las averiguaciones pertinentes, y puesto que no había más elementos probatorios, archivamos el procedimiento informando a la afiliada con carácter previo y recordándole a ella y a su abogado que podría presentar una denuncia en el ámbito judicial”.
La mujer aportaba en su documentación nombres de testigos de los hechos, pero no fueron convocados por el comité.
Tras seis escritos, tres viajes a Génova y dos reuniones formales, no se culminó ninguna investigación interna de la que se haya informado a esta mujer. Manuel Bautista sigue siendo alcalde de Móstoles. Ella volvió a su actividad profesional al margen de la política.

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