El Madrid de Arbeloa, de la revolución a la involución

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Fue ungido como el salvador de un Real Madrid en depresión, pero en seis partidos ha quedado claro que Álvaro Arbeloa no es la solución. Espartano de Florentino Pérez, el salmantino se ha dedicado a cumplir a pies juntillas los mandamientos que impone el presidente blanco, leyes no escritas conocidas por todos que, sin embargo, han provocado una involución en el juego del equipo con respecto a la etapa de Xabi Alonso.

Entre estas normas básicas para mantener el favor de su presidente está el dotar de mayor poder a sus futbolistas, a quien intenta no discutir. Elogios en rueda de prensa y, como esta semana, dos días de descanso, son algunas de las medidas que ha tomado. También considera imprescindible para mantener contento a su presidente que Mbappé, Vinícius y Bellingham jueguen todos los minutos posibles aunque eso perjudique al equipo defensivamente, siendo los demás, salvo Courtois, jugadores contingentes. La constante titularidad de Mastantuono, una de las grandes apuestas de Florentino Pérez, formaría parte también de esta estrategia.

El técnico parece querer contentar al presidente y a la plantilla aunque eso desequilibre al equipo

Contra el Rayo Vallecano, el Santiago Bernabéu volvió a silbar el juego funcionarial de su equipo, que semana tras semana evidencia una incapacidad manifiesta para controlar los partidos y ser superior a sus rivales. El Madrid no encuentra un plan de juego definido, ni mecanismos ofensivos consistentes. Todo parece dejado a la improvisación de sus futbolistas más talentosos. Pero contra el Rayo, Mbappé no tiró a portería salvo en el penalti decisivo. Ese descontrol provoca también lagunas defensivas importantes. Frente al Benfica, Courtois recibió 12 disparos a portería. El Rayo chutó once veces en total.

Muchos se preguntan por qué, teniendo en el banquillo a dos laterales izquierdos (Álvaro Carreras y Fran García), quien juega es un centrocampista (Camavinga). También se busca explicación a que Dani Carvajal ni siquiera haya calentado desde que está recuperado de su lesión y Fede Valverde continúe en el lateral derecho. O por qué Dean Huijsen, fichado por unos 60 millones, ha sido sustituido en cinco de los últimos seis partidos, haciendo que Tchouaméni tenga que ocupar una posición que no es la suya. De hecho, el pasado domingo el Madrid terminó con cinco jugadores fuera de su posición natural, pues la solución desde el banquillo a un momento de urgencia fue acumular delanteros sin una idea clara.

El descontento con la tarea del nuevo entrenador es generalizado. Solo los resultados en la Liga, donde se mantiene a un punto del Barça, impiden que la crítica sea mucho más feroz, algo que podría ser inevitable a tenor de las últimas actuaciones del equipo.

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