Se retira Salva Ferrer, el futbolista que superó un linfoma de Hodgkin: “Lo he intentado todo”

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Salva Ferrer ha ganado la batalla más importante de su vida. La primavera pasada regresaba a los terrenos de juego después de año y medio de lucha contra un cáncer, dispuesto a seguir con su vida y en verano regresó a casa y se unió a las filas del CE Europa. Nunca ha dejado que esta enfermedad lo defina: “No quiero que la gente me recuerde como el futbolista que pasó un cáncer”, había dicho en más de una ocasión. Su intención era volver a disfrutar el fútbol con el conjunto escapulado, pero los dolores crónicos en su cadera se lo han impedido.

Este martes, Salva ha anunciado que cuelga las botas, a los 28 años. Pasará por quirófano mañana para ponerse una prótesis que le alivie los fuertes dolores que padece en la cadera. Un dolor que se intensificó después del diagnóstico de cáncer y que ha hecho inviable su retorno a los terrenos de juego. “Lo he intentado todo”, confesaba en la sala de prensa del Nou Sardenya, pero los dolores no se han ido. No ha podido vestir la escapulada ni un solo partido, pero se ha ganado el afecto de todos por su carácter luchador.

“Salva será intervenido mañana de la cadera y pondrá punto final a su carrera profesional. Con una trayectoria destacada, ha sido un referente dentro y fuera del campo. Pese a no poder debutar con la escapulada, agradecemos su profesionalidad y compromiso”, escribía el Europa esta mañana en sus redes sociales.

El fútbol pierde a un lateral que apuntaba alto. Formado en las categorías inferiores del Martorell, su ciudad natal, y de la Damm, debutó en Segunda con el Nàstic de Tarragona la temporada 2018-19. Allí llamó la atención del fútbol internacional y fichó por el Spezia en 2019, consiguiendo el ascenso a la Serie A. En el fútbol italiano se codeó con los más grandes midiéndose a rivales de la talla de Cristiano Ronaldo o Ibrahimovic.

Salva Ferrer pelea por un balón con el español Álvaro Morata

Salva Ferrer pelea por un balón con el español Álvaro Morata

Agencias

Hasta que en noviembre de 2023, mientras estaba jugando cedido en el Anorthosis chipriota, recibió una noticia que le cambiaría la vida. Notó un bulto en el cuello, le hicieron pruebas y le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin. Por suerte, lo encontraron a tiempo. El tratamiento en el Hospital Clínic de Barcelona funcionó y después de 550 días de lucha, venció al cáncer y volvió a jugar.

“Fue muy emotivo, se pareció mucho a lo que había imaginado”, explicaba Ferrer recordando aquel día de mediados de mayo del año pasado, cuando volvió a vestir la camiseta del Spezia. En verano fichó por el CE Europa y regresó a casa.

El de Ferrer no es el único caso de un futbolista que ha superado un linfoma de Hodgkin y ha vuelto a jugar. Hace poco el canario Kirian Rodríguez marcaba su primer gol con Las Palmas tras regresar a los terrenos de juego.

No podrá volver a jugar, pero el de Martorell no dejará del todo el fútbol. Tiene formación como director deportivo y también el título de entrenador, aunque reconoce que aún es demasiado pronto para pensar en su nueva vida. Ya habrá tiempo.

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