Iñaki Williams, pura Copa, sentenció la eliminatoria ante el Valencia y metió al Athletic, dominador de la segunda mitad, en las semifinales de su competición predilecta. El equipo de Corberán plantó cara a un rival diezmado, pero fue desinflándose en la segunda mitad. Ernesto Valverde sacó a los Williams, los colmillos del león, en el tramo final y el mayor de la saga metió un pie providencial para llevar al Athletic a las semifinales.
VALValencia
1
Stole Dimitrievski, Copete (César Tárrega, min. 58), Eray Cömert, Jesús Vázquez, Dimitri Foulquier, Luis Rioja, Pepelu, Filip Ugrinic (Guido Rodríguez, min. 88), Arnaut Danjuma (Diego López, min. 76), Lucas Beltrán (Largie Ramazani, min. 76) y Umar Sadiq (Hugo Duro, min. 58)
ATHAthletic
2
Álex Padilla, Íñigo Lekue, Iker Monreal, Aymeric Laporte (Íñigo Ruíz de Galarreta, min. 58), Andoni Gorosabel, Selton Sánchez (Nico Williams, min. 69), Mikel Vesga (Yuri Berchiche, min. 58), Nico Serrano, Mikel Jauregizar, Robert Navarro (Iñaki Williams, min. 69) y Urko Izeta (Gorka Guruzeta, min. 58)
Goles 0-1 min. 25: Sadiq. 1-1 min. 34: Sadiq. 1-2 min. 95: Williams
Arbitro Victor García Verdura
Tarjetas amarillas Copete (min. 87), Valverde (min. 87), Diego López (min. 96)
El Valencia salió con los cimientos bien hundidos ante un Athletic obligado a ser innovador por las bajas. Dos equipos con las orejas gachas en la Liga que querían darse una alegría en la Copa. La solidez defensiva permitía a la formación de Carlos Corberán salir veloz por las bandas de Danjuma y, especialmente, Luis Rioja. Aunque volvió a fallarle la precisión en los metros finales, cuando más lúcido hay que estar y las ideas se alborotan en la cabeza. Un punto débil de este Valencia, que no sabe rematar sus minutos de dominio.
El equipo de Ernesto Valverde se despejó mediado el primer tiempo, aunque solo logró inquietar con un remate seco y lejano de Nico Navarro que Dimitrievski se quitó de encima como pudo. No le hizo falta al Athletic pisar el área para ponerse por delante: Sadiq adelantó al conjunto rojiblanco con un cabezazo directo al interior de su portería. Una torpeza que dejó a su bando en apuros. Otro navajazo para el Valencia, uno más, desde una falta lateral.
Sadiq, siempre sonriente, único habitante en su mundo, no se derrumbó. Aunque no era su noche. Unos pocos minutos más tarde le llegó un balón franco al área pequeña y remató de cabeza tan mal que no encontró ni la meta.
No se arrugó el Valencia. Carlos Corberán azuzó la presión y así empezó a atornillar a los leones. Sadiq estaba viviendo una noche aciaga. De esas que dejan huella. Hasta que Padilla no blocó bien un balón y el ariete nigeriano, bien despierto, lo cazó al vuelo para igualar el pulso y subsanar su error. Sadiq celebraba el tanto y pedía perdón a la grada al mismo tiempo. Un tipo inimitable.
Iker Monreal no debía dar crédito. El debutante en el Athletic tuvo que fajarse con uno de los delanteros más atípicos del fútbol español. Jugó junto a Aymeric Laporte. Valverde, con muchas bajas, apostó por un once experimental trufado de novedades.
Robert Navarro corría por toda la medular para imponer su dominio y evitar que el balón llegara a las botas de Ugrinic, el palo de la bandera de este Valencia mejorado. Pero Navarro se rebeló y buscó a Nico Serrano, el más incisivo. Mestalla se volcaba con el Valencia. La hinchada había olvidado lo que era luchar por grandes objetivos. La Copa siempre le ha sonreído, aunque mucho más al Athletic, que salió con más descaro en la segunda mitad. Sus ataques solían apagarse cuando llegaban hasta Cömert y Copete, dos futbolistas que han hecho match en el centro de la zaga.
Los dos técnicos cambiaron a sus puntas a la hora de partido. Hugo Duro y Guruzeta saltaron al césped para acabar con la igualdad. Aunque el peligro llegaba casi siempre desde el flanco de Nico Serrano. El Valencia empezaba a sufrir y solo encontraba el camino del área si pasaba por el intuitivo Lucas Beltrán. La Copa necesitaba un desenlace y Valverde lo fio a los hermanos Williams.
Su entrada incentivó al Athletic, que cada vez soltaba más zarpazos ante un Valencia sin tanta pólvora en el banquillo. En uno de ellos el balón le dio en la mano a Tárrega y el árbitro, después de revisar la jugada, señaló penalti. Dimitrievski adivinó la intención de Jauregizar y evitó el gol. El partido se descosía y el corazón empezaba a ganarle el pulso al cerebro. 100% copero. El Athletic dominaba y al Valencia, más débil a cada cambio, parecía no incomodarle una prórroga. Hasta que apareció Iñaki, ya en el alargue, y, a pase de su hermano Nico, acabó con el Valencia.

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