El dinosaurio más pequeño del mundo vivió en Burgos y medía menos de 30 centímetros

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Un dinosaurio del tamaño de una gallina —o incluso más pequeño— acaba de entrar en los libros de historia de la paleontología. Investigadores del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (CAS) han identificado en Burgos al que ya es considerado el dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo.

El hallazgo se ha producido en el yacimiento de Vegagete, cerca de Villanueva de Carazo, donde los científicos han recuperado unos 800 huesos fosilizados, pertenecientes al menos a seis individuos, desde crías hasta adultos. Todos ellos forman parte de una nueva especie: Foskeia pelendonum.

Este diminuto dinosaurio no superaba los 30 centímetros de altura, medía entre 50 y 60 centímetros de largo y tenía un cráneo de apenas 5,5 centímetros. Vivió hace 125 millones de años, en pleno Cretácico inferior, y probablemente se desplazaba en pequeños grupos.

El nombre de la especie no es casual. Foskeia pelendonum rinde homenaje a los Pelendones, una tribu celtíbera que habitó la zona; también se refiere a su modo singular de alimentarse, según ha detallado el equipo científico en un comunicado.

Un cráneo sorprendente

Aunque la mayoría de los restos encontrados están fragmentados, su estado de conservación es bueno. El reducido tamaño de los huesos complicó el trabajo, pero los investigadores lograron identificar unos 350 restos clave, suficientes para reconstruir buena parte de su anatomía y su modo de vida.

Uno de los aspectos más llamativos de Foskeia es su cráneo, muy distinto al de otros ornitópodos conocidos. Es ancho en la parte posterior y presenta una mandíbula especialmente desarrollada, preparada para una potente musculatura masticadora. Curiosamente, los dientes delanteros eran muy pequeños y apenas funcionales, mientras que los posteriores eran grandes y robustos, lo que sugiere una forma de masticar poco habitual, adaptada a vegetales relativamente duros.

A diferencia de otros dinosaurios herbívoros, Foskeia no tenía ranfoteca, es decir, carecía de la cubierta córnea que hoy vemos en el pico de las aves. Además, varios huesos del cráneo presentan rasgos únicos, nunca descritos hasta ahora.

El fémur también ofrece pistas clave sobre su comportamiento. Los investigadores creen que las crías caminaban sobre dos patas, mientras que los adultos pasaban a desplazarse a cuatro, un cambio poco común entre los dinosaurios. Sus patas crecían rápido y eran muy esbeltas, lo que indica que no estaba diseñado para largas carreras. Probablemente escapaba de los depredadores con esprints cortos y rápidos hacia zonas seguras.

Cuestión de tamaño

Pero el hallazgo va mucho más allá de la curiosidad por su tamaño. Foskeia pelendonum se ha revelado como una pieza clave en la evolución de los rabdodóntidos, un grupo de dinosaurios herbívoros del Cretácico superior cuyo origen era hasta ahora un misterio.

Hasta hoy se pensaba que el pequeño tamaño de estos animales se debía al enanismo insular, provocado por la escasez de recursos. Sin embargo, el descubrimiento de Foskeia, mucho más antiguo y también diminuto, apunta a una explicación diferente: estos dinosaurios habrían sido pequeños en origen y habrían aumentado de tamaño progresivamente con el paso de millones de años, a medida que disminuía la presión de los depredadores.

Además, sus características sugieren que los rabdodóntidos más tardíos probablemente fueron cuadrúpedos durante toda su vida, y no bípedos como se les ha representado tradicionalmente.

Según los investigadores, este descubrimiento abre la puerta a una idea fascinante: muchos de los rabdodóntidos que aún quedan por descubrir podrían ser también mucho más pequeños de lo que imaginamos.

Un dinosaurio minúsculo, hallado en Burgos, que está obligando a reescribir una parte importante de la historia evolutiva de estos animales gracias al estudio del paleontólogo Paul-Émile Dieudonné, que ha dirigido una investigación internacional en la que han participado científicos de España, Argentina, Brasil y Bélgica. A veces, las grandes revoluciones científicas llegan en formato miniatura.

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