“La realidad es que aquí no hay aceitunas, las de mesa son de Sevilla y las anchoas vienen del Cantábrico”, remarca Juan Gil, CEO de Cándido Miró-Aceitunas Serpis, empresa centenaria fundada en Alcoi que convirtió un aperitivo típico en un producto industrializado que ahora vende en más de 50 países. La visión empresarial del industrial textil Cándido Miró Rabasa permitió convertir aquello que se tomaba en casas y bares en la ciudad alicantina en un producto industrial que ha llegado, consolidado, hasta nuestros días.
Miró comercializó en 1926, y por primera vez, la aceituna rellena de anchoa, que sigue siendo su producto estrella. Cuatro años después, dos después de abrir su primera fábrica, registraba la marca El Serpis, que homenajea al río que discurre por Alcoi y que cruza su emblemático puente de San Jordi. Había empezado en un pequeño local en la calle Sardina instalando la primera producción en cadena con una máquina que permitía deshuesar las aceitunas para luego poder rellenarlas
Empezó en un pequeño local instalando la primera producción en cadena con una máquina que permitía deshuesar aceitunas
Gil destaca cómo Miró tuvo “la visión de hacerlo y ser emprendedor para llevarlo a cabo. El otro día me recordaban que solo hay 314 empresas centenarias en España, 315 con la nuestra, y es que no es fácil. Llegar implica mantenerte fiel a los principios, los valores y respetar los de ayer, que son con los que empezó la empresa, pero luego tienes que ser capaz de ir modernizándote, innovando, ser inquieto y adaptarte a los tiempos”, reflexiona su máximo responsable, que comparte responsabilidades con Estrella Cantó, bisnieta de Miró, y actual directora general.

Llegar implica mantenerte fiel a los principios, los valores y respetar los de ayer, que son con los que empezó la empresa, pero luego tienes que ser capaz de ir modernizándote”
Juan Gil, CEO de Cándido Miró – Aceitunas Serpis
Y es que la compañía “sigue siendo una empresa familiar”, dice, aunque en 2023 se asoció con un fondo de capital riesgo, Miura Partners -socio también del catalán Grupo Tragaluz o del valenciano Saona-, “lo que nos ha ayudado en el crecimiento que hemos hecho estos últimos años. Nos han dado un impulso, sin duda”, asegura el directivo. Se refiere al crecimiento en facturación que ha hecho la compañía en los últimos años, ya que “en 2021 facturábamos unos 40 millones de euros y ahora, cuatro o cinco años después, estamos en 80”. Su previsión es alcanzar los 90 millones próximamente.
Posteriormente, en 2024 Cándido Miró adquirió las marcas líderes Ibérica y Maestro de Oliva, especializadas en la distribución de aceitunas, aceite y encurtidos, con presencia en Europa y la región de Asia-Pacífico. Tras las adquisiciones, la compañía y Miura lanzaron el grupo Olive&Co con el objetivo de consolidar el mercado y construir valor a través de nuevas adquisiciones de marcas referentes y de calidad en categorías de alimentación y snacks naturales y saludables.

Su historia cuenta que en la década de los 40 empezaron su expansión nacional y que no fue hasta 1952 que empezaron a anunciarse en las primeras campañas publicitarias. Poco después a su catáogo se fueron añadiendo las aceitunas negras y otros formatos, más allá de la lata, pues llefaron los frascos y años después, ya en los 80, la bolsa plastificada.
También las producen rellenas de pimiento, jalapeño, atún, queso azul, manchego y limón&pimienta, atendiendo al interés local de cada mercado en el que trabajan. En total, cuentan con más de 600 referencias con diferente distribución pues, explica Juan Gil, por ejemplo en Estados Unidos lo que más se vende es la aceituna rellena de pimiento y en frasco y en los mercados de la Europa del Este gustan mucho los rellenos de otro tipo de sabores, como el limón, la gamba o el salmón.
En EE.UU. las prefieren rellenas de pimiento, en Europa del Este de limón, gamba o salmón
Serpis sigue produciendo sus aceitunas desde Alcoi, de donde nunca se ha ido, aunque cuenta con una planta de tratamiento de aceitunas en Sevilla, proveedora principal de su materia prima. El territorio, de peculiar orografía y enclavado entre montañas, es clave para el éxito de la empresa, explica Juan Gil: “Mantener la industria y crear trabajo y riqueza aquí en nuestra ciudad, que es Alcoi, es súper importante”, asegura y cifra en un 95% el porcentaje de empleados -que son un centenar, aunque depende de las etapas de producción- que residen en la población. Un arraigo vital para el proyecto: “Mantener un poco el know-how, los valores, la tradición que tenemos nosotros, tiene un valor incalculable. Pero es que esto se ha ido transmitiendo de miembro a miembro de una misma familia que ha ido trabajando en la empresa, pues aquí tenemos muchos trabajadores que su padre y su abuelo también han pasado por aquí”, señala Gil. Con ellos, y con proveedores, cliente e instituciones, celebrarán este año el centenario de una compañía que produce 50.000 kilos de aceitunas por turno y que comercializa 12.000 toneladas al año.

Redactora en la Comunidad Valenciana. Escribe de actualidad empresarial y sociedad. Ha trabajado en VIA Empresa y Canal 9, y fue becaria en Las Provincias. Es licenciada en Periodismo y Comunicación y tiene un Máster en Periodismo Digital

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