El problema con mi cuerpo empezó a los ocho años. Lo recuerdo perfectamente porque era verano y acaba de comerme un Phoskitos. Ese día habíamos tenido una comida familiar en la que picoteé y comí una paella increíble. Justo en ese momento llegó el comentario que marcaría mi calvario. No recuerdo las palabras exactas, pero sí las emociones que me dejaron esas frases: me sentí horriblemente mal y con la necesidad de no mostrarme, supongo quizás, para salvar al mundo de una imagen espantosa. Qué pena ¿no? Que con solo ocho años ya tuviera que preocuparme de agradar a los demás, cuando mi objetivo tendría que haber sido jugar hasta agotarme y disfrutar de unos años que pasan volando. Hoy, al mirar las fotos de aquella época, me doy cuenta de que la imagen que me hacía entonces de mi cuerpo no se correspondía con la realidad. No estaba gorda. Podría haberme ahorrado crecer aprendiendo de memoria las calorías de un montón de alimentos o creyendo que mis logros no eran tan válidos. Me duele, pero sigo siendo esclava de un complejo que me fue impuesto. Solo espero poder proteger a mis futuros hijos de estas cadenas y que ellos puedan vivir en paz.
Irene Muñiz Asensio. Alaquàs (Valencia)
Orgullo y “prioridad nacional”
El pasado 19 de junio asistí al acto de reconocimiento de los mejores expedientes de Galicia en la PAU. Uno de ellos era el de mi ahijada, que ha estudiado siempre en centros públicos. Otro, el de la única estudiante, entre todos los homenajeados, con un tono de piel tan oscuro casi como cualquiera de mis pupilas. Por desgracia, no tuve la oportunidad de conocerla. Me habría encantado hacerlo. Sin embargo, me emocionó hasta lo más profundo ver a su madre y su padre, sentados algunas filas delante de la mía, tan rebosantes de orgullo y felicidad como yo, aunque (tengo que reconocerlo) mucho más elegantemente vestidos. Esta sí, sentí, es mi “prioridad nacional”, el único país al que deseo pertenecer.
María Vázquez Guisán. Santiago de Compostela
¿Hasta cuándo?
Quiero expresar mi estupor y mi disgusto por las informaciones que desvelan las dudas de la presidenta de la Comunidad de Madrid sobre la limpieza electoral en España, debido, según ella, a la regularización de inmigrantes y el desarrollo de la Ley de Memoria Democrática. Ninguna de esas dos actuaciones del Gobierno afectan a los procesos electorales futuros, ni empañan la tradicional transparencia de nuestros comicios. Con respeto, pero con firmeza, utilizo el discurso de Cicerón al senador Catilina: ¿hasta cuándo, presidenta, va a seguir abusando de nuestra paciencia?
Enrique Guijarro Parra. Conil de la Frontera (Cádiz)
Natalia Díaz
Con gran sorpresa y enorme admiración leo la entrevista a Natalia Díaz del pasado 28 de junio. ¡Que pedazo de ser humano! Estoy segura de que tus palabras ayudan y ayudarán a muchas personas, enfermas y sanas. Mientras tú vives esa vida tuya con días buenos y malos, la mayoría nos preocupamos, y muchas veces nos arruinamos el día, por asuntos tan fútiles como que el fregadero no traga o Fulanito no nos llamó. Bravo, Natalia.
Mª Dolores Avia Aranda. Madrid

Hace 2 días
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