Cesc y el debate que anima a Italia

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Cesc Fàbregas ha puesto al fútbol italiano frente a sus contradicciones. Su propuesta –jugar, arriesgar, mandar– ha reabierto un debate que el país nunca cerró: ¿resultado o juego? El técnico catalán confía en resolver el debate ganando sin renunciar a su identidad, pero en Italia no es sencillo.

En un contexto de decadencia estructural, el impacto del Como va mucho más allá del marcador. El debate se ha extendido por todo el país. Sus partidos –sexto en la Serie A, justo detrás de los grandes, tras empatar ayer con el Atalanta (0-0)– divierten, sorprenden y se analizan con lupa. Tras rechazar dirigir al Inter el pasado verano, Cesc Fàbregas decidió permanecer en un proyecto en el que cree, iniciado casi por casualidad como jugador al final de su carrera en la Segunda División y prolongado después desde el banquillo, primero en el juvenil y luego en el primer equipo. La propiedad indonesia, riquísima, le concede todo lo que pide: futbolistas jóvenes, nombres con experiencia (Sergi Roberto) y, sobre todo, tiempo. En una plantilla llena de españoles, solo hay un auténtico fuera de serie: Nico Paz, argentino nacido en Tenerife, fichado al Real Madrid, que conserva una cláusula de recompra. Ayer falló un penalti en el 94 con 0-0...

“Cesc nos lleva a otro lugar, hacia la belleza, hacia la modernidad”, describe Lele Adani, comentarista de la Rai

“Todo es nuevo para nosotros, nos lleva a otro lugar, hacia la belleza, hacia la modernidad”, dice Lele Adani, exdefensa del Brescia y del Fiorentina y hoy uno de los comentaristas más populares de la Rai. En la Serie A reina un equilibrio que huele a mediocridad general. La selección tricolor deberá vencer en marzo a Irlanda del Norte y después –si todo va bien– a Gales para evitar la humillación de una tercera exclusión consecutiva de un Mundial. El panorama es desolador y, precisamente por eso, los partidos del Como, con su propuesta técnica cargada de conciencia táctica, han obligado al país futbolístico a reflexionar.

El debate, latente desde hace meses, estalló definitivamente tras el Como-Milan. Un partido dominado, según todos los parámetros posibles –estéticos y estadísticos–, por el equipo de Fàbregas, pero terminado con un 1-3 para el Milan de Massimiliano Allegri. Con el cinismo más clásico del fútbol italiano, el Milan sufrió como nunca y, tras varios milagros del portero Mike Maignan, logró salir adelante gracias a la clase de Adrien Rabiot. Al final del encuentro estalló el choque verbal. Fàbregas atacó “el resultadismo que tanto os gusta. La gente que ama el fútbol pensará que el Como gana ocho veces de cada diez. Cuando haces 700 pases y el Milan 200, no es algo normal”. Palabras que Allegri digirió mal: “Cesc ha faltado al respeto al Milan. La suerte es un componente de la vida; nosotros fuimos a buscarla”. La contrarréplica no tardó. “Este debate es absurdo. Si a la gente no le gusta mi fútbol, no me importa. Me pidieron un juego bonito como el lago de Como, no ganar y basta. Crear un estilo, una identidad. Mi trabajo es diferente”.

Fàbregas se enfrentó a Allegri (Milan): “Me pidieron juego bonito como el lago de Como, no ganar y basta”

En los partidos posteriores, el Como encadenó resultados que reforzaron su discurso: victoria ante el Lazio (0-3), goleada al Torino (6-0) y triunfo ante el Fiorentina en la Copa (1-3). “Aquel partido contra el Milan es el manifiesto de lo que está ocurriendo”, explica Adani a La Vanguardia . “Es la mayor distancia vista este año entre lo merecido y lo obtenido. Emocionó a la gente: hubo belleza, dominio, variedad de ideas. Lo vio todo el mundo”.

El debate es permanente. “Fàbregas pide a sus jugadores que regateen, algo que aquí ya no hace nadie”, explica Marco Ciriello, escritor y columnista napolitano. “Es como un biólogo en un laboratorio. Sus futbolistas se divierten y lo transmiten. Álvaro Morata, después de marcar el 3-1 contra el Fiorentina, dijo que era el gol más importante de su carrera y que estaría dispuesto a jugar un año gratis con Cesc y Nico Paz. Eso me impresionó”.

Los partidos del Como de Cesc Fàbregas divierten, sorprenden y se analizan con lupa en la liga italiana

Giochisti y resultadistas podrían quedarse pronto huérfanos de Fàbregas, advierte Adani. “Vendrán a llevárselo. Italia ya no tiene fuerza económica ni capacidad de proyecto. Lo imagino en el Manchester City o en el Arsenal si Arteta se fuese. Luego, claro, Cesc está hecho para el Barça, pero en realidad está hecho para todos los grandes del mundo”. Ciriello añade: “Y nosotros, en lugar de presumir de haberle dado una oportunidad —como con Luis Enrique en el Roma—, seguimos discutiendo sobre una supuesta identidad. Somos un país extraño”.

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