Melbourne no es el mejor amigo de la afición española. De camino a su primer Open de Australia, Carlos Alcaraz no ha parado de jugar de madrugada en la Península, donde mientras el murciano iba tumbando rivales sus fans iban acumulando horas de sueño. La final ofreció una ventana a todos para poder disfrutar del fenómeno de El Palmar. Casi como un guiño a su país. Y nadie se lo perdió. Ni por la televisión, agolpados todos detrás de la pantalla, ni en directo, con Nadal como cara visible en las gradas.
“Lo que está haciendo Carlos es increíble, estoy muy feliz porque si uno tenía que quitar a alguien, que fuera él”, anticipaba el balear sobre el esplendoroso futuro que parece emerger en el camino de Alcaraz. “Esta victoria supone una inyección de energía, de confianza y de tranquilidad para empezar el año y marcar otro hito más en su carrera”, ampliaba en los micrófonos de la Cope. Nadal, buen conocedor del espinoso camino hacia el Olimpo, lanzaba por último un pequeño aviso entre líneas a su compatriota: “No veo por qué no tiene que seguir ganando y ganando y ganando, marcando unas diferencias muy grandes. Ojalá no sea su cuerpo el que le ponga los obstáculos”.
“No veo por qué no puede seguir ganando y ganando si su cuerpo le respeta”, le anticipa Nadal
Incrustado en su asiento del Melbourne Park, Nadal disfrutó como uno más de la final. Otros muchos lo siguieron por televisión pero no tardaron en sumarse a las felicitaciones al tenista murciano. El mundo del deporte fue el primero en rendirse. “Brutaaaal”, subrayaba Marc Márquez. “Enhorabuena Charly, el más joven en ganar el Grand Slam”, remarcaba Pau Gasol. “Felicidades, has conseguido algo increíble”, incidía la leyenda Billy Jean King.
Pero la gesta de Alcaraz traspasó, y por mucho, la barrera del deporte. “Grande Carlos, leyenda”, enfatizaba Antonio Banderas. “El premio a no rendirse nunca: el tenista más joven de la historia en lograr los cuatro Grand Slam”, le elogiaba la Casa Real. “Carlos Alcaraz nos ha dado un ejemplo de esfuerzo, superación y coraje, para volver a hacer historia en el Open de Australia”, añadía Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, ganándose unos cuantos comentarios de mal gusto en las siempre peligrosas redes sociales.
Sólo Budge, Connolly, Laver, Court y Graff han ganado los cuatro títulos del Grand Slam en el mismo año
Con 22 años y 274 días, la victoria ante Djokovic convertía a Alcaraz en el jugador más joven de la historia en haber conquistado los cuatro títulos del Grand Slam, batiendo la marca de Donald Budge, lograda en... ¡1938! Con esta gesta, el murciano ya se sienta en la mesa junto a Rod Laver, Rafa Nadal, Fred Perry, Roy Emerson, Roger Federer, Novak Djokovic y André Agassi. Ahí es nada.
Con su primer Open de Australia, el de El Palmar ya acumulaba siete grandes en su palmarés, igualando en esa lista a leyendas como John McEnroe o Mats Wilander, aún muy por detrás de los tres magníficos. Pero el título de Melbourne también puede suponer la semilla de algo mucho más grande, algo a lo que la ambición de Alcaraz seguro que intenta dar caza, al Everest del tenis. Porque el Grand Slam, en sus inicios, como también sucede en el mundo del golf, suponía ganar esos cuatro torneos tan especiales en un mismo año. Y aquí, la cosa se complica, porque sólo Budge (1938), Maureen Connolly (1953), Rod Laver (1962), Margaret Smith Court (1970) y Steffi Graf (1988) lo han conseguido. Pero Alcaraz también quiere asomarse a la cima del Everest. A ver quién le detiene.

Hace 1 día
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