Así es la zona técnica del Grand Départ del Tour de Francia en Barcelona

Hace 14 horas 3

A dos horas de que los primeros ciclistas salieran disparados desde el Fòrum, la cima de Montjuïc ya era una fiesta mayor. Bajo el sol de Barcelona, los aficionados se apiñaban frente a las vallas, armados con sombrillas que apenas dejaban asomar las atalayas de las cámaras en el último kilómetro de la etapa. Fuera, junto al Estadi Olímpic Lluís Companys, todo era ruido, merchandising de la caravana publicitaria y expectación. Sobre todo de la prensa gráfica que empezaba a colocarse poco a poco para captar la mejor foto.

Sin embargo, bastaba dar unos pasos detrás del podio para pisar una realidad bastante distinta. Había que adentrarse en la zona técnica, sorteando un laberinto de vallas, personal de seguridad y gruesos cables tirados por la acera, para caminar por las callejuelas improvisadas que formaban los camiones de las televisiones. El personal técnico iba de un lado para otro. “Parece un caos, pero aquí cada uno sabe lo que tiene que hacer”, justificaban. 

Allí, en las entrañas de la regie de France Télévisions (FTV) —el camión que ejerce de centro de mandos de la señal internacional— el ambiente era más hermético. Acceder ahí no es fácil. “Un minuto y solo una foto”, te advierten en la puerta. Lograr hacer cinco es un pequeño milagro, una concesión en un búnker que rara vez se abre a la prensa y donde ser un medio local seguramente ablandó la estricta norma. Dentro, en un espacio bastante reducido, se amontonaba una docena de personas del equipo de producción y realización. La penumbra es deliberada: una luz baja y tenue obliga a fijar toda la atención en el muro de pantallas de televisión y en la infinita botonera de la tabla de control. Era, como repetían los propios técnicos, la “casa de Forestier”, el director de la retransmisión.

El realizador Anthony Forestier, este sábado

El realizador Anthony Forestier, este sábadoIvan Comas

Anthony Forestier (Limoges, 50 años) reconocía a La Vanguardia que ya respiraba por fin aliviado. Atrás quedaba la preocupación de los meses previos por la ubicación de los equipos. “He colocado la cámara justo donde quería”, la cámara grúa había encajado en la posición frontal requerida; y el “embudo de subida” también estaba cubierto. “Así que tenemos tres cámaras antes de la línea de meta”, confirmaba, refiriéndose a esa doble cobertura del tramo final. “Todo va bien”, añadía tranquilo. 

A las puertas de arrancar la Grand Départ, Forestier nos confesaba qué les iba a transmitir a su equipo de “excelentes profesionales” para liberarles de la tensión. “El mensaje es que se lo pasen bien. Va a durar tres semanas y tenemos la suerte de trabajar para el Tour de Francia, así que disfrutad de Barcelona, disfrutad de Catalunya y disfrutad del Tour”. Una consigna que resonó extrañamente familiar, como si la memoria deportiva de la ciudad hubiese impregnado Montjuïc (si se me permite) con aquel ya mítico “salid y disfrutad” de Cruyff.

La cámara 'góndola' a 50 metros tras la meta

La cámara 'góndola' a 50 metros tras la metaIvan Comas

Para entender ese suspiro de alivio del realizador, hay que rebobinar hasta diciembre. Bajo un cielo que amenazaba lluvia, el realizador caminaba por ese mismo asfalto, entonces levantado por las obras, con una evidente preocupación. El diagnóstico de aquella visita sobre el terreno encendió las alarmas. “Es un final complicado”, admitió entonces. La meta no era de una recta plana; situada junto a la puerta de acceso número 6, el trazado moría “en curva y en subida” con una rampa del 7%, lo que dejaba temeroso de cómo la organización colocaría el vallado. “Un grado de diferencia puede arruinar la visión del sprint”, advertía el realizador. A esto se sumaba que el tiro de cámara de la línea de meta no enfocaría la ciudad de fondo, sino la montaña.

El engranaje opera bajo una única y estricta norma corporativa, que la tecnología “se adapte a la carrera y a la ciudad, y no al revés”

A esto se añadía que en la cima de Montjuïc, sencillamente, “aquí no hay sitio para todo el mundo”, como resumía en invierno Jérôme Bailly, responsable de producción de Amaury Sport Organisation (ASO), organizadores de la ronda gala. La solución para salvar la papeleta pasó por aplicar una logística de alta montaña a un entorno urbano, lo que técnicamente se conoce como Split TV Compound (recinto de televisión dividido). ASO y FTV decidieron separarlos en dos zonas. Si en diciembre Bailly proyectaba alejar los camiones a la Zona Franca, este sábado confirmaba a La Vanguardia que “los equipos de realización de FTV y RTVE, por ejemplo, podrán estar en la línea de meta”, dejando el grueso de la logística a unos kilómetros de distancia, en la Zona 1 en el Parc del Fòrum. ¿El puente entre ambas? “ASO ha garantizado la comunicación mediante antenas de fibra óptica”, ratificaba Bailly este sábado, logrando así que la tecnología “se adapte a la carrera y no al revés”.

Camión de realización de France Télévisions en el Grand Départ de Barcelona 4 de julio de 2026

Camión de realización de France Télévisions en el Grand Départ de Barcelona 4 de julio de 2026Ivan Comas

Pero todo este despliegue faraónico tiene una justificación que va mucho más allá del deporte. La realización televisiva se rige por un legado que Anthony Forestier tiene muy presente: “Jean-Maurice Ooghe es la base de todo lo que hacemos; él inventó el lenguaje visual del Tour moderno”. Su filosofía, basada en que “no filmamos el Tour de Francia, sino la vuelta a Francia”, sigue siendo la brújula de cada retransmisión. Como realizador, busca ese “equilibrio perfecto entre la pasión del esfuerzo deportivo y la razón de mostrar un museo abierto para instruir al espectador”.

Por eso el tiro de cámara preocupaba tanto en invierno. La fibra óptica y el Split TV Compound no se despliegan únicamente para asegurar un esprint, sino para que “la narrativa visual funcione”. En su preparación para este Grand Départ, la prioridad del de Limoges era clara: “Quiero sentir Barcelona, hablar con su gente, entenderla antes de filmar cada pequeño detalle”. El objetivo de este sábado era insertar la ciudad en el directo, usando todo el equipo, entre ellos drones y helicópteros, “para que todo el mundo descubra esta maravillosa ciudad”. Elementos icónicos como la Sagrada Familia, el Eixample, las playas o la Anella Olímpica “iban a lucir de forma espectacular”, pero, advirtió Forestier, “no como un museo estático”. Al final, todo ese engranaje opera bajo una única y estricta norma corporativa, que la tecnología “se adapte a la carrera y a la ciudad, y no al revés”, confiesa Forestier.

Camión de realización de RTVE

Camión de realización de RTVEIvan Comas

Camara situada a 300 metros de meta.

Camara situada a 300 metros de meta.Ivan Comas

Cámara situada a 500 metros de la meta

Cámara situada a 500 metros de la metaIvan Comas

Set de comentaristas de France TV con Barcelona de fondo

Set de comentaristas de France TV con Barcelona de fondoIvan Comas

Set del canal del Tour en la zona técnica en Montjuïc

Set del canal del Tour en la zona técnica en MontjuïcIvan Comas

Control de realización de FTV

Control de realización de FTVIvan Comas
Ivan Comas Parra

Redactor y uno de los portadistas.Colegiado por el Col·legi de Periodistes de Catalunya.

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