
Carles Ruipérez Tirado | Miami
Enviado especial
05/07/2026 06:00
Los 64.478 espectadores del Hard Rock Stadium ya tienen un recuerdo para toda la vida, una batallita para explicar de viejitos a sus nietos que les escucharán con los ojos como platos, una de esas vivencias que cuando se acerque el momento de hacer balance harán pensar que el viaje valió la pena: la tarde en que la increíble Cabo Verde tuvo a toda una Argentina y al gran Messi al borde del abismo. Sin duda, uno de los partidos del Mundial.
El fútbol de los desconocidos agarró al fútbol de los nombres y las estrellas y le hizo mirar al fondo del acantilado, sentir el vértigo que hubiese significado una eliminación. Pero la albiceleste, guiada por el diez –abrió el marcador con un golazo y sacó dos córners con guante en la prórroga–, no cayó y fue capaz de sobrevivir en el alambre.
En su partido 100
Hasta Scaloni vio peligrar la clasificación: “El partido estaba feo, se podía haber ido para el otro lado”
Cada cuatro años el Mundial regala estas epopeyas. La heroicidad de Cabo Verde duró hasta la segunda parte de la prórroga. Pero durante más de 110 minutos, la humilde selección africana miró a los ojos y le puso el miedo en el cuerpo a la favorita Argentina. Convertido en uno de los héroes sorpresa del Mundial, Vozinha estuvo muy cerca de amargarle la existencia también a Leo Messi y sus muchachos.
Los debutantes llevaron a la agonía a los campeones y solo cedieron en la prórroga y con un gol de rebote en un córner. El saque de esquina lo botó Messi para que lo cabecease Romero. El balón dio en la mano de Diney y se coló en la portería de un Cabo Verde tan rebelde que dejó boquiabierto al público argentino en Miami y al mundo entero frente a la televisión.
Se le necesitaba y, como siempre, respondió
Seis de los diez disparos a portería de Argentina fueron de Messi, que participó en los tres goles de la albiceleste
En un palco vip se pasó de enfocar a Simeone bailando cumbia en los prolegómenos a ver a la pareja del técnico del Atlético rezando. Se las prometía felices Argentina y acabó sudando tinta. Su vociferante hinchada se quedó muda sin cánticos contras los ingleses, los “brazucas” ni referencias a la cuarta estrella. Sudores fríos e incredulidad.
“Hubiese sido una locura perder”, constataba Lionel Scaloni, el seleccionador de la albiceleste, que cumplía 100 partidos. “Seguramente este es uno de los encuentros que más me ha marcado”, reconocía por la tensión y la presión de quedar fuera. “El partido estaba feo, se podía haber ido para el otro lado”, explicó Scaloni. “Esto es mata-mata y nadie te regala nada”, aclaró Leo Messi, que sacó pecho por el carácter del equipo tras la agónica clasificación. “Lo hemos demostrado desde hace mucho: esta selección compite y va a competir hasta el final”. El martes, en octavos, les espera la prueba de Egipto.
A dos campeonas del mundo como España y Uruguay había frustrado ya el cuento de Cabo Verde. Pero Argentina, la tercera, contaba con Messi. A sus 39 años, el diez es un lujo. Sin embargo, contra todo pronóstico, también les frenó. Nadie ha podido ganarles en 90 minutos. Y eso que Messi en el campo no entiende de fábulas y no conoce enemigo pequeño. Un día más su país le necesitó y, como siempre, él respondió: intervino en los tres goles en su casa de Miami ante un rival que jugó con mucho respeto pero sin ningún miedo.
Cuando Deroy Duarte empató, el partido se convirtió en un duelo entre el máximo goleador y asistente de la historia y el descubrimiento Vozinha. Ni quedándose solo ni en dos faltas directas, pudo Messi evitar la prórroga. Seis de los diez disparos a portería de Argentina fueron suyos.
Ahí tampoco se deshizo el hechizo porque al gol de Lisandro, tras un córner botado por Messi y peinado por MacAllister, le siguió la rosca imparable de Sidny Cabral, que no cabía en sí de la emoción tras hacer el gol de su vida y saltó a la grada a buscar a su novia. Con el drama de los penaltis sobrevolando, en otro córner Messi encontró la cabeza del Cuti Romero para fundir a negro el cuento memorable de Cabo Verde, que no pudo caer de forma más heroica.

Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour

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