Aleix Espargaró: “¡Pero qué tenso se va en el pelotón!”

Hace 1 día 4

 Chocar es parte del ciclismo, así como llorar es parte del amor 

 Johan Museeuw

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Aleix Espargaró (36) está flaco y afilado y tiene tres restaurantes japoneses y en ocasiones pedalea 80 kms y cuando combina ambas cosas, la comida y las pedaladas, se pone a contar calorías.

Me habla de un consumo de ochenta calorías por hora, de barritas energéticas, de proteínas y carbohidratos, y todo eso me lo cuenta mientras recorremos el Vallès Oriental a 30 km/h, a plato grande: uniformados de azul, amarillo y rojo, los colores del Lidl-Trek, embajadores del equipo, periodistas e influencers formamos una doble fila sobre el asfalto y vamos sumando kilómetros como si este fuera el Grand Départ, pedaleamos por aquello de pasar la mañana.

–Cuando iba en el pelotón profesional sentía más tensión y riesgo que cuando competía en MotoGP –me dice Aleix Espargaró en un descanso tras un repecho, y me quedo de pasta de boniato pues no me esperaba esto: ¿desde cuándo hay más riesgo en el pelotón que en el circuito de motos?

Así que le pregunto:

–¿Cómo es que hay más riesgo en el pelotón que en el circuito de motos?

–No sé muy bien cómo explicarlo. Supongo que es cuestión de controlar cada cosa. En MotoGP lo tenía todo más o menos controlado. El pelotón, en cambio, no era mi hábitat. Además, en el pelotón íbamos muchos y muy cerca los unos de los otros.

Aleix Espargaró, el jueves pasado en el estad de Lidl-Trek en el Moll de la Barceloneta 

Aleix Espargaró, el jueves pasado en el estad de Lidl-Trek en el Moll de la Barceloneta Ana Jiménez

Ahora, Aleix Espargaró ya ha dejado de ser un profesional de todas las dos ruedas, de las motos y de las bicis, pero antes fue brillante en todo lo que se proponía, y me cuenta que esto de las motos y las bicis no han sido compartimentos estanco, sino más bien espacios líquidos.

–Cuando competía en MotoGP (entre el 2009 y el 2025 ganó tres pruebas del Mundial, sumó once podios), ya pedaleaba con frecuencia –me dice en otro repecho.

(Hay que aprovechar todas las oportunidades que el recorrido me brinda; ¡no voy a preguntarle cosas en una pendiente al 12%!).

–¿Y eso era posible? ¿Sus entrenadores se lo permitían?

–Durante toda mi carrera como motociclista, el ciclismo era mi motor, la base de mi preparación física.

–¿Y cómo se entrenaba?

–Lo hacía en Andorra, rodeado de ciclista profesionales. Ahora bien, cuando vas con ellos, te das cuenta de lo duro que es.

–¿Y con quién pedaleaba?

–Con Carlos Verona, por ejemplo, que es uno de mis mejores amigos. Y con Purito Rodríguez. Con muchos ciclistas. Piense que el 80% del pelotón profesional vive en Andorra.

Cuando era piloto, usaba la bici como trabajo de base; pedaleaba con Carlos Verona y con ‘Purito’”

Aleix Espargaró

Embajador de Lidl-Trek

–¿Y se apretaba usted?

–Me exprimía, ya lo creo. El ciclismo es extraordinariamente completo. Me da fuerza, cardio, me mantiene el peso y me refuerza la mente.

–¿Y pedaleaba con frecuencia?

–Salía a pedalear tanto como podía, pero viajaba mucho a cuenta de las motos. Tener una rutina era difícil pero luego, cuando dejé el motor, me enfrasqué más. Por cierto, ¿le apetece una barrita?

–Eeeeh, por ahora no, gracias. ¿Y cómo gestionaba usted el peso? Para ir en bicicleta, conviene estar tirillas. Para manejar la moto, mejor ponerse cachas...

–Ese equilibrio era complicado. No podía volverme loco con la bicicleta. De la bici a la moto hay pesos y contrapesos. Al final, eran los fisios y los nutricionistas quienes me ayudaban con eso. Ahora, son los médicos de Lidl-Trek quienes me mantienen en el peso.

–¿Y el paso al pelotón profesional?

–Es que no se me daba mal, ¿sabe? al principio me costó adaptarme. ¡El pelotón va muy rápido y ya le he hablado de la sensación de riesgo! Pasé seis meses entrenándome y en julio del año pasado me fui al Tour de Austria. Fue una pasada, menuda experiencia.

Fue 85.º en la primera etapa y 70.º en la segunda, pero en la tercera se fue al suelo, se rompió el pulgar de la mano derecha y tuvo que retirarse; tres meses más tarde sufrió otra caída, se fracturó tres vértebras y abandonó el pelotón profesional.

–Y ahora, ¿a qué aspira?

–Como deportista lo he hecho todo, ¿no cree? Me toca disfrutar del presente y de estar donde quiero estar como piloto de pruebas de Honda.

Y luego acelera y se marcha. Unos kilómetros más allá ha quedado para pedalear más, ahora con Carlos Verona, uno de los astros del Lidl-Trek (junto a Juan Ayuso).

Y ahí, mejor ya no liarme.

Sergio Manuel Heredia Tapia

Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'

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