Un robot semiautónomo suizo acelerará la búsqueda de vida en Marte y la Luna

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Investigadores de la Universidad de Basilea, en colaboración con el Laboratorio de Sistemas Robóticos de la ETH Zúrich y otras instituciones suizas, han desarrollado un explorador robótico semiautónomo. Este dispositivo es capaz de investigar múltiples objetivos de forma individual y recopilar datos sin la necesidad de intervención humana constante.

Los resultados de este avance, publicados recientemente en la revista académica Frontiers, han demostrado que los robots semiautónomos equipados con instrumentos compactos podrían acelerar de forma significativa la prospección de recursos. Además, facilitarán enormemente la búsqueda de biofirmas, es decir, posibles evidencias de vida en las superficies de otros planetas.

En la actualidad, las misiones que operan sobre la superficie de otros mundos actúan con extremada cautela. En lugares como Marte, los retrasos en las comunicaciones entre la Tierra y los vehículos exploradores oscilan entre cuatro y veintidós minutos. Esto, sumado a las limitaciones en la transferencia de datos, obliga a los científicos a planificar cada movimiento con mucha antelación.

Los rovers actuales están diseñados principalmente para garantizar la seguridad y la eficiencia energética, desplazándose muy lentamente por terrenos peligrosos. Como consecuencia de este enfoque conservador, la exploración se limita a una pequeña fracción de la zona de aterrizaje, recorriendo apenas unos pocos cientos de metros al día y dificultando la recogida de muestras geológicamente diversas.

El objetivo principal de esta investigación consistía en comprobar si un robot equipado con una carga útil científica sencilla podría estudiar rápidamente varios objetivos obteniendo resultados relevantes. Las pruebas concluyeron que incluso mediante instrumentos relativamente compactos se puede lograr el objetivo científico completo, identificando rocas cruciales para la astrobiología y la búsqueda de recursos extraterrestres.

Para demostrar el concepto, el equipo de expertos utilizó el robot cuadrúpedo ANYmal, que incorpora un brazo articulado provisto de dos instrumentos vitales: el generador de imágenes microscópicas MICRO y un espectrómetro Raman portátil, desarrollado inicialmente para un desafío de recursos espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Los ensayos se llevaron a cabo en el entorno controlado del Marslabor de la Universidad de Basilea, unas instalaciones que simulan con precisión las condiciones de la superficie planetaria mediante rocas análogas y polvo marciano simulado. El dispositivo se acercó de manera autónoma a los puntos elegidos, desplegó sus sensores y transmitió las imágenes y espectros para su posterior análisis.

Durante las comprobaciones, el sistema identificó con notable éxito diversos tipos de rocas de gran relevancia para la exploración espacial, tales como basaltos, carbonatos, yeso, dunita y anortosita. Muchas de estas muestras presentan una enorme importancia científica, ya que elementos como la dunita o la anortosita podrían señalar la presencia de recursos muy valiosos para futuras colonias humanas.

Al comparar la exploración tradicional, guiada de cerca por científicos, con esta nueva estrategia semiautónoma de múltiples objetivos, las diferencias resultaron evidentes. Las misiones autónomas requirieron entre 12 y 23 minutos para analizar varios puntos, mientras que la misión controlada por humanos necesitó 41 minutos para completar un análisis de características similares.

A pesar de operar a un ritmo mucho más acelerado, la máquina logró mantener unos altos índices de éxito científico. Este prometedor enfoque permitirá a las próximas expediciones espaciales abarcar grandes extensiones de terreno, dejando que los equipos humanos en la Tierra se centren exclusivamente en seleccionar las ubicaciones más prometedoras para acometer investigaciones en detalle.

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