De una tormenta solar a una nube baja: el estricto protocolo de la NASA para abortar el despegue de Artemis II

Hace 3 horas 1

La hoja de ruta hacia la Luna depende de los caprichos de la atmósfera terrestre y espacial. La NASA ha fijado las directrices meteorológicas exactas para el vuelo de prueba de Artemis II, definiendo los límites bajo los cuales es seguro trasladar el cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y la nave Orion a la plataforma, iniciar el repostaje criogénico o autorizar el despegue. Estas restricciones, de naturaleza profundamente conservadora, otorgan al director de lanzamiento la autoridad final para abortar la misión ante la mínima amenaza detectada por los equipos meteorológicos.

El traslado a la plataforma 39B

El primer filtro de seguridad se activa antes de que el cohete abandone el edificio de ensamblaje. Los ingenieros tienen prohibido iniciar el rodaje hacia la plataforma si la previsión indica más de un 10% de probabilidad de rayos en un radio de 20 millas náuticas o un 5% de riesgo de granizo. Las temperaturas también paralizan la operación: el termómetro en el área de lanzamiento no puede caer por debajo de los 40 grados Fahrenheit ni superar los 95 grados Fahrenheit. Asimismo, los vientos sostenidos superiores a 40 nudos o ráfagas que superen los 45 nudos detienen de inmediato el movimiento del gigantesco transportador.

Restricciones de repostaje y temperatura

Una vez en la rampa, el inicio de la carga de los depósitos de combustible (tanking) queda supeditado a nuevas mediciones. La NASA no autoriza el llenado de la etapa central ni de la Etapa de Propulsión Criogénica Provisional (ICPS) si los vientos superan los 37,5 nudos sostenidos o si existe un 20% de probabilidad de rayos a 5 millas náuticas. En la fase crítica del despegue, la operación se abortará si los sensores de temperatura de la plataforma registran más de 94,5 grados Fahrenheit durante 30 minutos consecutivos, o si la media de 24 horas cae por debajo de los 41,4 grados Fahrenheit.

La amenaza de los rayos y la nubosidad

El vehículo no puede atravesar precipitaciones de ningún tipo. La agencia impone una regla inquebrantable de 30 minutos de espera tras la observación de cualquier descarga eléctrica a menos de 10 millas náuticas de la trayectoria de vuelo. Además, el cohete no podrá despegar si la ruta pasa cerca de la nube yunque de una tormenta eléctrica activa. El protocolo también veta el lanzamiento a través de capas de nubes con más de 4.500 pies de espesor que alcancen temperaturas de congelación. La rigurosidad llega a la medición del campo eléctrico en superficie: el despegue se detiene 15 minutos si los instrumentos registran lecturas iguales o superiores a +/- 1.500 voltios por metro en un radio de cinco millas náuticas.

El impacto letal de la actividad solar

El documento oficial de la agencia estadounidense no se limita a los fenómenos terrestres. La misión monitoriza activamente el clima espacial. El despegue se suspenderá obligatoriamente en caso de observar actividad solar severa o extrema. Un aumento en la densidad de partículas energéticas solares tiene el potencial de dañar los circuitos electrónicos de vuelo y hacer que la comunicación por radio con el vehículo de lanzamiento sea difícil o completamente imposible.

Leer el artículo completo