Las maniobras críticas que Orion ejecutará antes de viajar a la Luna

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El ensamblaje del bloque 1 del SLS y la nave Orion orbitará la Tierra dos veces antes de iniciar su ruta hacia el espacio profundo. La etapa de propulsión criogénica provisional (ICPS) elevará la nave hasta los 74.000 kilómetros de altitud, generando la velocidad necesaria para el encendido de inyección translunar. A partir de ese momento, el campo gravitatorio Tierra-Luna dictará la trayectoria sin necesidad de propulsión adicional para el regreso.

El núcleo vital de la nave

"Orion es la nave espacial que tiene más capacidad que ninguna otra nave", subraya Luis Saucedo. La cabina de nueve metros cúbicos alberga los sistemas de soporte vital responsables de limpiar el dióxido de carbono y purificar el vapor de agua. El diseño prioriza la redundancia operativa frente a la hostilidad térmica y la radiación cósmica. La nave viajará 7.400 kilómetros más allá del lado lejano de la Luna, el punto más distante alcanzado por un vehículo tripulado.

El motor europeo de la misión

El Módulo de Servicio Europeo (ESM), fabricado por Airbus, sostiene la supervivencia y maniobrabilidad del complejo. "El módulo de servicio está construido por la Agencia Espacial Europea, tiene los sistemas de propulsión, los sistemas de oxígeno, nitrógeno, tanques de agua y sistemas eléctricos". Sus cuatro paneles solares de siete metros generan 11,2 kW de potencia, mientras sus 33 motores garantizan las correcciones de actitud durante los diez días de vuelo.

Demostración de proximidad en órbita

Antes de abandonar la órbita terrestre, los astronautas tomarán el control manual de Orion. La tripulación utilizará la etapa ICPS desechada como objetivo para ensayar operaciones de proximidad. Esta maniobra evaluará la respuesta del software y el hardware de pilotaje, recopilando datos críticos para los futuros acoplamientos en la órbita lunar que exigirán las misiones posteriores de descenso a la superficie.

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