02/02/2026 06:00 Actualizado a 02/02/2026 06:11
El polémico encuentro de los socios del golf de l’Empordà con la ultraderechista Silvia Orriols, el pasado sábado, organizado por Emilio Cuatrecasas, se saldó con un buen aforo, aunque en este no hubo una presentación relevante del mundo económico o de su encarnación social, la burguesía. Apenas figuras empresariales en activo. Eso sí, un buen número de socios del club, curiosos por conocer en persona a una política con trayectoria fulgurante. La líder de Aliança Catalana, con buena oratoria, cumplió con las expectativas no se despegó de su conocido discurso antiinmigración e independentista y dio pocas sorpresas a su auditorio.
Fuera de ese ámbito, apenas algunas ideas poco estructuradas, que es difícil considerar un programa. Rechazo a los impuestos de sucesiones y patrimonio; guiño fácil a una audiencia muy sensible con ese asunto. Y un discurso en general liberal en lo económico.
Orriols se definió a sí misma como euroescéptica, en línea con muchos de sus homólogos europeos, por rechazo a la burocracia y la tiranía administrativa de Bruselas. También, interesante, para proteger a los payeses.
Cuando se le pidió opinión general sobre temas geoestratégicos no tuvo reparos en reconocer que no estaba demasiado puesta. Así que no dijo nada aparte de defender la autodeterminación de los groenlandeses; desmarque de Trump.

Desde el auditorio se le pidió que, a fin de ampliar su base y jugar un papel relevante en la reorganización de la derecha española y catalana, moderase su discurso en línea con la evolución de la primera ministra italiana, la también ultraderechista, Giorgia Meloni. Por lo menos esa es la esperanza de alguno de los presentes, que ve en esa maniobra una vía para facilitar futuras alianzas de la derecha en un fragmentado Parlament de Catalunya.
Política, negocios y futbol en la falda del Tibidabo
+++
Hay coyunturas en las que los caminos de la política, los negocios y el futbol se entreveran. Son fuente inagotable para la especulación sobre alianzas y conspiraciones. En Barcelona se vive ahora uno de esos momentos. Refundación o renovación de partidos, en primer lugar Junts, la formación presidida por Carles Puigdemont; intensa actividad económica en la ciudad; y elecciones en el Futbol Club Barcelona. Y algunos de los protagonistas se reunen y cavilan sobre esos asuntos.
Hace unos días, en un conocido restaurante situado en la falda del Tibidabo, Artur Mas, el expresident de la Generalitat, compartió mesa con otros conocidos personajes públicos. Se trataba de Pau Relat, presidente de Fira de Barcelona y consejero delegado de Mat Holding; Jaume Guardiola, ex presidente del Cercle d’Economia, exconsejero delegado de Banc Sabadell y miembro de la candidatura de Víctor Font a la presidencia del Barça en las elecciones del próximo mes de marzo; Victoria Alsina, exconsellera de Junts en el govern de Pere Aragonès; y Jordi Sánchez, expresidente de la Assemblea Nacional Catalana y también de Junts. Alguno de los presentes, consultado por este diario, limitó el alcance del encuentro a la voluntad de “compartir inquietudes” entre amigos sobre la situación en general, sin más consecuencias. Algo que aseguran hacer con cierta asiduidad.
Pero Mas está incrementando su presencia pública, en encuentros así como en entrevistas periodísticas, en las que aboga por una determinada vía de renovación de Junts, acercándose a parámetros similares a los de la antigua Convergència para aglutinar los sectores sociales que antes agrupaba el partido de Jordi Pujol. Y las reuniones en las que participa adquieren especial relevancia. El expresident de la Generalitat y padre del procés declinó la propuesta formal de Junts para ser su alcaldable al ayuntamiento de Barcelona.
En el ámbito futbolístico, algunos de los presentes comparten pasión culé y una actitud distante y crítica hacia el actual presidente del Barça, Joan Laporta.

Adjunto al director de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica

Hace 1 día
1









English (US) ·