La cara de Milly Alcock (Sídney, 25 años) no es nueva para los amantes de la ficción de aventuras. Con 22 años, esta actriz criada por una madre soltera —que siempre la animó a cumplir sus sueños en la interpretación— ya había logrado hacer de Rhaenyra Targaryen en el drama La casa del dragón, la precuela de Juego de tronos, estrenada en 2022. En el papel de la joven princesa que lucha por hacerse un sitio en el intrincado drama familiar y de poder de HBO, Alcock alcanzó la fama fuera de su país natal, donde ya había atrapado a la audiencia haciendo de adolescente fugitiva en la serie de 2019 Upright. Su ascenso profesional parecía imparable pero, tras protagonizar junto a Julian Moore la serie de Netflix Sirens, el teléfono dejó de sonar durante un año. Como ella misma ha contado en una entrevista con Vanity Fair publicada el pasado 31 de marzo con motivo de su próxima película, Supergirl, fue en ese momento cuando llegó la “ansiedad profesional”: “Me daba muchísimo miedo que mi vida se hubiera acabado a los 22 años”, ha confesado la intérprete a la publicación.
Antes de este punto crítico, Alcock, que aunque conoció la fama gracias a su papel de princesa Targaryen también se las vio pronto con las exigencias del fandom, había acabado sus días en La casa del dragón —al crecer, su papel pasó a ser interpretado por Emma D’Arcy— prometiéndose no trabajar otra vez en una franquicia audiovisual. Pero después de interpretar a la huidiza hija de una familia desestructurada en la comedia negra de Netflix, un año de silencio fue suficiente para aceptar a Supergirl en cuanto la tuvo delante: “Me obligué a hacerlo”, ha reconocido a Vanity Fair. En la entrevista, la actriz también se ha mostrado perfectamente consciente de que los superhéroes no gustan a todo el mundo y de que a ella, como mujer, se le exigirá incluso más.
Alcock sabe que en su industria, grandes nombres reniegan de los superhéroes en el cine. Como Martin Scorsese, que llegó a comparar las películas de Marvel con parques temáticos; o Ridley Scott, quien afirmó que las películas de superhéroes son “aburridas como la mierda” y “los guiones no son nada buenos”. Preguntada sobre las reacciones de estos cineastas, la próxima Supergirl se ha mostrado cauta, afirmando entenderlos porque “llevan mucho tiempo haciendo películas fenomenales”, pero aportando su propia reflexión: “No todas las películas son para todos. La belleza del arte reside en que uno puede ser selectivo con sus gustos”.
Lo cierto es que, hasta la fecha, nadie ha querido ser Supergirl en la ficción. Durante décadas, el cine de heroínas acumuló desastres cinematográficos, desde que a principios de los ochenta se creara este personaje, prima del famoso superhéroe, ante los indicios de que el universo Superman estaba de capa caída. Así nació Kara Zor-El, habitante de Ciudad Argo, una comunidad de Kripton que ha sobrevivido a la destrucción y la muerte. Pero la famosa prima solo adquiere su capa roja y sus habilidades de Supergirl cuando llega a la Tierra buscando el Omegaedro, un elemento poderosísimo que ha caído en manos de una bruja. Una vez en el planeta, como ya hiciera su primo con su alter ego, el periodista Clark Kent, Kara pasa desapercibida como la estudiante Linda Lee.
Para la película, que se estrenará el próximo 26 de junio, Milly Alcock se ha puesto a las órdenes de Craig Gillespie, responsable de títulos como Yo, Tonya o Cruella. Para abrir boca con el personaje, ya hizo un cameo en el Superman de James Gunn (2025) y, en el tráiler de la cinta que protagonizará, se intuye que su nuevo papel estará entre la adolescente renegada y la superheroína que encuentra su objetivo en la vida. Ante las críticas, las que vengan en el futuro y que sabe que ella no podrá evitar, la actriz ha asegurado en la entrevista: “Solo puedo ser yo misma”.

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