Las Fiscalías de Países Bajos y Rumania han anunciado este jueves la recuperación del yelmo de oro de Cotofenesti, así como de dos de los tres brazaletes que pertenecían al tesoro del antiguo reino de Dacia, que fueron robados en enero de 2025. Estaban entonces expuestos en el museo neerlandés Drents, de Assen, al este del país, y hay tres personas detenidas como sospechosas del asalto. La policía sigue buscando la tercera pulsera del conjunto. La situación causó gran indignación en Rumania porque las piezas se consideran patrimonio nacional irremplazable y habían sido prestadas para una exposición que debía contar con medidas adecuadas de seguridad.
“Las obras proceden de los sospechosos y nos llegaron ayer”, ha declarado Corien Fahner, de la Fiscalía neerlandesa. Su colega rumana, Daniela Buruiana, ha subrayado “el esfuerzo llevado a cabo por el equipo conjunto de investigación de ambos países que se ha creado [con la participación de Eurojust, la agencia europea de cooperación judicial], para poder recuperarlas”. La presentación de las piezas, que precisan ser restauradas, se ha hecho con cierta teatralidad. Estaban metidas en una vitrina cubierta con un paño negro, que ha sido levantado con una cuenta atrás: “Tres, dos, uno”. El gesto, cerrado con aplausos, ha subrayado el éxito de una operación delicada, dado el malestar generado en Rumania por el robo. Según Fahner, no había otras personas involucradas con los tres detenidos, cuyo juicio debe comenzar breve. Se trata de Douglas W. (36), Bernhard Z. (35) y Jan B. (21).
Detalle del yelmo de Cotofenesti.SEM VAN DER WAL (EFE)Según Arthur Brand, conocido como “el detective del arte”, y que ha participado en la primera parte de las investigaciones, “se ha ejercido una gran presión sobre los sospechosos del robo, porque el juicio en su contra está previsto para este abril, y no es lo mismo unos meses de cárcel, si colaboraban, que una pena de unos seis años”. Al final, los ladrones han devuelto el botín a través de terceras personas. Robert van Langh, director del museo Drents, ha explicado que los tesoros “se pueden restaurar sin problemas para devolverlos a su estado original”. Los brazaletes están perfectos, “y Rumania decidirá dónde se lleva a cabo ese trabajo”, ha añadido.
El asalto se produjo de madrugada, y hubo una explosión en el museo Drents, fundado en 1854 y dedicado a obras de la Antigüedad. La onda expansiva rompió los cristales de varias ventanas y alcanzó a varios edificios circundantes. En ese momento no había guardias de seguridad en el edificio. El conjunto formaba parte de una exposición titulada Dacia, el imperio del oro y la plata, que presentaba tesoros procedentes de Rumania y “del siglo XX antes de Cristo hasta el III después de Cristo”. Se explicaba la historia de los dacios, que habitaron la actual Rumania en una encrucijada de culturas, puesto que estaban entre la estepa euroasiática al este, el mundo mediterráneo al sur, y Europa central al oeste”, según la documentación de la muestra.

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