Un gol de penalti de Mbappé, instado por el VAR, le dio a Francia el pase a los cuartos de final, donde le espera Marruecos en el que se prevé como el mejor partido de este Mundial por el juego desarrollado por unos y por otros y por las connotaciones sociales que contiene. Paraguay resistió cicatera 70 minutos, sostenida por una defensa mordaz y bien colocada que nubló al que hasta ahora había sido el mejor ataque de esta Copa del Mundo. Sudó Francia, como se esperaba porque Paraguay jugó el partido que suele desempeñar cuando se siente competitiva en un Mundial.
PARParaguay
Orlando Gill, Júnior Alonso, Gustavo Gómez, Omar Alderete (José Canale, min. 57), Gustavo Velázquez, Juan José Cáceres, Matías Galarza, Andrés Cubas, Miguel Almirón (Gabriel Ávalos, min. 70), Diego Gómez (Mauricio, min. 70) y Julio Enciso (Gustavo Caballero, min. 60)
FRAFrancia
1
Mike Maignan, William Saliba, Jules Koundé, Lucas Digne, Dayot Upamecano, Bradley Barcola (Désiré Doué, min. 60), Michael Olise, Manu Koné, Ousmane Dembélé (Rayan Cherki, min. 83), Adrien Rabiot y Kylian Mbappé
Goles 0-1 min. 69: Mbappé
Arbitro Ilgiz Tantashev
Tarjetas amarillas Bradley Barcola (min. 18), Kouadio Kone (min. 80), Michael Olise (min. 96)
El duelo parecía gobernarlo Francia, pero lo manejaba Paraguay. Con sus cosas, con una defensa de cinco, cuatro centrocampistas y un delantero picajoso como Enciso para agitar todo balón largo que le cayera entre Upamecano y Saliba. De repente, la Francia que fluía se vio envuelta en una maraña de partido. Mucho rascarse en las disputas y mucho macarreo también. Medido, eso sí, esperando que el colegiado picara en alguna treta, que las hubo. Igual que careos, con Mbappé envuelto en uno de ellos. Paraguay quería un choque largo y lo impuso. También obligó la selección de Gustavo Alfaro a la de Deschamps a pensar más de la cuenta ante el intenso repliegue en el que se repartían todos los espacios al milímetro.
La Paraguay más clásica y competitiva frenó en los primeros 45 minutos la bacanal ofensiva francesa de los últimos partidos. Su guardameta, Orlando Gill, no tuvo que detener remate alguno entre los tres palos. Salió un par de veces Olise, el motor que ha hecho brillar individual y colectivamente a todos sus compañeros de ataque, pero no encontraba cómo penetrar la pétrea defensa albirroja. Así que entre el hueso a roer y el infernal calor, Francia se aplatanó. Un simple vistazo a las gradas permitía contemplar miles de muñecas agitando abanicos. El sol era castigador y, además, fútbol del bueno, se veía poco. Se daba más el llamado otro fútbol, donde Paraguay se sintió siempre cómoda y ganadora.
El plan perfecto para estirar todo lo posible el tiempo y que no se jugara a nada, por mucho que Francia lo intentara. A veces incluso de manera obsesiva atacando por el flanco de Koundé, que era en el que incidía el sol. Tanta intentona por ese lado ya parecía masoquismo. Mbappé probó un par de disparos lejanos como recurso para tratar de abrir el muro hormigonero que había plantado Paraguay. A veces se hablaba más que se jugaba, se discutía más que se tocaba la pelota. Un clásico partido áspero que el fútbol sudamericano ha manejado bien cuando ha tratado de ganar desde la manifiesta inferioridad.
No se movió un ápice el guion del encuentro tras la reanudación. Francia amagaba, pero no daba. Al menos, Koné obligó a Gill a tirar del libreto del guaraní con una parada a mano cambiada para desviar el magnífico disparo del mediocentro francés. Este ejerció ayer de sustituto del madridista Tchouameni, lesionado y con visos de llegar justo a los cuartos de final con Marruecos. Deschamps dice sentirse seguro con Koné por su dinamismo y porque también encaja con el de Adrien Rabiot.
No funcionaba la fórmula de Olise y tampoco mejoraba Francia cuando sus delanteros se intercambiaban las posiciones. Esto sí le salió bien ante Suecia (3-0), pero los paraguayos picaron poco o nada. Deschamps, ya consciente de que había transcurrido el tiempo suficiente para que a su equipo le empezara a poder la ansiedad, agitó el árbol. Quitó a Barcola y metió a Doué. Hay debate en Francia sobre quién de los dos debería jugar. Doué parecía contar con ventaja en el inicio del Mundial por su sacrificio defensivo, además de su desequilibrio. Sin embargo, Barcola le ha disputado el puesto y se lo ganó con su actuación ante la selección escandinava.
Anoche, las tornas cambiaron. La primera jugada que realizó Doué fue meterse en el área, sortear a tres rivales tirando de cintura y caerse cuando notó que Gómez tocaba su tobillo. El VAR llamó al colegiado, que señaló penalti tras revisarlo en la pantalla. Mbappé no perdonó y, con un gol en contra, Paraguay tuvo poco plan, más allá de continuar con el juego de futbolistas tirados por el suelo, a veces de unos, y otras de otro equipo.
Gill le hizo dos paradas consecutivas a Mbappé que le confirmaron como el mejor jugador paraguayo del campeonato. La única manera de que una propuesta de ese calado llegue hasta donde ha llegado.

Hace 17 horas
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