En un rapto de cruda realidad, sintiéndose sincero, el cantante Melendi dijo en una entrevista, hace ya tiempo, que no tenía idea de cantar. Discutido o no, este cantautor asturiano resulta que es uno de los que más actuaciones hace al cabo del año. Luego, algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Es un tipo que llegó a la música tras descartar su futuro en el fútbol, como jugador de las categorías inferiores del Real Oviedo, el equipo de su ciudad natal, donde vino al mundo hace cuarenta y siete años.
Ramón Melendi Espina llevó una vida de joven bastante movida. Como parece decir la verdad, sin tapujos, confesó en 2014 lo que sigue: que abusó del alcohol, la cocaína y varios fármacos. "Tomé de todo". Podemos figurárnoslo. Y así se explica que en un vuelo Madrid-México, en estado nada normal, el comandante de la nave tuviera que tomar una grave decisión, toda vez que el cuitado no hacía caso alguno a las azafatas: tras dos horas de vuelo, el avión hubo de regresar al aeropuerto de Barajas, donde el asturiano quedó al cuidado de las autoridades. Parece que recuperado de la mona, supo disculparse.
Luego de aquel incidente y sobre todo de sus adicciones, Melendi no ha vuelto a las andadas. Al margen de ello, su biografía sentimental registra unos datos propios de un conquistador de admiradoras de sus canciones, tales como Caminando por la vida y Tu jardín con enanitos, por no olvidarnos de aquella otra que sirvió de promoción de una edición de la Vuelta Ciclista a España, Con la luna llena.

A Melendi le va un repertorio de rumbas, baladas, pop rock que firma él mismo como compositor. Y muchas de sus fans lo adoran. Ha tenido bastantes relaciones femeninas, pero nos quedamos aquí en las tres que lo convirtieron en padre de cinco hijos, a saber: con la modelo Miriam Martínez, una niña llamada Carlota, a quien dedicó una canción titulada con el nombre de esta. Luego viene su único varón, fruto de su amor con una cantante sevillana, Damaris Abad, Dama. En cuanto al resto de sus retoños, tres, con la bailarina argentino-japonesa Julia Nakametsu, que es la única con quien se casó en el castillo de Batres, provincia de Madrid, en 2019, tras cinco años conviviendo. Se habían conocido cuando ella participó en la coreografía de un videoclip de Melendi, La Promesa.
Como la situación económica del asturiano va viento en popa a toda vela, tiene montado su hogar en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, un casoplón de más de mil metros cuadrados y lujo a mansalva. Para eso gana un buen caché por gala que hace, según en qué sitio, entre cien mil euros y trescientos mil. No se arrepiente de haber colgado las botas del fútbol: se pone las botas ahora cantando.
A la hora de diversificar cuánta pasta ha reunido en los bancos, parte de ella la ha sabido invertir en Ibiza; allí inauguró un restaurante donde la carta tiene una serie de platos de la buena gastronomía de su tierra.

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