Las redes sociales, "los chupetes digitales" que funcionan como "adicción a la cocaína"

Hace 1 día 3

"Las telarañas sociales funcionan exactamente como las telarañas en la vida real. Son diseños antifrágiles, extraordinariamente poderosos, y que, básicamente, están dirigidos a captar la atención de los usuarios y mantenerlos dentro de ellas. Atraparlos y que no salgamos de esas redes. Y por supuesto los niños son particularmente vulnerables a las mismas", ha explicado el psicólogo Hilario Blasco en el programa Es la Mañana de Federico de esRadio.

Blasco, experto en infancia y adolescencia, ha publicado el libro La telaraña. Red social, redil social, ¿o telaraña social?, en el que da las claves de un problema silente que está empezando a afectar severamente a toda una generación que está enganchada, sobre todo, a las pantallas de los teléfonos móviles. "Creo que cualquier persona que viaje en el transporte público sólo tiene que levantar la mirada y observar qué están haciendo el resto de adultos y puedo apostar a que más del 80-90% de las personas van a estar mirando una pantalla de un móvil. Muy poquitas personas interaccionan entre ellas en el transporte público o están leyendo libros o están sin hacer nada. Están enganchadas a una pantalla", ha añadido.

En este sentido, ha explicado que "de la misma manera que en el mundo animal los depredadores van hacia las presas más débiles creo que las arañas que hay detrás de estas telarañas sociales detectaron muy fácilmente que el punto débil del sistema eran los niños y los adolescentes porque, al final, su cerebro es mucho más inmaduro, tienen muchos menos mecanismos para defenderse de las mismas y, claro, se quedan atrapados en un mundo en el cual son objeto, presa fácil, de campañas publicitarias y, claro, al final estamos los adultos detrás para pagar estos caprichos o estas inducciones a las que han sido sometidos nuestros hijos".

Lo que sucede en el cerebro de los menores es que "se genera una adicción comportamental. ¿Dónde estaban estos padres? Esto es muy importante. Lo que estamos observando es que hay muchas alteraciones psicopatológicas que son secundarias a menores que pasan 6, 8 o 10 horas (en redes sociales). Nosotros ahora mismo hemos mandado un artículo y lo que vimos es que las personas que pasaban más de 5 horas en redes sociales tendían a multiplicar el riesgo de autolesiones o de suicidio entre cinco y diez veces. Lo que sucede en los cerebros de niños y adolescentes básicamente que como las telarañas sociales usan mecanismos extremadamente pro-adictivos, lógicamente, se enganchan. Cuando un niño o adolescente que lo que tiene que estar haciendo es socializar cara a cara, jugar... lo que está haciendo es establecer relaciones que no son sociales sino parasociales. Son relaciones que no son naturales y le está generando una gran adicción a algo que es totalmente artificial".

Igual que la cocaína

El experto ha contado que "de igual manera que antaño hablábamos de la serotonina como la hormona de la felicidad, la dopamina es la hormona de la motivación, del deseo. Es la misma que vehiculiza, por ejemplo, la adicción a la cocaína. Los mecanismos que usan son muy parecidos a las máquinas tragaperras, es el refuerzo positivo intermitente. Eso vuelve loco de deseo nuestro cerebro y más a un niño o un adolescente. Esto lo vemos. Cuando a menores se les quitan las redes sociales, los teléfonos móviles, tiene síntomas como cualquier toxicómano con abstinencia".

"Al final se interactúa de manera patológica. Lo que está sucediendo en las redes es absolutamente real con lo que tenemos chavales que están mal equipados para la vida real. De hecho, considero una excelente noticia que Facebook acabe de decir que no va a desarrollar el metaverso porque es o último que nos faltaba. Las personas dejamos de vivir en el mundo real, en el mundo tangible para someternos a un mundo imaginario que es totalmente ficticio. A ver, como cualquier tipo de actividad esto requiere un entrenamiento y si dedicamos nuestro a relaciones que son totalmente artificiales y que están viciadas por el deseo de comprar al final estamos generando una legión de jóvenes que están totalmente desnortados, no saben hacia donde dirigir su vida", ha reflexionado.

Hilario Blasco ha indicado que "no tenemos un cerebro preparado. Lo que tenemos que hacer es un proceso de educación los padres sobre un uso adecuado. Los adultos tenemos que tener también un uso racional de las redes sociales y los teléfonos móviles. Efectivamente, creo que hasta los 16 años el cerebro de los chavales es extremadamente inmaduro y es muy fácil y mucho más vulnerable a ser influenciado y a crear procesos adictivos. Estamos en un proceso en el que se construye la identidad de la persona (10-16 años). Hay que reconocer que estos chupetes digitales son extremadamente cómodos para las personas y de ahí su éxito".

Recuperación y factores de adicción

El psicólogo ha dicho que sí se puede recuperar a este tipo de adictos a las redes sociales. Ha contado que con "periodos de desconexión de una semana se generan cambios muy importantes de recuperación. Al final lo importante es en qué ocupan esas horas que se tiran en redes sociales, rellenarlas de cosas que son mucho más sanas: hacer deporte, interaccionar en un deporte de equipo con sus amigos".

También ha hablado de los factores que pueden hacer que exista una predeterminación hacia este tipo de adicción. Hilario Blasco ha explicado que "al final cualquier tipo de adicción ya sea química o comportamental requiere de los factores biológicos y genéticos entre ellos y factores socioculturales. Dentro de los factores genéticos es muy conocido que el principal factor de fuerza de entrada para generar una adicción son las personas impulsivas. Son más vulnerables a generar un proceso adictivo. Lo malo de las redes sociales es que los mecanismos lógicos que usan son múltiples, están muy bien estudiados y esto hace que en muy poquito tiempo se genere una adicción bastante importante. Hay que contemplar que no todo el mundo que tiene contacto con las redes sociales".

"Lo que se ve es que los hombres somos claramente más vulnerables a los videojuegos y las mujeres a las redes sociales. Es así, la realidad es que las mujeres sois muchos más sociales que los hombres mientras que tenemos un patrón más competitivo", ha contado el autor de La telaraña. Red social, redil social, ¿o telaraña social?. El psicólogo ha dado un tirón de orejas a los padres porque, como recuerda, "quien le da el móvil son los padres, tenemos muchísima responsabilidad. El Gobierno tiene que regular la entrada tardía en redes sociales, pero los padres no podemos delegar en el Estado".

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