El límite de masa en un cohete con destino a la órbita lunar obliga a calcular cada gramo embarcado. Los cuatro tripulantes de Artemis II se enfrentan a un viaje de 10 días donde la supervivencia física y la estabilidad psicológica dependen de los Personal Preference Kits y del equipo de emergencia diseñado para el espacio profundo. La NASA ha dividido el inventario de la cabina en dos extremos: tecnología médica puntera para evitar la degradación del cuerpo y elementos analógicos para anclar la mente a la Tierra.
La microgravedad ataca la densidad ósea y la masa muscular desde el primer minuto en órbita. Para contrarrestar este deterioro, la nave Orion transporta el Flywheel –volante de inercia–. Este dispositivo compacto sustituye a las voluminosas máquinas de pesas de la Estación Espacial Internacional.
Su mecanismo genera resistencia mediante inercia rotacional, obligando a los astronautas a ejecutar ejercicios de alta intensidad para soportar las brutales fuerzas G que sufrirán durante la reentrada atmosférica sobre el Océano Pacífico.
La farmacia del espacio
A más de 370.000 kilómetros de la Tierra, una evacuación médica es imposible. El Kit Médico Orion incluye herramientas de diagnóstico miniaturizadas y un dispensario farmacológico adaptado a la radiación cósmica.
La dotación está diseñada para estabilizar emergencias agudas y tratar afecciones derivadas del encierro prolongado. El piloto Victor Glover y sus compañeros disponen de protocolos autónomos de intervención sin depender del retardo en las comunicaciones con los cirujanos de vuelo en Houston.
Fe, papel y tradición indígena
La soledad del lado lejano de la Luna se combate con los objetos personales. El comandante Reid Wiseman ha rechazado los dispositivos electrónicos para documentar el viaje. Usará lápiz y papel para escribir sus pensamientos. El piloto Victor Glover transportará su Biblia, su anillo de boda y recuerdos familiares.
El especialista de misión Jeremy Hansen porta cuatro colgantes con forma de luna y parches que incluyen las Siete Enseñanzas del Abuelo. Como guiño a sus raíces, llevará algo muy poco espacial pero muy simbólico: jarabe de arce y galletas de arce.
Christina Koch para Artemis II, ha elegido llevar algo muy distinto a la tecnología: notas escritas a mano de sus seres queridos, una forma de mantener el contacto emocional con la Tierra.

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