La salud mental en el trabajo: cómo gestionar el estrés y la incertidumbre

Hace 2 días 5

La salud mental en el trabajo emerge como un reto compartido entre empleados y empresas, donde el estrés, la incertidumbre y la gestión emocional marcan el día a día. Para hablar de este tema, María Ibáñez y Jesús Jiménez han estado en Es la Mañana de Fin de Semana de esRadio.

Jesús Jiménez subraya que "el bienestar del ser humano, una parte de la vida la pasamos en el trabajo o en nuestra fuente de ingresos", un espacio donde "genera mucho estrés y muchas situaciones difíciles que hay que saber afrontar". La presión, la sobrecarga y la falta de estabilidad son factores que afectan directamente al equilibrio psicológico.

En este sentido, advierte que "la sobrecarga laboral, donde alguien tiene demasiadas cosas que hacer en poco tiempo, va a afectar a su salud laboral". A ello se suma la inseguridad "en los típicos casos que conocemos de empleos temporales encadenados uno detrás de otro, eso genera estrés".

Aprender desde la infancia

Para María Ibáñez, la base de una buena salud mental comienza mucho antes de la vida laboral. "Uno tiene que aprender a resolver sus propios problemas en cualquier ámbito, y eso lo aprende uno desde muy pequeño", explica. La clave está en la educación emocional desde la infancia, enseñando a afrontar los conflictos con inteligencia.

"No solo se trata de luchar contra la realidad, sino de ver la manera de resolver lo que nos hace sufrir o lo que no nos gusta, cómo cambiarlo, pero con inteligencia, no con enfado". Frente al enfado o la huida, propone "buscar soluciones inteligentes" y desarrollar herramientas que permitan gestionar las emociones de forma constructiva.

El miedo y la incertidumbre

El miedo al futuro, la precariedad o la dificultad para conciliar son algunos de los grandes desafíos actuales. Ibáñez insiste en que "no se debe ir al trabajo con angustia y con miedo". Para ello, propone observarlo sin amplificarlo: "Cuando uno pone la atención en el miedo, empieza a descender".

Este enfoque busca evitar que el trabajador transforme esa inquietud en "crítica o en autocrítica, en enfado, en decir no tendría por qué estar aquí, esto es una esclavitud", lo que incrementa el sufrimiento. La gestión emocional se convierte así en una herramienta esencial para afrontar la jornada laboral con mayor equilibrio.

El estrés y la falsa inmunidad del éxito

El estrés no distingue jerarquías. Jiménez señala que, aunque menos visible, el desgaste en directivos es significativo: "Tiene que tomar decisiones, no tiene con quién hablar, porque tampoco puede comunicárselo a un compañero de trabajo". Una situación que genera una presión específica, aunque "el estrés afecta a todo el mundo por igual, pero cada uno tiene sus matices".

Tampoco el éxito económico protege frente al malestar. Ibáñez desmonta esta idea al afirmar que "el tener mucho dinero no quita el miedo al futuro ni el estrés". Incluso quienes han alcanzado estabilidad financiera pueden arrastrar temores del pasado: "En su infancia pasaron mucha escasez. Y entonces no se les ha ido de la cabeza ese temor".

Resolver conflictos

Como conclusión, ambos coinciden en que el bienestar laboral pasa por una capacidad esencial: la gestión de conflictos. Ibáñez advierte del daño que provoca el pensamiento negativo: "Hay mucha gente que va al trabajo enfadada consigo misma". Esa actitud genera "un enfado interior, un rechazo hacia lo que le rodea, que le hace sufrir muchísimo".

Jiménez lo resume como estrategia central: "El saber solucionar conflictos con los compañeros, con los trabajadores, con los empleados, con los subordinados y con uno mismo".

Leer el artículo completo