La lección de Luitingo a los Pantoja: "La gente gana dinero del corazón, lógicamente"

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Mientras los clanes tradicionales de la crónica social siguen enfrascados en sus guerras fratricidas y televisadas, todavía quedan artistas que prefieren la templanza a la trinchera mediática. Ha sido el caso de Luitingo, quien ha vuelto a colocarse en el foco de la prensa del corazón a las puertas de su último concierto.

Preguntado por la brecha familiar que separa a Isabel Pantoja y su hijo Kiko Rivera, el cantante sevillano ha optado por desmarcarse del ruido con un aplaudido mensaje conciliador.

"Yo les deseo a todo el mundo mucha salud, que todo el mundo tenga amor, felicidad y una vida buena y tranquila", zanjó con rotundidad a los micrófonos, rehuyendo el barro y deseando la paz para todos los implicados en un conflicto que parece no tener fin.

Luces, sombras y el negocio de la prensa rosa

Lejos de adoptar una postura hipócrita, Luitingo analizó con total naturalidad el ecosistema de la televisión y las revistas, un terreno que conoce bien pero en el que prefiere no naufragar. Para el artista, es "como cualquier tipo de mundo tiene su pro, su contra, cada uno da su opinión".

Además, el sevillano no dudó en normalizar la vertiente económica que rodea a las exclusivas y los platós de televisión, trazando una línea muy clara con su propia profesión: "Igual que yo gano dinero de la música, la gente gana dinero del corazón, lógicamente", apuntó con una honestidad desarmante sobre la industria del entretenimiento.

Emoción a flor de piel en Triana

Estas declaraciones se produjeron en los momentos previos a que el cantante se subiera a las tablas para presentar su espectáculo 'En mi sitio', enmarcado dentro del ciclo 'Patio de Triana'. En esta cita tan especial, Luitingo apostó firmemente por defender un repertorio compuesto íntegramente por él mismo, evidenciando que su prioridad absoluta sigue siendo su carrera musical.

Antes de arrancar los primeros acordes, y visiblemente abrumado por el cariño de los suyos, el artista no pudo ocultar los nervios y la emoción del directo, dirigiéndose a los asistentes con una mezcla de humor y vulnerabilidad: "Ya después hablaremos, voy a cantar, si no me pongo a llorar rápido, ¿vale?", confesó entre risas.

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