Tras dejar atrás un matrimonio marcado por los escándalos mediáticos, las exclusivas y las interminables guerras del clan Pantoja, Irene Rosales de su vida personal desde la discreción desde hace aproximadamente un año junto a su nueva pareja, un joven llamado Guillermo, la andaluza ha vuelto a sonreír y, para sorpresa de muchos, ya no oculta que está dispuesta a vestirse de blanco por segunda vez.
Con el fantasma de su tormentoso pasado junto a Kiko Rivera totalmente difuminado, la colaboradora se ha pronunciado con total naturalidad sobre el excelente momento sentimental que atraviesa, dejando claro que lo suyo con Guillermo va muy en serio.
Pasar de nuevo por el altar
Sobre si se atrevería a dar el paso definitivo y pedirle matrimonio a su chico, la sevillana prefirió tirar de ironía y apostar por el corte clásico, lanzando un divertido pero rotundo "aviso" a su novio: "Más le vale que sea él el que me lo pida el día de mañana, no quiero que sea nadie", confesó entre risas.
Con esta declaración de intenciones, Irene deja la puerta abierta de par en par a una futura boda, aunque insistiendo, entre bromas, en que prefiere que sea Guillermo quien doble la rodilla llegado el momento.
La "frialdad" con Kiko Rivera
Este gran momento de madurez y estabilidad coincide en el tiempo con el distanciamiento definitivo respecto a su exmarido. Atrás quedaron los tiempos en los que Irene Rosales ejercía de escudo humano y portavoz de los problemas de Kiko Rivera. Hoy, la relación entre el antiguo matrimonio es notablemente más fría tras la sobreexposición y los reproches televisados que dinamitaron su vida familiar.
"Muy felices chicos, muy felices", zanjó de forma tajante al ser cuestionada por el entorno de su ex huyendo de cualquier tipo de declaración incendiaria que pueda alterar su paz, Irene prefiere blindar su intimidad.

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