La Guardia Civil no ha encontrado restos biológicos de Esther López, fallecida en el municipio vallisoletano de Traspinedo en 2022, en el zulo oculto hallado hace unas semanas en casa del único acusado de la muerte, Óscar Sanz, de 44 años. Los primeros análisis de los laboratorios de criminalística, a los que se enviaron los elementos recabados en ese espacio oculto “con 30 centímetros de agua”, según el informe de la Guardia Civil, niegan material biológico relacionable con López, que tenía 35 años cuando murió, según ha informado la agencia Efe. Fuentes cercanas a la investigación explican que esperan obtener más conclusiones de los exámenes policiales, ya que durante los dos días de pesquisas en el zulo se recabaron también muestras del lugar, como la trampilla de acceso al habitáculo subterráneo o la escalera oxidada que conduce al mismo.
Estos primeros indicios llegan después de que el pasado jueves 16 de abril, tras obtener la orden judicial, los equipos especializados de la Guardia Civil registraran de nuevo la casa familiar de los Sanz en la urbanización El Romeral en Traspinedo, después de inspeccionarla en 2022 sin hallar el habitáculo oculto al que se accede por una trampilla en el suelo situada debajo de una litera. A la vivienda, acudió también el sospechoso de la muerte para recrear sus presuntos pasos tras el fallecimiento de López. El dispositivo policial incluyó la presencia de especialistas en conducta que analizaron las reacciones del acusado en la visita.
Los antiguos dueños habían vendido la propiedad hace unos meses y el nuevo poseedor, al detectar humedades en el inmueble, hizo unas obras, lo que permitió descubrir el zulo, que no figuraba en el plano del chalet. Las autoridades remitieron a la jueza que instruye el caso el hallazgo y fue esta quien autorizó esta segunda inspección, que tuvo lugar el jueves 16 y el viernes 17, el primer día con la presencia de Sanz.
Los investigadores llevaron un equipo para intentar drenar lo que, según las abogadas del sospechoso, es “un sótano” o “una bodega” y así obtener los rastros que se han ido analizando desde entonces. Fuentes cercanas al proceso explican que aún hay que recabar más datos y que será crucial también conocer los resultados de una prueba con un reloj inteligente similar al que llevaba el acusado el 13 de enero de 2022, que detectó aquel día unos cambios de altura de su portador durante la madrugada.
El acusado y sus parientes siempre negaron que en el inmueble hubiese sótanos o espacios subterráneos, hasta el punto de que los agentes llegaron a pensar en la piscina, por los signos de humedad en el cadáver, extremo que desechó porque el cuerpo, hallado días después, el 5 de febrero de 2022, en una cuneta cercana al pueblo, no daba muestras de haber estado tan cubierto de agua.
Los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil señalan que posiblemente el cuerpo estuvo oculto unas horas antes de ser trasladado a la cuneta, algo que niega Sanz. López presentaba “manos de lavandera”, esto es, humedad en las manos asociable a un espacio con agua, y también piedrecillas o arenisca no compatibles con ese lugar donde la hallaron semanas después.
Las pesquisas han provocado que la jueza haya devuelto el caso al juzgado de Instrucción número 5 de Valladolid, que se encontraba a la espera de fecha para el juicio después de haber cerrado la investigación hace unos meses. La magistrada ha considerado que los guardias debían analizar el zulo y que esos resultados debían incluirse en los informes de la causa. La familia de López reclama 39 años de prisión por asesinato, frente a los 18 de la Fiscalía. La defensa del sospechoso pide su absolución.

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