El Real Madrid no se gana el perdón

Hace 1 hora 1

Al Real Madrid le bastó con una función de jerarquía desganada para derrotar al Alavés, que llegaba angustiado, asomándose a la cornisa del descenso, y hasta el final, cuando ya era demasiado tarde, no tuvo la puntería que encontraron Mbappé (de rebote) y Vinicius. Se quitó así, en un ejercicio incómodo ante un público molesto y escaso, la primera de las siete citas que le quedan para alcanzar la orilla del final del curso y poder volver a empezar, acaso con la ilusión a estrenar otra vez. El equipo de Arbeloa se sacó de encima una cita pero no el disgusto de su gente, que acabó pitando cuando Toni Martínez acertó con el 2-1 en el añadido.

RMAReal Madrid

2

Andrii Lunin, Trent Alexander-Arnold (Dani Carvajal, min. 62), Álvaro Carreras, Éder Militão (Antonio Rüdiger, min. 46), Dean Huijsen, Aurélien Tchouaméni (Eduardo Camavinga, min. 62), Federico Valverde, Jude Bellingham (Brahim Díaz, min. 57), Arda Güler (Franco Mastantuono, min. 57), Kylian Mbappé y Vinícius Júnior

ALAAlavés

1

Antonio Sivera, Victor Parada, Nahuel Tenaglia, Jonny, Ángel Pérez, Youssef Enríquez (Calebe, min. 65), Jon Guridi (Carles Aleñá, min. 57), Antonio Blanco (Ander Guevara, min. 74), Denis Suárez (Pablo Ibáñez, min. 57), Toni Martínez y Lucas Boyé (Ibrahim Diabate, min. 65)

Goles 1-0 min. 29: Mbappé. 2-0 min. 49: Vinicius Junior. 2-1 min. 92: Toni Martínez

Arbitro Juan Martínez Munuera

Tarjetas amarillas Tchouameni (min. 34), Ángel Pérez (min. 89)

Todo el partido se jugó rodeado de un ambiente disperso, como de ¿para qué? Las señales, como cuando se avecina un terremoto, o un eclipse total, provocaban desconcierto. Para el Madrid se ha acabado todo, pero hay un montón de actores que tienen que conducirse como si no fuera así. Para empezar, los futbolistas, pésimos intérpretes del papel que les había adjudicado el día antes Arbeloa, cuando proclamó que les iba la vida en las siete jornadas restantes. Tampoco afinaba el graderío, que clareaba como nunca con la peor entrada del curso, 4.000 espectadores menos que la siguiente más pobre, contra el Getafe. En la tribuna baja de La Castellana casi se podía leer el “Real Madrid CF” escrito con el contraste de algunas butacas blancas sobre las azules. El grupo de animación probó a encontrar el entusiasmo disciplinado de siempre, pero cuatro filas más allá sucedió algo que les hizo perder el paso. Acudieron las asistencias a atender a un espectador y se quedaron mudos. Desaparecieron hasta los pitidos que acompañaron a las primeras acciones de Vinicius y Mbappé, apenas el único rastro de algún descontento al presentarse el Madrid en casa por primera vez después de haber perdido todo lo relevante por segunda temporada seguida. Se instaló el silencio, mezcla de congoja por el percance y desorientación por lo que sucedía sobre la hierba.

El Madrid jugaba con la displicencia que resulta de juntar su mayor nivel con la bajada de tensión competitiva. El equipo era como un mecanismo que hubieran desmontado dejando las piezas desperdigadas por el jardín. Vinicius emprendía series de regates al final de las cuales no había nada. Güler inventaba pases con los que sus compañeros no sabían qué hacer. Bellingham se aburría de mediocentro. Y Mbappé parecía haberse salido de órbita, flotando lejos del área, tirando taconazos hacia delante, arrumbado en la banda, detrás del lateral, mientras Valverde alcanzaba la línea de fondo y ponía la pelota al área para el delantero que no estaba allí.

Su gol también pareció un rapto desafinado. Se encontró en la frontal y tiró como por tirar, con varios rivales cerca. La espalda de uno le ayudó a despistar a Sivera, que se quedó pasmado viendo cómo la pelota entraba a su derecha cuando iba a buscarla a la izquierda. Más que celebrarlo, al francés le entró la risa floja.

Así, casi sin querer, se había puesto el Madrid por delante de un Alavés que llegaba en situación límite, solo un punto por encima del descenso. El equipo de Quique Sánchez Flores tenía menos balón, pero su juego resultaba más orgánico, con Antonio Blanco manejando el centro y Lucas Boyé como referencia inteligente arriba, fabricando espacios, aguantando el juego y amenazando el área. La primera parada la tuvo que hacer Lunin a un tiro de Toni Martínez, que encontró una avenida por el centro. El Real tampoco estaba para defender demasiado, aunque le bastaba con poco para recuperar y sostener el monólogo.

Iba llegando cerca de Sivera cada vez más casi por inercia. Al Alavés le costaba más, pero lo conseguía, aunque terminaba tropezando contra Lunin muy inspirado, sobre todo en dos intervenciones seguidas a sendos tiros de Toni Martínez. La distancia entre ambos equipos es sideral, incluso en un día desganado que se cruza con otro al borde del precipicio.

La inercia terminó llevando a Vinicius al gol. El brasileño soltó un derechazo desde fuera del área que se coló con limpieza cerca de la base del poste derecho de Sivera. Antes de celebrarlo pidió perdón al graderío. Pero también eso quedó desenfocado cuando el Alavés marcó a pocos segundos del final y volvieron los silbidos.

Clasificación

Clasificación PT PJ PG PE PP
1

BCN

79 31 26 1 4
2

RMA

73 32 23 4 5
3

VLL

61 31 19 4 8
4

ATM

57 31 17 6 8
5

BET

49 32 12 13 7
Clasificación PT PJ PG PE PP
15

RAY

35 31 8 11 12
16

SEV

34 31 9 7 15
17

ALA

33 32 8 9 15
18

ELC

32 31 7 11 13
19

LEV

29 31 7 8 16
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