La 'condesa roja' podrá ser enterrada en la necrópolis real francesa

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Eusebio Val Mitjavila

París. Corresponsal

24/04/2026 12:27 Actualizado a 24/04/2026 12:53

Francia presume de orgullosa república, pero los ecos monárquicos siguen estando muy presentes. Ese transfondo histórico ha vuelto a aflorar en un insólito litigio funerario que resolvió definitivamente, hace pocos días, el Tribunal de Casación: los restos de Henryane de Chaponay, descendiente de Luis Felipe, el último rey, podrán ser enterrados en la necrópolis real de Dreux, como era el deseo de la aristócrata, fallecida en el 2019.

Henryane de Chaponay, que murió soltera y sin hijos a los 95 años, fue una aristócrata poco convencional y filántropa a la que se apodó la condesa roja por su activismo a favor de causas sociales en los países pobres, su lucha contra el colonialismo y su defensa de los derechos humanos.

Pese a tener sangre real -al ser hija de Antoine de Chaponay, marqués de Chaponay-Morancé y de la princesa Geneviève d'Orléans-, el actual conde de París, Jean d'Orléans, jefe de la casa que lleva su nombre y todavía hipotético pretendiente al trono francés, consideró que la fallecida aristócrata no tenía derecho a reposar en Dreux al poseer oficialmente el título de princesa.

La aristócrata y filántropa, descendiente del último rey de Francia, destacó por su compromiso social y defensa de los derechos humanos

Los tribunales dieron la razón en dos ocasiones a Jean d'Orléans, pero los ejecutores del testamento de la condesa roja no desfallecieron y llevaron el litigio hasta el Tribunal de Casación (equivalente al Supremo en España). Los magistrados de la más alta instancia judicial dictaminaron que los jueces de los tribunales inferiores interpretaron mal la ordenanza real de Luis Felipe, de 1843, sobre las condiciones de utilización de la necrópolis de Dreux, situada a unos 80 kilómetros al oeste de París. Según la sentencia, adoptada el pasado 15 de abril, en esas decisiones fueron “desnaturalizados los términos claros y precisos” de la voluntad del último monarca francés de que el mausoleo estuviera abierto para todos sus descendientes, con independencia de su título.

“Según el derecho, no se pueden cambiar las voluntades del fundador de una sepultura”, declaró el abogado Jean-Jacques Neuer, que defendía la posición de los albaceas. Neuer destacó la satisfacción por “el sentimiento de justicia”  de la sentencia, sobre todo teniendo en cuenta que De Chaponay “llevó en toda su vida una alta opinión de lo que era la aristocracia y una gran nobleza de alma”.

La necrópolis de Saint-Louis de Dreux es un monumento histórico en cuyo acondicionamiento intervino el célebre arquitecto Eugène Viollet-le-Duc -el mismo que añadió la flecha a la catedral de Notre Dame- y que dispone de bellos vitrales pintados por Ingres y Delacroix.

La filántropa de sangre real realizó misiones a cargo del Consejo Ecuménico de las Iglesias. Como agradecimiento, el papa Francisco la recibió en el 2018, un año antes de su muerte.

Uno de los compromisos más duraderos de Henryane de Chaponay fue con el CCFD-Terre Solidaire, un comité católico contra el hambre y el desarrollo. A su fallecimiento, esta oenegé fundada en 1961 le rindió homenaje como “gran figura de la solidaridad”

La condesa roja se implicó de muy joven a favor de la independencia de Marruecos, donde se refugió con su familia durante la II Guerra Mundial.  En los años sesenta empezó a viajar con frecuencia a Brasil. Allí intervino en la defensa de los desposeídos, en especial en los indígenas de la Amazonia.  Fue precisamente la policía política de la dictadura militar brasileña la que la bautizó como condesa roja.  En su domicilio parisino de la isla de San Luis, en medio del Sena, acogió a múltiples exiliados políticos brasileños, chilenos y argentinos.

Eusebio Val Mitjavila

Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)

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