La 080 en el puerto de Barcelona: una pasarela luminosa sin mar de fondo

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La zona abierta de la 080 Barcelona Fashion en el Port Vell.

El mar de fondo deja la visibilidad muy reducida para los buceadores que van en busca de tesoros marinos, como especies raras o difíciles de ver. Así que cuanto menos, mejor. A una conclusión parecida llegaron los organizadores de la 080 Barcelona Fashion que, a pesar de haber anunciado una pasarela con el gran azul vislumbrándose a través de una cristalera, acabaron apostando por una clásica caja negra donde la ropa ha tenido todo el protagonismo. No ha sido una pasarela con mar de fondo, pero sí una semana de la moda luminosa que ha reunido a 26 marcas y diseñadores del 14 al 17 de abril en el puerto de Barcelona.

Después de años celebrándose en el Recinto Modernista de Sant Pau, un escenario precioso que había puesto el listón muy alto, la 080 se ha reinventado en un lugar totalmente nuevo, el Port Vell, y más concretamente, en la Rambla del Rompeolas, un espacio todavía por descubrir después de su renovación para muchos barceloneses. Llegar hasta allí no es rápido, pero una vez superado el ajetreo del viaje, ver el horizonte lo compensa.

El mar abierto era uno de los principales reclamos de esta edición, reconoce Moisès Rodríguez, director del Consorcio de Comercio, Artesanía y Moda, pero la realidad es que los desfiles precisaban una pasarela más convencional, donde realmente la ropa luciera, y era incompatible con las cristaleras de la estructura montada para la ocasión. Así que el largo pasillo por donde desfilaron las modelos se cerró a la luz exterior con unas grandes cortinas negras, que permitían a cada diseñador elegir la temperatura de su show. “Se decidió apostar por la moda”, apuntó Moisès Rodríguez, quien celebró el acierto de una edición, por la que pasaron 15.000 personas, que era “un gran reto” por el cambio de ubicación.

Las otras actividades del evento sí que contaron con el escenario marítimo: la zona abierta al público, que estuvo muy concurrida; el Edificio Mirador, destinado al photocall y los encuentros entre diseñadores y público; o los talleres y charlas paralelos, que brindaron buen ambiente a toda la semana de la moda. Una edición que ha destacado por una mayor presencia de moda de autor. Diseñadores locales como Bolaño, AAA Studio, Txell Miras, Boluard, Victor Von Schwarz, Benavente, Doblas o Eñaut, han compartido espacio con otros de fuera como el diseñador afincado en Portugal David Catalán, que cerró el evento el virnes por la noche; el mexicano Ricardo Seco, que se significó en defensa de los migrantes, especialmente en Estados Unidos; o Nazzal Studio, el trabajo de una diseñadora de origen palestino residente en Cisjordania.

El desfile de Txell Miras.

La industria textil genera 17.500 millones de euros en Cataluña, con 953 empresas que cuentan con 74.000 empleados, enfatizó Moisès Rodríguez para darle todo el apoyo que merece. De hecho, esta edición ha contado por primera vez con la participación del Ayuntamiento de Barcelona, que dedicará cada año 1 millón de euros a la pasarela, además de proporcionarle el espacio, que durante un tiempo indefinido se quedará en el puerto. La inversión de la Generalitat, que considera la 080 una plataforma de promoción del sector estratégica, es de 2,8 millones de euros por edición. En esta ocasión también se ha contado con el apoyo de la Diputación de Barcelona.

Algunos de los momentos más destacables se vivieron en la jornada inaugural, cuando la Generalitat rindió un homenaje a Adolfo Domínguez por el 50 aniversario de su marca, que volvió a desfilar en Barcelona después de muchos años. Adriana Domínguez, presidenta actual de la firma, destacó de este logro que su padre siempre ha sido un gran creativo pero, a la vez, un profesional ordenado y con visión empresarial. También fue emotivo el regreso de Bolaño, un diseñador que llevaba casi ocho años sin desfilar. “Si no desfilas parece que no estás trabajando”, decía en el photocall con un total look rosa claro este creativo que trabaja en negro aunque no le guste. “Lo hago pra ponerme retos”, dijo.

Entre bambalinas, el joven Arnau Climent se mostraba feliz de presentar la colección Señora, suélteme el brazo, un grito generacional contra los juicios sociales, que llenaron la pasarela de atrevidos y coloreados looks chandaleros que no entienden de géneros. Carmen Lomana y Metrika formaron la extraña pareja que desfiló en el décimo aniversario de Dominnico y Txell Miras presumió de sensibilidad por la tierra con una puesta en escena con alfombra vegetal junto al paisajista Pep Espelt. El romanticismo, con lazos, transparencias y sensualidad, brilló en Benavente, Bibencia, Boulard, Doblas, Reparto o Guillermo Justicia, avanzando que los tiempos de beige tienen los días contados.

Moda de autor europea unida

Antes de la inaguración de la 080, tuvieron lugar por primera vez en Barcelona las Jornadas Internacionales de Moda de Autor Europea, que se celebraron el lunes y el martes bajo la organización de la Fundación Academia de la Moda Española (FAME) y la Asociación Creadores de Moda de España (ACME). Además de sesiones de trabajo que contaron con representantes de la moda de diferentes países, los dos invitados estrella fueron el filósofo y sociólogo Gilles Lipovetsky y la escritora y periodista Dana Thomas, entrevistados por Leticia García, redactora jefa de moda de SModa.

Sus aportaciones no disiparon la certeza de que son tiempos complicados para la moda de autor. Dana Thomas, autora de libros como Fashionopolis, lamentó que la presión inmobiliaria en las grandes capitales ha foragitado a los creadores, que ya no pueden vivir en ellas y empaprse de ambientes creativos como los que vivieron John Galliano o Alexander McQueen en Londres a finales del siglo XX. También lamentó el cierre de muchas tiendas multimarca frente a las de grandes corporaciones, constatando que es un momento “muy difícil para los diseñadores independientes”, huérfanos de lugares como la mítica tienda de Vivienne Westwood, cuna de la estética punk.

BARCELONA, 16/04/2026.- Un momento del desfile de Ricardo Seco en la tercera jornada de la 080 Barcelona Fashion celebrada este jueves. EFE/Alejandro García Alejandro Garcia (EFE)

A la vez, Dana Thomas criticó que la industria ha acelerado tanto las novedades que las tendencias han desaparecido en favor de “microtendencias” que no duran nada y convierten las calles en un escaparate donde “se lleva todo y todo a la vez” porque no hay ideas, solo refritos de revistas de moda antiguas. La especialista lo achacó a una falta de rumbo, que causa una saturación en la que el consumidor se pierde y acaba vistiendo con una chaqueta negra. De los grandes nombres de la moda, solo salvó de esta inercia cansina a Hodakova y Iris van Herpen.

El día antes, las Jornadas fueron inauguradas por el filósofo y sociólogo Gilles Lipovetsky, que afirmó que la moda ya no es frívola, como mínimo porque representa “un gran problema para el planeta” por su llamamiento constante al cambio, que deja los vertederos llenos de textiles difíciles de reciclar. No dudó en asegurar que “quizá haya cierta incompatibilidad entre la moda y la sostenibilidad”, pero también llamó a la acción para reducir su impacto aplicando estrategias de sostenibilidad y potenciando la ropa de segunda mano, una misión que requiere de la implicación de los poderes públicos, según manifestó. En resúmen, malos tiempos para la moda, que sin autoria parece que pierde todo su sentido.

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