El Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene muchas cosas que decir sobre Europa. El Viejo Continente está sumido en un crecimiento anémico —prevé un magro avance del 1,1% para este año— y el ritmo de avance de sus reformas resulta exasperante para muchos. Pero en esta ocasión, los economistas del Fondo han puesto el énfasis en la respuesta a las consecuencias de la guerra de Irán. En su diagnóstico específico sobre Europa divulgado este viernes, advierten de que los gobiernos “deben evitar el despilfarro” en el diseño de los paquetes de ayudas públicas a hogares y empresas para paliar el encarecimiento de los carburantes.
“Los responsables de la política económica se enfrentan a una intensa presión: la de actuar con rapidez, de manera visible y en beneficio de todos. A menudo, esto deriva en la adopción de políticas cuyos efectos adversos a largo plazo superan a sus beneficios a corto plazo”, advierte Alfred Krammer, director de asuntos europeos del FMI. “Unas medidas de apoyo focalizadas resultan, en cambio, mucho más eficaces”.
El bombardeo de Estados Unidos e Israel sobre Teherán ha tensionado los mercados mundiales de petróleo. La represalia de la Guardia Revolucionaria de Irán ha sido bloquear el estrecho de Ormuz, por donde transitaba una quinta parte del crudo mundial y una cuarta parte del gas licuado procedente de los países del Golfo. Como consecuencia, el precio de la energía se ha disparado y amenaza con crear una nueva espiral inflacionaria, cuya dimensión dependerá de la duración de la guerra.
Krammer, un economista alemán de prestigio, que este año abandonará su puesto en el Fondo, aconseja que “la respuesta de Europa ante esta perturbación debería regirse por dos imperativos: en primer lugar, la adopción de una política macroeconómica sólida y adaptada a un entorno caracterizado por perturbaciones frecuentes e impredecibles; y, en segundo lugar, la construcción de una resiliencia que no implique el despilfarro de recursos fiscales ni interfiera en el funcionamiento de los mercados”.
Muchos países europeos han lanzado paquetes de ayuda financiados con dinero público para aliviar el golpe en sus economías. España, por ejemplo, aprobó hace unas semanas un plan de 80 medidas, valorado en unos 5.000 millones, con rebaja del IVA a los combustibles, rebaja de impuestos sobre la electricidad, subsidios directos a transportistas y pescadores, así como otras ayudas a sectores más afectados.
Contra los topes de precios
El Fondo no quiere que se cometan errores del pasado. En la pasada crisis energética desencadenada a raíz de la invasión rusa de Ucrania, algunos países aprobaron ambiciosos paquetes de ayudas y medidas para amortiguar el golpe de la subida de los precios de la energía a los ciudadanos.
“La tentación consiste simplemente en impedir el aumento de los precios mediante topes tarifarios, subsidios universales o recortes en los impuestos a los combustibles”, advierte Krammer. “Estas son medidas poco prudentes”, remarca.
El Fondo insiste en que algunas de las medidas que los gobiernos están aprobando para proteger a sus ciudadanos de las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo son generales y no están focalizadas en los hogares más vulnerables. “El apoyo no focalizado beneficia de manera desproporcionada a los hogares de mayores ingresos, que son los que consumen más energía”, advierte. Las rebajas de impuestos generalizadas a los combustibles, como la aprobada por España, son un ejemplo de ello.
Los funcionarios de la institución multilateral recuerdan que durante la crisis energética e inflacionaria de 2022, los gobiernos europeos destinaron de media un 2,5% de su PIB a paquetes de apoyo energético. “De esa cifra, más de dos tercios correspondieron a medidas no focalizadas”, recuerda Krammer. Calculan los análisis del FMI que compensar al 40% de los hogares de menores ingresos por todo el incremento de los costes energéticos habría requerido tan solo un 0,9% del PIB. “Se exige acertar en el diseño y la ejecución de las políticas monetaria y fiscal”, subraya el economista alemán.
El riesgo de prolongar las medidas
Pero el coste presupuestario, recuerda el organismo, es solo una parte del problema. “El apoyo generalizado también suprime la señal de precios, el incentivo de mercado que impulsa a las personas y a las empresas a reducir el consumo, mejorar la eficiencia e invertir en alternativas”, apunta el organismo en su análisis sobre la economía europea.
Pero no solo eso. La institución creada después de la Segunda Guerra Mundial en el marco de la conferencia de Bretton Woods para prestar apoyo financiero a los países avisa de que muchos países que aprobaron medidas que afectaron a los precios de los combustibles en 2022 “se vieron obligados a mantener medidas costosas” mucho después de que la crisis hubiera pasado. Y apunta: “A medida que los países planifican sus respuestas, no deberían repetir los mismos errores costosos. Las medidas de apoyo amplias e indefinidas son difíciles de revertir y deben evitarse”. El Fondo aconseja que las medidas que se aprueben vayan acompañadas de una fecha de finalización “para garantizar que no se malgasten los recursos presupuestarios ni se desplacen las inversiones necesarias para fortalecer el sistema energético de Europa y reducir su vulnerabilidad ante futuros impactos”.
Porque, además, hay países comunitarios que arrastran una pesada carga en forma de deuda acumulada en las últimas crisis, desde la Gran Recesión, la pandemia, la crisis energética por la guerra de Ucrania, la inflacionaria posterior o las perturbaciones creadas por los aranceles el año pasado. “Los países con un elevado nivel de deuda y sin espacio fiscal no pueden permitirse ampliar sus déficits; cualquier medida relacionada con la energía debe compensarse plenamente para no sobrecargar unas finanzas públicas que ya se encuentran bajo presión”, advierte Krammer.
La guerra de Irán se produce en un complejo momento para Europa, cuando reflexiona sobre el alcance de las reformas para recuperar la competitividad perdida, reforzar el mercado interior y avanzar en la unión de capitales, entre otros asuntos pendientes.
“La elección de Europa no reside en decidir entre ayudar a las personas ahora o realizar reformas más adelante, sino entre optar por medidas costosas que, en realidad, no reducen las vulnerabilidades; ...y políticas que, en cambio, protejan a los más expuestos en la actualidad, sentando al mismo tiempo las bases para un mañana más resiliente”, proclamó Krammer durante la conferencia de prensa para explicar el informe del FMI sobre Europa.
Reformas pendientes
El documento, presentado en el marco de la asamblea de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, enfatiza la agenda de reformas pendientes de Europa. “Cerrar plenamente las brechas de política estructural interna e integrar los mercados laboral y de productos hasta alcanzar los niveles observados en Estados Unidos podría elevar la productividad europea en un 20%, movilizando hasta 800.000 millones de euros en inversión privada adicional a lo largo de diez años”, calculan los analistas de la institución.
La reforma energética es una de las que está pendiente de abordar por Bruselas. En el contexto actual cobra importancia. “Los precios de la energía industrial en la UE duplican actualmente, aproximadamente, sus niveles anteriores a 2022 y son sustancialmente más altos que los de EE UU. Se trata de una desventaja crónica arraigada en la dependencia de las importaciones de petróleo y gas, así como en la fragmentación de los mercados energéticos”, refleja el documento sobre Europa.
El Fondo aplaude los avances realizados por los países miembros de la UE tras la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania. Muchos aceleraron la adopción de energía procedente de fuentes renovables en sustitución de combustibles fósiles. “Más del 50% de la generación de electricidad en la UE proviene ahora de fuentes bajas en carbono, lo que reduce de manera ostensible la exposición a las fluctuaciones de los precios del petróleo”.
Pero recuerda que quedan tareas pendientes: completar el mercado único de la energía, mantener el sistema de comercio de derechos de emisión de la UE y acelerar la interconexión transfronteriza de las redes eléctricas, entre otros, para lograr reducir los costes energéticos y ser más competitivos.

Hace 2 horas
1










English (US) ·