Los Mossos de Trapero piden permiso al Supremo para destruir las pruebas del referéndum golpista de 2017

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En algunas comisarías de los Mossos d'Esquadra todavía hay almacenadas pruebas del golpe de Estado separatista de 2017. Se trata de las pocas urnas, papeletas y actas incautadas por los policías autonómicos al final de la jornada del 1-O tras haber facilitado esa especie de simulacro electoral. Los Mossos se incautaron de unos cientos de urnas, unos pocos miles de papeletas y algunas de actas con los supuestos resultados. Lo hicieron para cubrir el expediente después de una jornada en la que se vivieron escenas de enfrentamientos entre agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil con mossos que trataban de impedir que accedieran a los puntos de votación.

La orden judicial era clara. Había que impedir el referéndum, pero sólo la Guardia Civil y la Policía Nacional hicieron algo al respecto. Los Mossos, comandados por Josep Lluís Trapero, se pusieron de perfil alegando que impedir la votación podría resultar contraproducente. Sin embargo, los responsables de la policía autonómica trataron de cubrirse las espaldas con requisas dispersas de material una vez concluida la jornada del 1-O. En total, una ínfima parte del material que recopilaron los policías y guardias dirigidos por el entonces teniente coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos.

Recuerdos incómodos

Siete años después de aquello, Josep Lluís Trapero, que fue juzgado y absuelto en la Audiencia Nacional, es el director general de la Policía de la Generalidad socialista. Y desde la Dirección General que ostenta el polémico policía se envió una solicitud a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo que juzgó el golpe de Estado para eliminar esas urnas y papeletas. Al parecer, les recuerdan el fracaso de la asonada, que Cataluña no es una república independiente, su lamentable papel en el evento y, además, ocupan espacio.

Las condiciones del TS

Las urnas chinas con el escudo de la Generalidad y las supuestas actas de las votaciones son un recordatorio constante en esas comisarías de unos episodios que muchos prefieren olvidar. El Tribunal Supremo no se opone a la destrucción del material, pero avisa de que "deberá conservarse una o dos muestras de cada uno de los efectos intervenidos". En cuanto al procedimiento para eliminar el material, los magistrados ordenan que se agrupe en las instalaciones centrales de los Mossos, en Sabadell, se avise a un letrado de la Administración de Justicia para que levante acta y remitirla a la Sala de lo Penal "junto con las muestras que no hayan sido objeto de destrucción, para que sean custodiadas en las dependencias de este tribunal".

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