Hace solo unos días, Jaime de los Santos (Madrid, 47 años), vicesecretario de Educación e Igualdad del PP, sorprendió en el Congreso al clamar desde la tribuna: “¡Soy del PP, soy maricón y me siento muy orgulloso de ambas cosas!”. El dirigente popular se expresó de esta forma durante el debate sobre la ley que penaliza las llamadas terapias de conversión a los homosexuales, una norma ante la que el PP se abstuvo, pero que sostiene que pedirá mejorar en el Senado, aumentando incluso las penas. De los Santos, máximo responsable en el PP de las políticas para las mujeres y el colectivo LGTBIQ+, avanza que, si su partido llega al poder, reformará la Ley Trans y volverá a pedir “informes psicosociales” que acrediten la “disforia de género” para poder cambiar de sexo en el Registro Civil.
Pregunta. ¿Estará el PP este año en la manifestación del Orgullo Gay?
Respuesta. Por supuesto. Este año y desde hace muchos. Yo llevo yendo a la manifestación del Orgullo desde que tengo 18 años, y como responsable público, como miembro del Partido Popular, desde que me nombraron en 2015 Director General de Promoción Cultural de la Comunidad de Madrid.
P. Este año la bandera arcoíris no ondea en el Ayuntamiento de Madrid ni en la Comunidad. ¿La echa en falta?
R. A quien se empeña en mirar al alcalde José Luis Martínez Almeida como un peligroso LGTBIfóbico, solo le pido que se acerque a cada una de las farolas que se concatenan en el Paseo del Prado o en la Gran Vía en las que cuelgan maravillosos carteles donde aparece la bandera LGTBI. De los 45 años de ayuntamientos democráticos en la ciudad de Madrid, cerca de 33 han estado bajo el mandato del Partido Popular. Y Madrid es la capital LGTBI del mundo.
P. Un “teatro ridículo”, “actos de dudoso gusto” o “despilfarro”. Así se han referido al Orgullo gay distintos dirigentes territoriales de Vox. ¿Este tipo de discursos son homófobos?
R. Me parecen discursos repugnantes, pero Alberto Núñez Feijóo ya lo dijo, que cualquier pacto que fuera necesario con cualquier partido para alcanzar la presidencia del Gobierno tendría unas clarísimas líneas rojas. Y habló de la igualdad, por tanto, de la lucha contra una lacra que nos interpela a todos y que es la violencia machista, y también del respeto a los derechos del colectivo LGTBI. Y lo mismo que me parece inaceptable que un partido político queme la bandera de España, y estoy pensando en Bildu o en algunos representantes del independentismo catalán, me parece de una falta de respeto inasumible que Vox tirara la bandera del colectivo LGTBI a la basura.
P. ¿Vox pone en el punto de mira los derechos LGTBI?
R. En Extremadura, donde María Guardiola, con un 43% de los votos, se ha visto abocada a gobernar con este partido, no se ha dado ni un solo paso atrás. Guardiola ha rodeado la sede de la presidencia de la Junta de Extremadura con la bandera del arcoíris. En el punto de mira del partido Vox no sé si está el colectivo LGTBI, pero donde sí está en el punto de mira es en el PSOE, que solamente se acuerda de nosotros y nosotras en los plenos previos al Orgullo.
P. El PSOE ha promovido gran parte de las leyes en España que han reconocido derechos al colectivo, como la ley del matrimonio igualitario en 2005, ¿se puede sostener que no sabe si Vox pone en el punto de mira los derechos, pero que el PSOE sí?
R. ¿Pero usted cree que este país le debe todo al PSOE? ¿Sabe a quién se lo debe? A ningún partido. A una sociedad generosa. El abuso hasta la náusea que el Partido Socialista hace del colectivo LGTBI para mí es tan dramático como quien señala al colectivo LGTBI para robarle uno solo de sus derechos.
P. ¿Usted no le reconoce ningún avance al PSOE?
R. Por supuesto. Yo al PSOE le reconozco muchos avances sociales desde el año 82 con la llegada del presidente Felipe González, pero es que este país ha ido mejorando de forma constante en casi 50 años de democracia. Gracias a todos.
P. ¿El PP está en deuda con el colectivo por haberse opuesto a la ley del matrimonio gay?
R. El Partido Popular no debería haber llevado al Tribunal Constitucional esa ley, sin duda. También es cierto que se enredó en la nomenclatura y que eso hizo que pareciera que era un partido LGTBIfóbico, cuando en realidad lo que se estaban haciendo eran unas reivindicaciones que, aunque no comparto, tenían una base en el hecho del concepto matrimonio como sacramento. Pero Alberto Núñez Feijóo hace 20 años, en ese momento, siendo barón del partido, se opuso a que este recurso se llevara al Constitucional.
P. Si firman una coalición de gobierno con Vox, ¿cuáles serán esas líneas rojas en los derechos LGTBI?
R. No dar ni un paso atrás. Y cuando hablamos de la Ley Trans no vamos a desproteger a las personas trans.
P. ¿Cómo quedaría la Ley Trans si llegan al Gobierno? Ustedes defienden que la autodeterminación de género no puede ser solo un sentimiento.
R. Es que eso es una ficción.
P. ¿Qué condiciones pondrán a la rectificación registral?
R. La autodeterminación en sí misma es una ficción. Si usted quiere pasar por un registro civil a inscribir cualquier otra cuestión, tiene que llevarla documentada. ¿A excepción de mi género? Pero, de verdad, ¿a quién están pretendiendo tomar el pelo? Por tanto, la Ley Trans protegerá a las personas trans de principio a fin durante toda una transición, que es en sí misma profundamente trascendente y en muchos casos traumática. No podemos no darle a la infancia la seguridad de que algo tan complejo no va a estar perfectamente abrazado por especialistas y por una sociedad que tiene que ser cada vez más justa.
P. Entonces, ¿qué condiciones exigirán?
R. Pero si es que lo dice la ciencia, que se demuestre una disforia de género. Hasta hace nada, una ley socialista hablaba de al menos dos años de trazabilidad para obtener un cambio registral. Es que aquí nadie habla de lo que supone una mastectomía doble para las mujeres que transicionan a hombre. Nadie habla de lo que es una castración para los hombres que transicionan a mujeres. ¿Usted es consciente de hasta qué punto leyes como estas destrozan la vida a muchas personas? ¿Cómo vamos a obviar la realidad sanitaria de estas personas si, en todos los casos, una verdadera transición requiere de tratamientos hormonales?
P. ¿Haría falta un informe médico o un procedimiento médico previo, como decía la ley anterior a la vigente?
R. Como poco, una documentación dada por especialistas que evite el fraude de ley. A mí mismo, cuando era un chavalito, nadie me había explicado lo que era ser homosexual. Y claro, cuando me metía en la cama o me encerraba en el baño y me miraba al espejo, decía: ¿qué soy, un chico o una chica? Porque, si a mis hermanas les gustan los chicos y a mí me gustan los chicos, ¿entonces qué soy? ¿Usted entiende que esto es mucho más complejo de lo que esta gente pretende hacer con una ley tan irresponsable?
P. ¿Un informe médico?
R. Una documentación sobre si hay o no disforia de género, un informe, efectivamente, psicosocial, con el que a estas personas se les den todas las garantías.
P. Es decir, volver a la ley anterior, la de 2007.
R. Mejorándola, sí. Cuando se permite a un nacido varón competir en una actividad deportiva obviando cuestiones puramente fisiológicas, ¿no se está arrinconando a las mujeres?
P. En el caso de los menores, la ley actual permite a los de más de 16 un cambio de género sin autorización de los padres, ¿lo modificarán?
R. En este país la mayoría de edad está muy clara. Y si no podemos conducir hasta que cumplimos los 18 años, ¿estamos pretendiendo que con 16 años se haga algo tan trascendente? Vamos a dejar a los jóvenes que vivan tranquilos, que se desarrollen como consideren, que vayan a los patios de los colegios o a los locales de moda, vestidos y expresándose como deseen. Pero vamos a esperar a que la madurez sea suficiente para que tomen decisiones de esas características.
P. El PP se abstuvo en el Congreso en la ley que penaliza las terapias de conversión de la homosexualidad, ¿por qué? En el modelo del PP, ¿si son voluntarias esas terapias no tendrían castigo?
R. Todo elemento coercitivo estará penalizado sí o sí. ¿Por qué el Partido Popular se abstuvo en esta ley? Porque una vez más, el Partido Socialista trajo un texto lleno de abstracciones, lleno de inseguridad jurídica que hace posible, por ejemplo, que un funcionario, a usted o a mí, nos pueda imponer una sanción. ¿Qué pide el Partido Popular? Que se aclare qué es y qué no es una terapia de conversión para que haya seguridad jurídica y que sea un juez el que haga caer sobre el indeseable que pueda llevar a un ciudadano a ir en contra de lo que siente todo el peso de la ley. Es más, en el Senado meteremos una enmienda para que esas penas sean todavía mayores. Nosotros queremos que, como poco, se condene con tres años de pena de cárcel.
P. En el caso de una coalición nacional del PP y Vox, ¿habrá alguna modificación en las leyes del aborto?
R. Me remito a las palabras de Feijóo. Mientras que yo sea presidente del Partido Popular, dijo, a ninguna mujer que decida libremente interrumpir su embarazo se le pondrá ninguna línea roja. Es más, el Tribunal Constitucional ya ha dado su dictamen al respecto y el Partido Popular de Feijóo no va a ir en contra en ningún caso de lo que ya ha dicho el Constitucional.
P. ¿El registro de sanitarios objetores al aborto estará garantizado? Ayuso se ha negado a crearlo.
R. La presidenta Ayuso ha decidido agotar todas las vías judiciales para, en la Comunidad de Madrid, no implantar esta cuestión. Pero le puedo asegurar que en última instancia cumplirá con la ley, como hace cualquier responsable del Partido Popular.
P. El juez acaba de impedir al alcalde de Móstoles archivar la investigación por acoso sexual y laboral a una ex concejal del PP por la “extensa prueba documental”. ¿Usted cree que el PP tuvo un comportamiento adecuado en el trato a la concejal? En altas instancias del partido en Madrid se le aconsejó que no denunciara.
R. Lo que se denuncia ante esas instancias del Partido Popular de Madrid es un tema de acoso laboral. Y los responsables del PP de Madrid lo que intentan es mediar, como por otro lado pasa en la mayoría de los conflictos laborales, entre el alcalde y la denunciante. Lo que el Partido Popular de Madrid y el Nacional no se podía imaginar es, uno, que la denunciante estaba grabando las conversaciones y dos, que lo que realmente más adelante iba a denunciar era acoso sexual.
P. La edil también comunicó al partido el acoso sexual.
R. Ella termina comunicándoselo al partido, pero lo que no se puede hacer es poner las conversaciones con los representantes del PP de Madrid después de ese anuncio cuando la conversación se circunscribe a una denuncia por acoso laboral que, como entenderá, es también inaceptable. Pero que no juega en la misma liga que una por acoso sexual. Dicho esto, no a cualquier ejemplo de machismo, no a cualquier ejemplo de acoso hacia una mujer. Pero y siempre, y esto lo digo también por los casos de corrupción, que los hay a miles en el PSOE, respeto absoluto a la presunción de inocencia.
P. ¿Usted cree a la concejal del PP?
R. Yo no soy nadie para creer en una versión o en otra. Yo simplemente quiero que los jueces hagan su trabajo y que contra los acosadores caiga todo el peso de la ley.
P. Con la Ley de Nietos, ¿el PP no se ha pasado de frenada? Al final han reconocido que están a favor de que los nietos de exiliados recuperen la nacionalidad española, cuando al principio denunciaron que el objetivo era fabricar nuevos votantes.
R. Esto de pasarse de frenada es no conocer a don Alberto Núñez Feijoo, que es un hombre cabal y que jamás se pasa de frenada. Desde 2007 el Partido Popular lleva defendiendo una ley de nietos y no una disposición adicional que se complementa con una instrucción de una directora general, que desnaturaliza un texto legislativo. Entenderá que viendo el histórico de Pedro Sánchez, no nos fiemos de él en general.
P. Ahora hablan del procedimiento, pero al principio hablaban de una alteración del censo y de una fábrica de votantes, insinuando un pucherazo.
R. En mi partido nadie ha utilizado, por dios, el concepto pucherazo, pero como poco entenderá que queramos transparencia.
P. “Soy maricón y del PP y muy orgulloso de las dos cosas”, dijo en el Congreso. ¿Por qué sintió que tenía que hacer ahora esa reivindicación?
R. Porque estoy harto del abuso que hace la izquierda de mis derechos, que son tan míos como suyos y que pretenden robármelos por tener una ideología diferente a la que tienen ellos. Después de ese discurso he recibido, incluso, en mi teléfono móvil, ya no solamente en redes, donde el odio en ocasiones es disparatado, dos wasaps de dos personas del mundo cultural con las que, mientras que fui consejero, trabajé y a las que di todo el apoyo de la Comunidad de Madrid para que pudieran desarrollar sus proyectos. Y en ambos mensajes lo que venían a decirme es que no me merezco nada, que soy un insulto para el colectivo LGTBI. Y que esperaban que sintiera la misma repugnancia al mirarme en el espejo que sentían ellos al verme. ¿Usted cree que esto no es LGTBfobia? Yo desde luego sí.
P. La izquierda le ha reprochado que usted disfruta hoy de muchos derechos que peleó el colectivo LGTBI muchas veces sin el respaldo del PP.
R. Sí, perfecto, y le doy las gracias a todos los hombres y mujeres de este país que han construido la sociedad que hoy tenemos y que parece que Pedro Sánchez insiste en dinamitar. Hombres y mujeres de toda condición, de toda fe y de toda ideología. ¿Quién se creen estos dictadores del movimiento LGTBI? ¿Quién se creen para señalar a todos los que no pensamos como ellos, a todos los que no votamos como ellos, o incluso a las mujeres feministas a las que tanto debemos para vivir en el país que vivimos?
P. El portavoz del PSOE, Víctor Gutiérrez, le dijo tras ese discurso que usted era una vergüenza para el colectivo.
R. ¿Qué quiere que le diga? ¡Una vergüenza para el colectivo! ¿Qué es el colectivo? ¿Seis millones de personas que tienen que pensar todas por igual? Pues mire, lo que yo le digo a Víctor Gutiérrez es que no soy ninguna vergüenza para el colectivo y que, con el apoyo de la Comunidad de Madrid, con un gobierno del Partido Popular y con este que le habla como consejero, se le apoyó en sus primeras formaciones contra la LGTBIfobia en el deporte. Por tanto, si tuviera un poco de vergüenza, no le digo que daría las gracias al Partido Popular, pero como poco reconocería que un gobierno, insisto, del PP, se puso de su parte, a su lado, para trabajar en contra de la LGTBIfobia.

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