“Soy un Iñaki distinto, un Iñaki que disfruta de los planes sencillos, de mi familia, de mis hijos, de vivir en pareja en paz; con mi profesión y de estar bien conmigo mismo”, así se cerró Urdangarin.Cara / Urdangarin. Cruz , la doble entrega del programa Lo de Évole (La Sexta) emitido la noche de domingo.
Dos horas de entrevista en las que quien fue miembro de la familia real, como marido de la infanta Cristina, repasó con Jordi Évole los años que van desde su matrimonio hasta su renacimiento, tras pasar por la cárcel y el divorcio. Un recorrido en el que Urdangarin afirmó haberse sentido una especie de chivo expiatorio: “El ataque que sufrimos nosotros era, indirectamente, un ataque a la institución”.
Considera Urdangarin que la dimensión que alcanzó el caso Nóos fue “desproporcionada” y que la intención última era “minar la institución”, en referencia a la Corona, en aquellos años representada por el rey Juan Carlos I. “Pensar que yo era la caza que querían era irrisorio; no creo que fuera suficiente, yo era un eslabón pequeñito, caza menor. Entiendo que sí había una voluntad de erosión a la institución, yo no era el objetivo final.”
“Yo no creo que la justicia sea igual para todos, al menos en mi caso”, afirma el exduque de Palma
El programa de anoche empezó por el principio. Deportista de éxito, Iñaki pasa a otra dimensión con su boda con la infanta Cristina. A Évole le cuenta que le enamoró que “una persona como ella, con su estatus, era cercana, inteligente, bondadosa, buena persona y valiente. Conmigo lo fue al apostar por mí”, dijo.
Siguieron años maravillosos, instalados en Barcelona, jugando profesionalmente al balonmano, con la llegada de los hijos y siendo, como le recordó el presentador, “los modernos de la familia real”. “No suponía ningún esfuerzo”, contestó Iñaki, “era nuestra manera de afrontar la vida, nos gusta el deporte, hacíamos nuestras obligaciones, nuestros hijos, nuestros amigos…, pero no era una pose, era lo que sentíamos.”
Sobre su pertenencia a la familia real, Urdangarin afirma que no fue fácil, “se defendían más los intereses institucionales antes que las relaciones familiares. Nunca olvidan el rol que tienen en la sociedad, incluso de puertas adentro no había un criterio más familiar, menos institucional, yo lo echaba de menos. La defensa de la institución estaba por encima de todo.”
Tras repasar los días felices, el estallido del caso Nóos dio al traste con su vida, sin que Urdangarin entienda aún por qué sus actividades se consideraron delictivas. Tras ser obligado por la Casa Real a dejar el Instituto Nóos, en un vano intento de establecer un cordón sanitario en el que se incluyó la petición de un emisario del rey Juan Carlos para que Cristina se divorciara de Iñaki, llegó el juicio, la condena y la cárcel.
Contra lo que dijo el rey Juan Carlos en su mensaje de Navidad del 2011 en clara alusión a su entonces yerno, Urdangarin dice en el programa de Évole, emitido anoche: “No creo que la justicia sea igual para todos, al menos en mi caso”.
Tras trece años que Iñaki califica de durísimos y tras admitir que la cárcel acabó con su matrimonio con la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin afirma que le costó volver a integrarse y que su empeño ahora es desarrollar su trabajo de coach en Bevolutive.
La entrevista se grabó en Barcelona días después de que Urdangarin cumpliera 58 años. No es la primera que concede en plena promoción y a punto de publicar su libro Todo lo vivido (Grijalbo). Tras su conversación con Jordi Basté en el programa Pla seqüència (La 2 Cat), una primera entrevista en La Vanguardia y dos, más recientes, en El País y la revista ¡Hola! , Iñaki Urdangarin se presenta ahora como un hombre nuevo que parece haber perdonado, pero no olvidado.

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