Elena Tablada tacha de "narcisista" a Javier Ungría y reprocha a Bisbal su falta de apoyo

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Tras varios meses alejada del foco mediático, Elena Tablada ha reaparecido en el espacio de Luc Loren, Mamá No Veas Esto. En esta entrevista, la diseñadora ha decidido romper su silencio y abordar abiertamente las relaciones sentimentales que han marcado su vida, lanzando comentarios contundentes sobre los padres de sus dos hijas. Lejos de buscar la conciliación, sus palabras dejan entrever heridas que todavía no han cicatrizado por completo, reavivando posibles tensiones familiares.

A sus 45 años, la empresaria asegura encontrarse en una etapa de plenitud. "Estoy, ahora mismo, en el mejor momento de mi vida. Ya llevo cuatro años desde que me separé (...) El tiempo vuela. No entiendes por qué te pasan las cosas, pero confías en el universo", ha confesado. Según su testimonio, ha aprendido la importancia de prestar atención a las señales que se presentan antes de dar pasos importantes, una lección que parece aplicar a su reciente historial amoroso.

En su repaso vital, se ha referido a su tiempo junto a David Bisbal, padre de su primogénita. Aunque califica la relación de "muy bonita", no oculta que también resultó "muy difícil" de sobrellevar. "Me vino grande su fama y no supe gestionarlo. Estás en la boca de todos (...) Para cualquier persona es traumatizante", ha señalado. Además, ha desmentido haber sido la responsable de la sonada ruptura del artista almeriense con Chenoa, lamentando que en aquel momento el cantante no diera la cara por ella para evitar que la opinión pública la señalara como la culpable.

Sin embargo, las declaraciones más severas se las ha reservado a Javier Ungría, de quien se separó en 2022. Tablada ha descrito una convivencia llena de advertencias ignoradas. "Hay cosas que sabes que no van a funcionar, pero te obligas a que funcionen (...) Y tragas y tragas y tragas", ha explicado. En una dura acusación, ha afirmado que "un narcisista es lo más peligroso que hay en el mundo", refiriéndose a personas que muestran una cara amable al principio y cambian radicalmente tras formalizar el compromiso.

La llegada de su segunda hija en común no sirvió para apaciguar la situación familiar. Tal y como ha relatado, la maternidad le hizo abrir los ojos de manera definitiva. "Los hijos no cambian a las personas, al revés, alejan. Y cuando nació mi hija, dije: 'Ya se acabó'", ha revelado, apuntando que no todas las personas están preparadas para la generosidad que exige la crianza de un hijo. Desde entonces, ha dedicado sus esfuerzos a un profundo trabajo personal para reconstruir su identidad.

Tras pasar dos décadas viviendo en función de sus parejas, Tablada recalca que ahora su prioridad es disfrutar de su independencia y del tiempo con sus hijas. A pesar de haber atravesado una fase en la que no se sentía bien consigo misma, asegura estar abierta al amor en el futuro, siempre y cuando no pierda el enfoque en sus propias necesidades. "Que hablan bien o mal, pero que hablen", ha concluido, demostrando una actitud desafiante ante la inevitable reacción mediática que generarán sus palabras.

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