Taylor Swift y Travis Kelce ya son marido y mujer. La cantante y el jugador de los Kansas City Chiefs, ambos de 36 años, se dieron el "sí, quiero" este fin de semana en el Madison Square Garden de Nueva York, en una ceremonia que reunió a más de un millar de invitados y convirtió uno de los recintos más emblemáticos de la ciudad en el escenario de uno de los acontecimientos sociales del año.
La boda se celebró bajo estrictas medidas de seguridad y con un importante dispositivo logístico. Según publicó Page Six, la pareja solicitó permiso para cerrar varias calles próximas al estadio entre el 2 y el 4 de julio e instalar una gran carpa en el exterior del recinto. Durante los días previos, numerosos camiones descargaron decoración y material para transformar la pista central del Madison Square Garden, donde la celebración se prolongó hasta la madrugada.
La ceremonia comenzó a las 17:30 horas –hora local–, después de un cóctel para los invitados. El actor Adam Sandler, amigo de la pareja, fue el encargado de oficiar el enlace. En lugar de damas de honor y testigos tradicionales, el hermano de la cantante, Austin Swift, ejerció como "hombre de honor", mientras que Jason Kelce, hermano del novio, actuó como padrino. Al finalizar la ceremonia, las pantallas gigantes del estadio proyectaron el mensaje "¡Recién casados!".
Un vestido de Dior y confidencialidad absoluta
Uno de los grandes secretos del enlace fue el vestido de la novia. Finalmente, un representante de Taylor Swift confirmó que tanto el vestido como el traje del novio fueron confeccionados por Christian Dior Haute Couture, bajo la dirección creativa de Jonathan Anderson, quien diseñó ambas piezas en colaboración con la pareja. Swift completó su estilismo con zapatos a medida de Christian Louboutin y joyas de Cartier.
El código de vestimenta también fue de etiqueta. Según confirmó HELLO!, las mujeres acudieron con vestidos largos y los hombres con esmoquin.
La privacidad fue otro de los elementos más cuidados. Según informó TMZ, todos los asistentes tuvieron que firmar previamente un acuerdo de confidencialidad y entregar sus teléfonos móviles antes de acceder al recinto. La misma medida se aplicó al personal de seguridad y a los proveedores para evitar filtraciones durante la celebración.
Más de mil invitados y una ausencia destacada
El enlace reunió a numerosas personalidades de la música, el cine, el deporte y la moda. Entre los asistentes figuraron nombres como Selena Gomez, Ed Sheeran, Hugh Grant, Bradley Cooper, Gigi Hadid, Karlie Kloss, Dakota Johnson, Ethan Hawke, Jimmy Fallon, Tommy Hilfiger, Jessica Alba, Steven Spielberg, Chris Rock o Tom Brady, entre otros.
La celebración había comenzado la noche anterior con una cena de ensayo para un centenar de familiares y amigos en el Infosys Theater, dentro del propio Madison Square Garden.
La gran ausencia fue Blake Lively. Según publicó TMZ, la actriz y Ryan Reynolds se encontraban en un concurso hípico de su hija mientras se celebraba la preboda. Posteriormente, Page Six aseguró, citando fuentes conocedoras de la situación, que Lively no había sido invitada al enlace debido al distanciamiento surgido entre ambas tras el conflicto legal que la actriz mantiene con Justin Baldoni.
Un menú con guiños estadounidenses
En las horas previas, Page Six adelantó algunos detalles del banquete a partir del material descargado en el estadio. Entre los alimentos observados figuraban langosta, pollo, patatas fritas, aros de cebolla, verduras y otros productos que alimentaron las especulaciones sobre el menú.
También llamó la atención la presencia de un camión de Krispy Kreme, aunque no llegó a confirmarse si los populares donuts formaban parte del convite o simplemente realizaban un reparto en un establecimiento cercano.
Además, un representante de la pareja anunció el día antes de la boda una donación de 26 millones de dólares a distintas organizaciones benéficas, entre ellas Feeding America, la ASPCA y la biblioteca infantil impulsada por Dolly Parton.
Una boda convertida en acontecimiento nacional
La elección del 4 de julio, Día de la Independencia de Estados Unidos, reforzó el simbolismo del enlace, celebrado además en el año del 250 aniversario de la independencia del país. Miles de seguidores se concentraron en los alrededores del Madison Square Garden mientras permanecían cortadas varias calles de Manhattan.
El impacto del acontecimiento trascendió el ámbito del espectáculo. Medios estadounidenses siguieron la boda minuto a minuto y, durante la celebración, el Empire State Building se iluminó de azul en honor a los recién casados. Incluso la Casa Blanca publicó en sus redes sociales referencias a la cantante con motivo del enlace.

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