Aficionado al deporte y también a las analogías, el presidente del PNV, Aitor Esteban, señaló hace unos días que “mientras haya partido con Sánchez” su formación “lo jugará”. Los últimos movimientos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, indican que el juego se alargará al menos unos meses, y el lehendakari, Imanol Pradales, salió de su reunión esta semana en la Moncloa con la clara intención de seguir jugando el partido, al menos dos meses más. El líder vasco dio a Sánchez hasta Semana Santa para cumplir una serie de compromisos que, más allá de la carpeta estatutaria, busca alinear con preocupaciones sociales como la sanidad, la seguridad o la inmigración.
Siguiendo con las analogías deportivas, se puede decir que la formación de Aitor Esteban, aficionado al rugby, ha hecho un up and under . En un momento de evidente debilidad del Gobierno, presionados por las circunstancias, los jeltzales han lanzado el balón alto y adelante. Su esperanza es que sirva para que en los próximos dos meses puedan marcar algún ensayo y así justificar, antes del próximo ciclo electoral, un apoyo a Sánchez cada vez más cuestionado por parte de sus bases.
El lehendakari busca alinear sus reclamaciones con preocupaciones como la salud o la seguridad
La jugada, también conocida como garryowen y mencionada en alguna ocasión por Esteban, tiene sus riesgos. Es posible que el Gobierno incumpla de nuevo las demandas que Pradales puso sobre la mesa. El PNV sabe que puede terminar siendo rehén de sus propios plazos.
A lo largo del otoño, la formación jeltzale se hartó de recordar que el Gobierno debía completar antes de fin de año los traspasos pendientes del Estatuto de Gernika, en coherencia con lo recogido en el pacto de legislatura. Aunque en lo que va de mandato ha facilitado 10 traspasos, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha estado lejos de completar el compromiso: aún están pendientes de traspaso una quincena de competencias.
Esta situación ha obligado al PNV a posicionarse. Y los jeltzales han optado por seguir jugando, aunque delimitando claramente el terreno, tanto a nivel de contenidos como desde una perspectiva temporal. Los nacionalistas vascos evitan así vincularse de manera definitiva y hasta el final de legislatura a Sánchez, algo que en puertas de un nuevo ciclo electoral puede resultar arriesgado.
El PNV necesita construir un discurso que justifique ante sus bases el apoyo de estos años al presidente del Gobierno. Y ya no vale con señalar que la alternativa, un ejecutivo de PP y Vox, es peor. Tras su reunión en la Moncloa esta semana, el lehendakari evitó trasladar un balance excesivamente negativo de sus acuerdos con el Gobierno. “Los cumplimientos son más que los incumplimientos”, señaló, sorteando así un relato que pueda volverse en su contra. EH Bildu, no en vano, viene señalando que Sánchez le tiene tomada la medida al PNV.
El lehendakari, en todo caso, indicó que los incumplimientos “tienen un valor cualitativo significativo”. Ahí, Pradales expuso las demandas de su Gobierno, y obviamente citó las competencias pendientes del Estatuto, priorizando entre los potenciales traspasos la cogestión de los aeropuertos vascos, una competencia vistosa y tangible.
En todo caso, el líder vasco buscó sobre todo alinear sus demandas con las preocupaciones de la sociedad vasca, introduciendo cuestiones al margen de los compromisos estatutarios, como ya hizo hace unos meses cuando reclamó más potencia eléctrica para relanzar la industria vasca.
En materia de salud –la tercera preocupación, tras la vivienda y los salarios–, reclamó a Sánchez que dé cauce a las propuestas vascas dirigidas a paliar la falta de médicos, un problema que también afecta a la sanidad vasca. En relación con la seguridad ciudadana –cuarta preocupación–, reclamó “más capacidades” para la policía vasca y mecanismos para impulsar los juicios rápidos, así como “facilitar la cooperación de la Ertzaintza en materia de extranjería para los procedimientos de expulsión”. Por citar otra de sus demandas, en relación con la inmigración –quinta preocupación–, reclamó competencias para gestionar los flujos migratorios.
Siendo aún portavoz en el Congreso, Aitor Esteban ya dejó claro que no desdeña un garryowen si el contexto del partido así lo exige. “Patada adelante y seguimos jugando”, expresó en la sesión de investidura. La diferencia ahora es que el PNV ha querido acotar el tiempo para evitar que su apoyo a Sánchez pueda llevar a que sean arrollados.
Carpeta estatutaria y aeropuertos
Entre la quincena de competencias pendientes del Estatuto vasco, el lehendakari, Imanol Pradales, priorizó en su última visita a la Moncloa la gestión de los aeropuertos. Se trata de una cuestión en la que se ha avanzado desde que se decidió poner en marcha una subcomisión para analizar fórmulas que permitan una cogestión vasca. “El compromiso que ha adquirido el presidente Sánchez es que esta materia tiene que estar cerrada antes de Semana Santa”, señaló Pradales.
Este traspaso encaja con el discurso del Gobierno vasco sobre la importancia de la conectividad a la hora de multiplicar las oportunidades económicas, y el Estatuto vasco recoge que la gestión “de puertos y aeropuertos de interés general” será del Gobierno vasco “cuando el Estado no se reserve su gestión directa”. Este matiz obliga a una negociación que tiene en la titularidad de Aena su gran escollo: el 49% está en manos privadas.

Corresponsal de La Vanguardia en el País Vasco. Contacto: agoyoaga@lavanguardia.es

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