El Gobierno, espoleado por la carrera del rearme de la OTAN, dispar? por encima de los 23.300 millones de euros las licitaciones a dedo en 2025. La cifra multiplica por diez el dato de 2018, el a?o en que Pedro S?nchez lleg? a La Moncloa y fija un nuevo r?cord absoluto para la Adminsitraci?n del l?der socialista que, incluso, deja muy atr?s el dato de 2020, cuando la pandemia impuls? estas licitaciones expr?s en el contexto de la pelea mundial por el material sanitario.
El verano pasado, los socios de la OTAN acordaron en La Haya elevar el umbral de gasto en defensa hasta el 5% del PIB a lo largo de la d?cada, el mayor salto en la historia de la Alianza. Pedro S?nchez lo calific? de ?derroche? y apel? a la soberan?a espa?ola para evitar un gasto ?desproporcionado?. Espa?a firm? la declaraci?n solo despu?s de arrancarle al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, permiso para interpretar el pacto a su manera, comprometi?ndose a alcanzar las capacidades militares acordadas sin necesidad de comprometer el 5% del PIB. Lo que sigui? fue un despegue del gasto en defensa que ha impactado de lleno en las din?micas de contrataci?n p?blica.
En 2025, el Estado tramit? mediante procedimiento negociado sin publicidad -lo que popularmente se conoce como licitaci?n a dedo- contratos por valor de 23.339,59 millones de euros, frente a los poco m?s de 3.100 millones del a?o anterior. La cifra tambi?n supera con creces los casi 7.900 millones negociados sin publicidad el a?o del coronavirus y fija un nuevo m?ximo para el Gobierno de Pedro S?nchez, muy por encima del anterior (8.444 millones en 2019).
M?s all? de las cifras absolutas, recogidas por la Oficina Independiente de Regulaci?n y Supervisi?n de la Contrataci?n (OIReScon), llama la atenci?n el creciente peso del importe adjudicado a dedo sobre el total licitado a nivel estatal. Y es que en 2025, casi el 41% del dinero p?blico en liza se asign? por esta v?a expr?s, mientras que en 2024 esta f?rmula apenas supuso el 7,8% del total. Nunca antes en la 'era S?nchez' se hab?a llegado al umbral del 40%, ni siquiera en la crisis del coronavirus.
El ?rgano fiscalizador confirma que este fen?meno sin precedentes responde ?casi exclusivamente a contratos licitados y adjudicados en el ?mbito de la defensa?. Y es que lejos de una batalla industrial abierta, la estrategia de rearme expr?s del Gobierno se est? ejecutando mediante contratos a dedo que, masivamente, han acaparado tres grandes empresas en las que el Estado participa como accionista. Se trata del coloso europeo Airbus, el gigante nacional Indra y la naviera p?blica Navantia que, de acuerdo con un informe de Opina 360, la consultora creada por su ex jefe de gabinete Iv?n Redondo; monopolizaron el 70,8% de los contratos de equipamiento adjudicados por el Ministerio de Defensa el a?o pasado.
El departamento que dirige Margarita Robles ha canalizado buena parte de los fondos para renovar las capacidades de las Fuerzas Armadas y cumplir con la OTAN a trav?s de los llamados Programas Especiales de Modernizaci?n (PEM). El pasado a?o, lleg? a asignar 27.987 millones (el 88% del presupuesto) v?a adjudicaciones directas, sin concurso, por el procedimiento negociado sin publicidad. La alta concentraci?n de fondos para las tres grandes ha levantado ampollas en el sector y ha llevado a Santa B?rbara, filial espa?ola de la estadounidense General Dynamics, a denunciar en la Audiencia Nacional los megacontratos de artiller?a que Defensa adjudic? en 2025 a Indra y Escribano.
La prisa de Moncloa para comprometer el gasto en defensa ante sus socios de la Alianza Atl?ntica ha provocado otra anomal?a e las estad?sticas. Seg?n los registros de la OIReScon, el sector p?blico estatal logr? adjudicar en 2025 un ins?lito 93,75% del volumen econ?mico total que hab?a sacado a licitaci?n ese mismo a?o. Se trata del porcentaje m?s alto de toda la serie hist?rica y supera al registrado ese mismo a?o tanto a nivel auton?mico (72%) como a nivel local (64%).
Lo cierto es que esa alt?sima asignaci?n de fondos en tiempo r?cord tiene mucho que ver con que los millonarios contratos de defensa se est?n tramitando bajo la f?rmula del negociado sin publicidad, lo que est? permitiendo al Gobierno engrosar casi de de forma inmediata la partida de gasto en defensa.
Opacidad y sobrecoste
El procedimiento negociado sin publicidad permite a las administraciones contratar obras, servicios o suministros sin convocar un concurso al uso, limitando la puja solo a un pu?ado de empresas (a veces a una sola). Adem?s de mermar la competencia, esta f?rmula acarrea importantes sobrecostes para el contribuyente, ya que la Administraci?n pierde toda su fuerza de negociaci?n. La propia Oficina ha constatado ese impacto econ?mico. En 2025, los contratos adjudicados por concurso abierto lograron rebajas de entre el 14 y el 11% frente al presupuesto inicialmente estimado por la Administraci?n; mientras que el ahorro promedio en el caso de las licitaciones a dedo no lleg? al 2,2%.
Por todo ello, la Uni?n Europea es tajante y condiciona estos contratos expr?s a situaciones excepcionales, imprevisibles y de extrema urgencia como lo fue el Covid. Tambi?n cuando, objetivamente, solo exista una empresa capaz de realizar el encargo. Por esta ?ltima rendija se cuela la inmensa mayor?a de los contratos a dedo en Espa?a, pues casi el 100% de las veces el Estado, las autonom?as y los ayuntamientos alegan ?exclusividad t?cnica? para entregar un contrato a una empresa determinada, si bien pocas veces logran justificarlo.
En 2025, el Gobierno recurri? de forma sistem?tica a esas mismas cl?usulas de exclusividad y, ampar?ndose en la seguridad nacional, est? reduciendo al m?nimo sus explicaciones para justificar esa adjudicaci?n masiva sin competencia que est? lideranda el Ministerio de Defensa.

Hace 1 semana
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