El azar, sabido es, influye en muchas circunstancias de la vida. Pongamos, por ejemplo, en el amor. Fue así como Antonio Resines conoció a su actual esposa... ¡en un semáforo! Experiencia compartida con Pedro Piqueras, uno de sus buenos amigos.
Ello sucedió así. Por la madrileña zona de Goya, el centro de la capital, circulaba un coche donde iban Ana Pérez-Lorente y una amiga. A su altura, otro automóvil conducido por Pedro Piqueras con Antonio Resines a su lado. Ana se fijó en ellos, sobre todo en el actor, uno de sus favoritos. Entre sonrisas y gestos transcurrieron unos minutos, durante los cuales el vehículo de ellas iba delante y el de ellos, detrás, persiguiéndolas. Hasta que Ana se bajó del coche, dirigiéndose al de Pedro. Acordaron irse a bailar a la discoteca entonces de moda, Pachá, donde pasaron una divertida velada. Pero no intercambiaron sus números de teléfono ni fijaron cita alguna.
La casualidad, ese azar como decimos caprichoso de la vida, permitió que unos días más tarde los cuatro citados se reencontraran en la Puerta del Sol. Y ahí sí que convinieron en tomarse unas cervezas e iniciar una amistad, concluida en que las dos parejas llegaron, en un tiempo no demasiado largo, a mantener una romántica convivencia. En el caso del locutor albacetense, junto a la amiga de Ana, durante siete años. En el de Resines, la boda en octubre de 2020. Como eran tiempos de la pandemia, la celebración del enlace con parientes y amigos la retrasaron hasta doce meses más tarde. Pero llevaban ya juntos bastantes calendas. A día de hoy, treinta años en amor y compañía.
Se da la circunstancia de que Ana y Antonio comparten, entre otras cosas, una profesión que los une más: ella es una conocida productora audiovisual. Lo que les ha permitido encauzar proyectos en común. La adolescencia de Ana en el colegio Santa María del Camino le permitió ser amiga, amén de condiscípula, de las infantas Elena y Cristina de Borbón.
Antonio y su mujer, Ana, en el funeral por la princesa Irene de Grecia
Antonio Resines estuvo anteriormente casado con Marisol de Mateo, padre de un hijo, Ricardo, que al separarse la pareja se quedó con su progenitor, al que este supo educar y mantener con toda dedicación y cariño. El padre de Marisol era Fernando de Mateo Lage, presidente de la Audiencia Nacional, que sufrió en 1991 un atentado de la banda terrorista ETA, que lo dejó ciego, sordo y sin manos. Antonio vivió con su primera esposa aquel horror. Contaba en su autobiografía que, estando en Bilbao, se encontró con el responsable del comando que atentó contra la vida de su suegro y estuvo a punto de "ir a por él", aunque sujetado por los amigos que lo acompañaban.
Antonio se separó de su primera mujer a comienzos de 1992. Y Ricardo, su hijo, fue desde entonces, según confesión del estupendo y querido actor, su mejor apoyo.
Con Ana Pérez-Lorente la vida de Antonio Resines ha transcurrido estable y feliz. "Es la persona más buena del mundo. A mí me hacía mucha gracia siempre en sus películas. Y cuando nos vimos por primera vez yo era una chica jovencita y él un señor mayor. Qué casualidad que antes de conocernos yo me decía que, aunque fuera difícil, tenía que verlo alguna vez", comenta ella.
Ahora puede contemplarlo a su lado las 24 horas del día, compartiendo muchas de ellas con cariño y muchas risas.

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