Esta semana hemos conocido las cuentas de la Casa de Su Majestad el Rey junto con el informe favorable del Tribunal de Cuentas, el informe de la Interventora y la relación de regalos recibidos durante 2025.
Felipe VI no ha sido el único Rey en publicar sus cuentas en estos días, puesto que la Casa Real británica ha dado a conocer que el rey Carlos III pagó 12,9 millones de libras en concepto de impuestos, un gesto que el propio palacio presenta como inédito en la historia de la monarquía. Y lo es. Como también es inédito que el rey haya anunciado lo que podríamos llamar el fin de una era: la monarquía británica abandona definitivamente el Palacio de Buckingham.
Casi todas las monarquías europeas hacen públicas sus cuentas, gracias a la evolución en el control de los presupuestos estatales adaptándose a las demandas de transparencia, aunque con distinto grado de detalle, sobre todo las de España, Bélgica y Países Bajos que publican desgloses relativamente completos, aunque son España, Noruega y Suecia las que publican informes de auditoría o control externo de sus cuentas.

La Casa Real española publica sus presupuestos y cuentas anuales desde 2011 en su portal de transparencia. A pesar de tener el presupuesto congelado desde hace un lustro por la ausencia de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado, la asignación anual de la Casa es de 8.431.150 euros. Zarzuela ha logrado mantener toda su actividad ordinaria, así como acometer importantes inversiones en tecnologías de la información, comunicaciones seguras y movilidad gracias al uso de los "remanentes presupuestarios" de la institución, concretamente más de 900 mil euros, que ha ido acumulando ejercicio tras ejercicio y que conserva como fondo de reserva para hacer frente a gastos extraordinarios.
¿Por qué ha querido Carlos III publicar la cifra que ha pagado de impuestos por primera vez?
Tres años después de acceder al trono, la Casa Real británica ha comunicado que el Rey Carlos III ha pagado 12,9 millones de libras en concepto de impuestos. Un antecedente que se remonta a 1993, cuando, en plena crisis de popularidad de la Corona y tras el famoso "Annus Horribilis", cedieron a las críticas por la opacidad de las finanzas reales y tanto Isabel II como el entonces príncipe Carlos aceptaron pagar voluntariamente el impuesto sobre la renta, sin estar legalmente obligados a ello. El importe de los impuestos abonados por el monarca desde el día de su coronación, el seis de mayo de 2023, supera los 30 millones de libras esterlinas.
La verdad es que la monarquía británica se financia mediante un sistema bastante particular, distinto al de otras casas reales europeas. Se basa en tres fuentes principales, la primera y principal es el "Sovereign Grant" que es un pago anual del Tesoro público al monarca y que está en vigor desde 2012. La segunda, son los Ducados de Lancaster y Cornualles, que son propiedades separadas que generan ingresos privados. Y el tercero, es que el rey también obtiene ingresos privados de inversiones y patrimonio heredado, que no se hacen públicos, lo que ha generado muchas críticas.

A partir de 2027, la asignación pública que recibe la Corona británica se reducirá de los actuales 137,9 millones de libras a 99,9 millones anuales, una vez terminen las obras del Palacio de Buckingham previstas para 2027 y que llevan una década en marcha. La incógnita que queda en el aire es si este nuevo gesto de apertura fiscal se convertirá en una práctica anual. Además hemos sabido que Carlos III y Camilla ya no vivirán en el Palacio de Buckingham.
Se trata de un palacio que cuenta con 77.000 metros cuadrados con el edificio principal que y 775 habitaciones, que ha sido la residencia oficial de los monarcas británicos desde que la reina Victoria se instaló en él en 1837. Isabel II ha sido la última reina en vivir en Buckingham porque Carlos y Camila han decidido que mantendrán el Palacio únicamente para la actividad oficial y que ellos continuarán viviendo en Clarence House, su hogar desde hace más de dos décadas.
El anuncio llegó tras conocerse la voluntad de abrir más el palacio al público y que el pueblo británico tenga acceso tanto a las salas que habían permanecido cerradas como a los espectaculares jardines, donde pretende "organizar fiestas", así como "visitas guiadas y una apertura ampliada en verano". También está la intención de avanzar hacia un modelo de autofinanciación que reduzca la dependencia del presupuesto estatal. Aun así, seguirá funcionando como sede de eventos oficiales, recepciones y visitas de Estado.

La decisión resulta llamativa porque coincide con una remodelación de diez años financiada con 369 millones de libras procedentes de los contribuyentes, cuya finalización está prevista para marzo de 2027.
La verdad es que el propio Carlos III, nunca sintió especial apego por el edificio; de hecho su madre, la reina Isabel II, lo consideraba "demasiado lúgubre" y solo se instaló allí presionada por Winston Churchill.
La tendencia continuará con la siguiente generación: el príncipe Guillermo ya anunció que él y la princesa de Gales planean permanecer en Forest Lodge, en Windsor, incluso cuando él se convierta en rey, lo que implica que el próximo soberano ni siquiera residirá en Londres.

Hace 1 día
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