Cuenta atrás para Artemis II: el hombre vuelve a la Luna tras 50 años

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El Centro Espacial Kennedy se prepara para lo que podría ser el evento astronómico de la década. Tras superar una serie de contratiempos técnicos y ajustes en el calendario, la misión Artemis II ya tiene el "visto bueno" para su lanzamiento. Si la meteorología en la costa de Florida se mantiene estable, la ventana de lanzamiento se abrirá mañana, 1 de abril, a las 18:24 hora local (las 00:24 del 2 de abril en España).

En el día de ayer, Reid Wiseman, comandante de la misión, dio detalles sobre la misma y valoró la responsabilidad de volver a la Luna a principios de abril.

"Sabemos lo que se avecina y cuáles son los riesgos. Ahora mismo solo hay cuatro humanos en el planeta con esta oportunidad", comentó Wiseman.

El comandante liderará una tripulación con tres miembros más, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Los tres junto al comandante harán historia siendo los actores principales del primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde 1972.

La misión durará alrededor de 10 días y preparará el terreno para próximo alunizajes. Todo ello relacionado con el programa Artemis.

Habrá un toque español en la misión. Esta misión no solo destaca por ser el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre baja desde 1972, sino por el contexto estratégico en el que se produce. Hace apenas una semana, la NASA hizo oficial su ambicioso plan de 20.000 millones de dólares para establecer la primera colonia humana permanente en la Luna. Al frente de este proyecto crítico se encuentra el ingeniero español Carlos García-Galán, quien será el encargado de coordinar los esfuerzos para que la base lunar sea una realidad en los próximos años.

Según los planes de vuelo, la nave Orion se aproximará a una distancia de entre 6.400 y 10.300 kilómetros de la superficie lunar. A esa altitud, la perspectiva será sobrecogedora: los astronautas verán el satélite con un tamaño equivalente al de una pelota de baloncesto sostenida con el brazo extendido. Esta cercanía permitirá a la tripulación distinguir relieves y cráteres de la cara oculta con una nitidez que ninguna fotografía ha logrado transmitir hasta ahora.

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