Cuando Ion Aramendi trabajaba haciendo revisiones de butano en pueblos de Segovia: “Dirigía una fábrica con 250 personas a mi cargo”

Hace 20 horas 1

Si hay Gran Hermano, sea en su versión con anónimos o en las adaptaciones con famosos, ya es costumbre ver a Ion Aramendi conduciendo los debates dominicales del reality. El comunicador vasco se ha convertido en una pieza fundamental del engranaje de Telecinco, liderando actualmente las noches de GH DÚO: Cuentas pendientes. Su naturalidad frente a la cámara y su capacidad para gestionar los conflictos en directo le han otorgado un lugar privilegiado en el horario de máxima audiencia, consolidando una carrera que hoy parece inamovible.

Sin embargo, este presente de éxito y audiencias destacadas es el resultado de un camino sinuoso y polifacético. Antes de asentarse en los platós de Fuencarral, el periodista recorrió escenarios que nada tenían que ver con el maquillaje o el autocue. Su biografía es un compendio de giros inesperados que incluyen el baloncesto profesional en la Liga EBA y una estancia en Australia. Allí, lejos de la popularidad, el donostiarra trabajó como encargado de un restaurante griego mientras aprovechaba las olas para practicar surf.

“La tele me pareció gloria bendita”

De la industria pesada en Segovia a las cámaras de televisión

Cabe destacar que, a pesar de su imagen desenfadada, el comunicador asumió responsabilidades de gran peso mucho antes de ser famoso. En una entrevista concedida a Rosa Villacastín para Diez Minutos en 2022, Aramendi desveló una faceta desconocida sobre su etapa previa a los medios. “Hubo una etapa de mi vida que dirigía una fábrica con 250 personas a mi cargo y hacíamos cosas industriales, por lo que tenía que viajar mucho a Alemania”, confesó el presentador. Aquel puesto le exigía un nivel de gestión y compromiso que dista mucho de la ligereza del entretenimiento actual.

Ion en 2014, durante una entrevista.

Ion en 2014, durante una entrevista.YouTube

Este trabajo no fue el único alejado del glamour mediático. Ion también recordó con dureza las jornadas recorriendo la geografía castellana bajo condiciones climáticas extremas. “Fue una etapa con un estrés increíble, revisando el butano en pueblos de Segovia a treinta y tantos grados”, explicó con rotundidad. Para el periodista, el contraste entre aquel esfuerzo físico y su labor actual es evidente: “La tele, si la comparamos con esos trabajos, me pareció gloria bendita”.

Aquel joven “gamberro” pero buen estudiante, según sus propias palabras, no tenía en mente una carrera en el periodismo a pesar de haberse licenciado en Salamanca. Su llegada a la televisión no fue fruto de una vocación temprana, sino del azar y de la insistencia familiar. Sus padres vieron un anuncio en prensa que buscaba reporteros y le animaron a presentarse, marcando el inicio de una transición que cambiaría su destino profesional para siempre.

“Me presenté sin saber que era para 'Sálvame'”

Un casting inesperado y el salto definitivo al reporterismo de calle

Su aterrizaje en la pequeña pantalla se produjo casi por accidente. “Cuando me presenté ni siquiera sabía que era para Sálvame, yo no soy un periodista vocacional”, reconoció el que también fuera conductor de Reacción en cadena. Para lograr el puesto, Ion movilizó a sus allegados para que le votaran tras enviar unos vídeos de tono paródico. Finalmente, quedó en tercera posición y fue contratado como reportero, labor que desempeñó entre 2009 y 2016. Aquella etapa fue su verdadera escuela, donde perdió el miedo a la cámara y aprendió a sintetizar historias.

En esos siete años a pie de calle, Aramendi lidió con todo tipo de personajes públicos y situaciones de tensión. Recordó con especial incomodidad sus encuentros con Cayetano Martínez de Irujo, quien solía responder con “groserías” ante sus preguntas. En el lado opuesto situó a Imanol Arias, con quien mantiene una amistad tras años de trato educado. Y ahora, con la perspectiva que dan los años, aquel joven que revisaba bombonas de butano se ha convertido en uno de los rostros más solventes de la televisión nacional.

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