Cristiano Ronaldo ha ido a la huelga. Este récordman del fútbol que el 5 de febrero cumplirá 41 años y vive obsesionado con alcanzar los 1.000 goles en torneos oficiales, sin duda estableció otro hito cuando el lunes se negó a ponerse la camiseta del Al-Nasser para enfrentarse al Al-Riydah, en lo que constituye la primera medida de fuerza laboral registrada de un asalariado que cobra 200 millones de euros netos por año. No es oficial pero sí es oficioso. Así lo informó el diario portugués A Bola, que desmintió la versión de los departamentos de comunicación saudíes. Cristiano no descansó. No estaba dosificándose, como decía la propaganda árabe. Estaba en huelga y su propósito era denunciar la adulteración de la Liga Saudita.
Según A Bola, y según fuentes próximas a la Liga Saudí, el futbolista se rebeló contra el supuesto trato de favor que permitió al Al-Hilal, actual líder del campeonato, ampliar su margen financiero respecto a todos sus competidores y fichar a Karim Benzema en el mercado de invierno que acaba de cerrarse. Después de superar la oferta del club de origen de Benzema, el Al-Ittihad, y ganarle la puja al Al-Nasser, el Al-Hilal acordó con Benzema el pago de 100 millones de euros netos en concepto de sueldo por temporada. La operación añadió elementos para la suspicacia en una organización dominada por cuatro clubes grandes que a su vez permanecen bajo el paraguas del fondo de inversiones soberano del país, el llamado PIF, Public Investment Fund.
Desde que Cristiano encabezó el desembarco de grandes figuras del fútbol occidental en la Liga de la monarquía absolutista más poderosa y reaccionaria del mundo, en enero de 2023, le siguieron decenas de estrellas en una riada que llamó la atención de la industria. Pero no es su club, el Al-Nasser, el que más invirtió en jugadores, sino el Al-Hilal. El club con más afición de Arabia capitanea las inversiones en fichajes con 647 millones de euros de gastos netos en hombres como Neymar, Malcom, Rúben Neves, o Mitrovic. En el mismo periodo, el Al-Nasser gastó 410 millones en refuerzos como el de Sadio Mané, Otávio o Laporte. El Al-Ittihad acumuló 377 millones en gastos y el Al-Ahli 327 millones. La brecha del presupuesto de personal no deja de crecer en favor del Al-Hilal que ahora marcha primero de la clasificación con 47 puntos, uno más que el Al-Nasser.
El español Esteve Calzada, director general del Al-Hilal, celebró en la SER el fichaje de Benzema y cuando le preguntaron por qué se había molestado Cristiano respondió: “Habría que preguntárselo a él”. Luego añadió detalles: “Se ha movilizado a mucha gente de altas instancias”.
“Nosotros tenemos tres fuentes de financiación”, explicó; “primero la orgánica, taquillaje, mercadotecnia, etc; segundo el programa PFI del gobierno, que vehicula los fichajes con unos presupuestos previstos para ello; y tercero los benefactores. Nosotros tenemos al príncipe Al-Walid que ayuda al club con dinero para fichar jugadores”.
Al-Walid bin Talal bin Abdul Aziz Al Saud, conocido como príncipe Al-Walid, es hijo del príncipe Talal y nieto del rey Abdul Aziz al Saud, fundador de Arabia Saudí. Es familiar directo del príncipe heredero Mohamed bin Salmán y además es fanático del Al-Hilal. Las credenciales, por tanto, son las mejores, y el liderato del equipo en la liga prefigura el peor sueño de Cristiano. Desde que llegó a Arabia, el abanderado de la diáspora, el pionero, no ha conquistado ni un solo título oficial después de haber disputado tres Ligas, cuatro Copas del Rey, cuatro Supercopas y dos Champions de Asia. Hasta ahora, Cristiano solo ha podido levantar la Champions Cup de Arabia, una copa de verano de prestigio local, título equivalente al Teresa Herrera español. Poca cosa para un ídolo cuyo tiempo en el máximo nivel se agota, si es que sigue vigente: el último campeonato que levantó fue la Copa Italia, en 2021, con la Juventus.
Son muchos los secretarios técnicos de todo el mundo que consideran a Cristiano un jugador agotado para el primer nivel, por más que los patrocinadores que financian a la federación de Portugal impongan su presencia en el próximo Mundial, tal y como aseguran en el entorno federativo luso. El super atleta ha dejado de existir en todo su esplendor para dar paso a una personalidad de indudable influencia política. De otro modo no se explica su presencia en la Casa Blanca en la recepción que el presidente Donald Trump ofreció a Mohamed bin Salmán, el pasado 19 de noviembre.
Ahora la protesta pública de Cristiano contra el conglomerado aristocrático que promovió su contratación en 2022 supone un acto revolucionario en uno de los países más aristocráticos y restrictivos del planeta. El lunes la hinchada del Al-Nasser, se puso del lado del rebelde el lunes pasado en el estadio, y aclamó al ausente con cánticos. Cristiano se siente fuerte. Pero su posición ha abierto un conflicto profundo.
Waleed al Faraj, una de las personalidades televisivas más famosas de Arabia, le lanzó una filípica este martes: “Tiene que saber cuál es su lugar. Esto es Arabia Saudí, no Ronaldo Arabia. Es un empleado que cobra un salario enorme, más de lo que ha ganado nunca en su carrera en Europa. Tiene que respetar esta liga o marcharse. ¿Alguien imagina a un jugador del City negándose a jugar un partido en protesta contra la Premier?”.
Cristiano está desesperado por ganar un título que justifique su implantación en Arabia mientras se afana en alcanzar la cifra insólita de 1.000 goles oficiales. Todo un reclamo propagandístico. De momento va camino de los 970, a un ritmo de unos 30 por año, y acumula un capital digno de la lista Forbes en año de grandes ingresos publicitarios vinculados a la Copa del Mundo, la sexta de su carrera, otro récord. Y ahora la huelga. Cuanto más ruido, mejor.

Hace 1 hora
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