Y ya van once. Desde su estreno en 2016, Santi Millán no ha faltado en ninguna de las temporadas de Got Talent España. El eterno maestro de ceremonias ha regresado este enero de 2026 a la noche de los sábados de Telecinco, liderando un formato que se reinventa con nuevas mecánicas y el uso de la Inteligencia Artificial. Sin embargo, mientras Millán brilla bajo los focos del plató, en la sombra de los estudios se encuentra Rosa Olucha, su compañera de vida desde hace un cuarto de siglo y una de las figuras más respetadas en la realización televisiva actual.
Su trayectoria es el reflejo de una mujer que ha sabido navegar por el sector, con independencia de la exposición pública de su marido. Periodista de formación por la Universidad Autónoma de Barcelona, inició su andadura en la prensa escrita antes de dar el salto al lenguaje audiovisual. Su especialización en reportajes la llevó a dirigir formatos icónicos de la cultura pop española, como el programa Alaska y Mario en MTV. Actualmente, tras años vinculada a productoras como El Terrat, desarrolla su labor como profesional independiente en diversos proyectos.

“Libertad, respeto y tolerancia”
Una historia de amor y superación nacida entre platós y cámaras de televisión
El vínculo entre ambos se fraguó hace más de dos décadas durante la grabación de un reportaje televisivo. Lo que comenzó como una colaboración profesional culminó en una boda en 2005 y la formación de una familia con dos hijos adolescentes, Marc y Rut. La pareja ha demostrado ser una de las más sólidas del panorama nacional, basando su convivencia en la admiración profesional. “Yo estoy con mi mujer de una forma egoísta porque me hace mejor a mí”, confesó el actor en el programa Planeta Calleja, subrayando que se compenetran a la perfección.

A pesar de las crisis propias de cualquier relación de largo recorrido, Santi también ha reconocido que han sabido transformar los baches en oportunidades de crecimiento. La clave reside en la capacidad de empatizar y de poner a la familia por encima del ruido. “Hemos caminado muchos kilómetros juntos y muchos más separados”, explicaba la realizadora en un comunicado en 2022, dejando claro que su unión no es una estructura rígida, sino una elección diaria basada en la confianza y el diálogo constante.
Admiración profesional
Viajes, yoga y una vida dedicada a la creación de formatos audiovisuales
Más allá del trabajo, la vida de Olucha se define por su pasión por el movimiento. Es una viajera incansable que comparte su interés por descubrir nuevas culturas junto a sus hijos y sus amigos. Desde expediciones familiares a destinos como Nueva York, Chicago, San Francisco o Japón, hasta recorridos en moto por la isla de Sicilia junto a Millán. Esta faceta aventurera se equilibra con su disciplina física; el yoga y el pilates forman parte de su rutina diaria, permitiéndole mantener el equilibrio necesario para afrontar la exigencia de la producción televisiva.

Su perfil en redes sociales muestra a una mujer amante de las celebraciones familiares y las reuniones sociales, donde ejerce de nexo de unión entre sus círculos más cercanos. Sigue siendo ese motor que, desde la realización técnica o la dirección de programas, comprende perfectamente el engranaje del universo laboral de su marido. Así, con una carrera sólida y una familia ya adulta, Rosa demuestra que el verdadero talento también reside fuera de plano.

Hace 2 días
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