Así es la nueva ruta por el desfiladero del Tajo de Ronda: pasarelas, molinos y una cascada

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El color del agua varía entre tonalidades azules y verdes. Baja calmada en remansos, aunque a veces cae con fuerza entre meandros y una generosa catarata. El cauce del río Guadalevín serpentea entre enormes paredes de arenisca, el aroma fresco de las higueras y mucha quietud. El ruido de la ciudad, cien metros más arriba, se desvanece. En silencio impresionan aún más las vistas al Tajo de Ronda, puente que une la parte nueva y la vieja de la elegante localidad malagueña. Levantado en el siglo XVIII, rara vez se había podido ver desde su base, admirarlo desde sus pilares, pero en breve será posible gracias a la construcción de unas pasarelas que atraviesan 800 metros del corazón de la Garganta del Tajo, declarada Monumento Natural en abril de 2019. El Ayuntamiento espera inaugurar la atractiva ruta durante este verano, pero El Viajero ha podido ya recorrer la que será la gran novedad turística local.

La antigua Casa Manolillo —una vieja edificación agrícola— ha sido transformada como punto de acceso al llamado Desfiladero del Tajo. Para llegar allí no hay más que bajar las escaleras de piedra de La Albacara, que caen entre almendros e hinojo desde la plaza María Auxiliadora, en pleno centro histórico de Ronda. El edificio, con las taquillas que venderán las entradas a 12 euros, tiene un doble mirador aromatizado con romero y lavanda. Las vistas desde aquí permiten hacerse una idea de las dimensiones del espectacular puente que durante medio siglo fue el más alto del mundo. También es un lugar idóneo para observar las paredes donde habita una importante colonia de cernícalo primilla, que comparte vecindario con la chova, el halcón peregrino, el búho real o el vencejo. A sus pies se despliegan las históricas huertas, incluidas en las 28 hectáreas protegidas por su riqueza natural. Hoy, entre olivares, cereales y los viñedos de varias bodegas cercanas que se pueden visitar, existen numerosos alojamientos rurales.

Los primeros 250 metros del desfiladero fueron abiertos en la primavera de 2024 y durante el año siguiente más de 150.000 personas lo transitaron, el 80% extranjeros. Es un tramo que desciende hacia el río por un sendero amplio con siete códigos QR. Son siete paradas donde, mientras se disfruta del paisaje, se pueden escuchar audios —de entre dos y tres minutos— con “información histórica, geológica o medioambiental”, según cuenta Carmen Izquierdo, trabajadora de Turismo de Ronda, mientras guía la sabrosa caminata. De vez en cuando, la rondeña va señalando elementos singulares como los molinos harineros que, desde época medieval, aprovechaban el caudal gracias a las acequias construidas en época árabe. Hoy están en desuso.

Vistas de uno de los miradores desde las pasarelas.Nacho Sánchez

La aventura más atractiva, que estará disponible a lo largo del verano, empieza justo bajo el gigantesco puente. Es un recorrido entre pasarelas de madera sostenidas por una maraña metálica que se aferra a la roca a tres metros sobre el río. Sus semejanzas con el Caminito del Rey son lógicas: han sido diseñadas por el mismo arquitecto, Luis Machuca Santa-Cruz. Es un sendero que, sin apenas sensación de vértigo, avanza sobre el perfil de la montaña, que entra en sus recovecos y se asoma al cauce del Guadalevín ante la curiosidad de los peces. Pasa junto a las antiguas compuertas que regulan el caudal para generar electricidad, gestionadas por Endesa. La antigua fábrica de luz de San Miguel está abandonada, pero más abajo se construyó una nueva que aún abastece a varios pueblos del cercano Valle del Genal.

Las pasarelas de madera junto al curso del río río Guadalevín.Nacho Sánchez

El camino continúa junto a la antigua mina de agua, construida en el siglo XIV aprovechando una grieta para que la ciudad tuviese acceso a suministro en tiempos de asedio. Hoy también se puede llegar ahí a través de los pasadizos interiores de la Casa del Rey Moro (10 euros). La ruta continúa fiel al Guadalevín para pasar bajo el Puente Viejo (siglo XVI) y, finalmente, desemboca en el puente nazarí, el más antiguo de la ciudad. A su lado se encuentra la salida, que atraviesa el interior de la ermita de San Miguel, antigua mezquita remodelada que ahora se encuentra en un nuevo proceso de renovación para convertirse en oficina auxiliar de turismo y tienda de souvenirs. A sus puertas, ya en el barrio de Padre Jesús, se encuentran los Baños Árabes (siglos XIII y XIV), que sorprenden por su gran estado de conservación.

El puente de Ronda, visto desde la nueva ruta por el desfiladero del Tajo.Nacho Sánchez

Poner en valor el Tajo

Los primeros en visitar este nuevo recorrido han sido los propios rondeños —para quienes esta será una calle más de la ciudad, puesto que tienen acceso gratuito, como al resto de monumentos— y el Ayuntamiento lleva unas semanas guiando a grupos de distintas asociaciones, empresarios y alumnado de los colegios. “Es un atractivo indiscutible y un buen gancho para atraer turistas”, subraya el empresario hotelero rondeño Juan Clavero. “Me parece una infraestructura básica para el desarrollo turístico de Ronda”, cuenta Rafael Flores, fundador de la empresa de turismo activo RF Natura. Eso sí, pone una condición: “Siempre y cuando tenga una gestión sostenible y se mejore el espacio”. Es justo lo que señala el concejal de Economía y Turismo de Ronda, Ángel Martínez. “La infraestructura nos ayuda a la conservación del río y su entorno. Se han creado reservorios para murciélagos, peces o nutrias. El proyecto tiene un aspecto medioambiental muy importante”, explica Martínez, quien señala que la construcción funciona como un Mecano: si en el futuro se desmontan las pasarelas, no dejarán huellas en la roca.

Vistas del paisaje que rodea la localidad malagueña.Nacho Sánchez

“La idea era poner aún más en valor el Tajo de Ronda y alargar la estancia de los turistas para fomentar las pernoctaciones en la ciudad”, apunta quien, además, cuenta que ya hay cuatro peticiones de licencia de apertura de negocios en la calle Real —junto a la salida de la ruta— “símbolo del dinamismo que el nuevo desfiladero va a generar”. El presupuesto de los trabajos para instalar la pasarela ha ascendido a algo más de un millón de euros, la mitad financiado por la Diputación de Málaga. Las entradas estarán a la venta en las taquillas de Casa Manolillo y la web desfiladerodeltajo.info.

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